LOS SOLDADOS BOLIVIANOS QUE MURIERON EN LA GUERRA DEL CHACO FUERON MÁRTIRES

Por. Lic. Marco Antonio Flores Nogales / Publicado en el periódico La Patria, el 28 de noviembre de 2010.

Tarija.- "Pienso que ya se acerca el fin y me iré a la eternidad y todo quedará en nada", es lo primero que me dijo, Don Germán Zambrana. Esas palabras me estremecieron el cuerpo y sentí más cerca el momento en el que muera el último benemérito boliviano. Es cuestión de tiempo y es una realidad que tarde o temprano tendrá que ocurrir.
En Tarija, pese a ser una ciudad pequeña y con la particularidad que todos se conocen, fue difícil encontrar la vivienda de Germán Zambrana. "Es un benemérito y está muy lúcido", me dijeron en la Federación de Excombatientes de la Guerra del Chaco, por cierto, fue una señora muy amable, de profesión abogada quien hacía los menesteres de secretaria en una pequeña oficina.
Germán Zambrana, vive en una casa ubicada en plena esquina, donde se encuentra una chocolatería. Mujeres afanosas elaboraban esa delicia, de la cual me quedé con ganas de probar, pero la ansiedad era otra, era la de escuchar los relatos del benemérito y volver una vez más a viajar por el tiempo y llegar al Chaco en medio del ruido de bombardeos, tableteo de ametralladoras y el rugir de cañones.
El benemérito tarijeño, nació el 10 de enero de 1916, en la provincia Avilés, como era de esperarse el cantarín acento chapaco fue su carta de presentación. Era verdad sobre la lucidez que aún conserva pese al paso del tiempo.

¿CÓMO FUE USTED A LA GUERRA?


Yo conocí el Chaco en 1928, fuimos caminando, porque no había gasolina y llegamos a Villa Montes. No había nada esa época, fuimos con un mayor Manuel Campero, un teniente Sosa.
Cuando Villa Montes era como un potrero y pasaron los años y llega la guerra el 32, yo volví al Chaco en el Destacamento 222, con un coronel Luis Azurduy, nos llevó caminando desde Tarija hasta Villa Montes, a la zona de operaciones, ya en plena guerra.

EN LA GUERRA HEMOS SIDO ZAPADORES, HABÍA MUCHAS PICADAS.

Mi Destacamento llegó a un lugar que fue denominado como Cañada Chile, porque vino una misión de militares chilenos, para cooperar a la artillería boliviana. Yo como soldado me quedé con los chilenos, uno de ellos se llamaba Manuel Irazabal y el otro era un teniente García y otro más.
Con ellos estaba como un eslabón, es decir, como en esa época no había muchos teléfonos o radios, me mandaban para tomar contacto con las baterías que estaban a cierta distancia.

¿USTED TENÍA COMO AMIGO A UN CADETE?

Yo iba con un cadete del Colegio Militar del famoso destacamento Tres Pasos al Frente, él era de San Lorenzo, se hizo amigo mío. Las primeras veces que salíamos con seis soldados era para orientar a las baterías.
Una mañana silenciosa salimos a una explanada y uno de los soldados dice miren allá hay humito y fuimos al lugar, donde efectivamente había fuego. El teniente nos ordena descansar en el lugar para comer nuestra ración. Nos sentamos sobre un árbol caído y había cierta comodidad para sentarse.
Mientras comíamos nuestra ración, uno de los soldados encontró una bolsa con galletas y las comimos, luego volvimos al Comando. 

¿ESTUVO A PUNTO DE MORIR EN LA CAMPAÑA?

Después de unos 15 días llegó una nueva orden de reconocimiento y se ordenó que vayan los mismos que fueron anteriormente.
Ese día yo me he salvado de morir, porque cuando me llamaron para ir, no me encontraba en el lugar, porque antes me mandaron a cortar palos en una picada y cuando regresé ellos ya se habían ido.
Pero el error que cometió el teniente fue ir al mismo lugar, porque los esperaba el enemigo y con ráfagas de ametralladora los mataron a todos. Como pasaron 2 ó 3 días y no regresaban, enviaron a otro grupo de soldados para buscarlos y al final los encontraron muertos, los soldados fueron enterrados, los restos del teniente fueron incinerados en un turril y las cenizas fueron colocadas en una caja donde llevaban las balas del cañón y enviadas a sus familiares.
Yo he estado 18 meses como soldado, ahora he recibido reconocimiento de autoridades, pero eso no me afana, porque soy un hombre muy sencillo y tengo ideas cristianas, soy muy sencillo, por eso no exagero nada y tampoco existe motivo.

¿AHORA, DESPUÉS DE TANTOS AÑOS QUE PIENSA SOBRE LA GUERRA?

El Ejército, tanto militares como soldados, son mártires según mi entender, por las deficiencias. En el caso de la Guerra del Chaco, hubo muchas deficiencias, no había caminos y las distancias para llegar a la zona de operaciones. Entonces el soldado se lo puede calificar como mártir, porque los paraguayos tenían la ventaja de estar en mejor posición geográfica y además que para los bolivianos era tierra de nadie, pero para ellos era una tierra de tradición.
No es mentira, tal vez puedo caer en errores como ser humano, pero yo estoy contando lo que sentí y lo que viví en la guerra. Con mayor razón, por el tiempo transcurrido, 75 años de la guerra y no hay para que buscar referencias, más al contrario se debería sublimizar al soldado boliviano.
Esas épocas los límites nos llevaban a la imaginación, qué tenían para ir a una guerra internacional? No debería existir esa guerra.
La parte internacional (mediadores) también tienen mucha culpa, para poder evitar esa guerra.

¿SE HABLA MUCHO DE LAS TÁCTICAS PARAGUAYAS, CÓMO ERAN ELLAS?

La táctica paraguaya era la envolvente, es decir, cercar al enemigo, táctica que la trajeron de Francia, porque ellos la estudiaron allá para recibir instrucción, porque sabían que se avecinaba una guerra.
El jefe del Ejército paraguayo, Félix Estigarribia, utilizó la táctica del cerco, que consistía, por ejemplo, si Bolivia tomaba un fortín con 500 hombres, ellos lo rodeaban con 2.000 soldados y cortaban todo abastecimiento.

¿CONOCIÓ A GERMÁN BUSCH?

Cuando nos retirábamos un oficial que me dijo que vaya por ese lugar y llegué donde Germán Busch, que era el hombre del momento, porque era muy valiente. Busch estaba echado en una hamaca y él me preguntó ¿dónde quiere ir usted?, y me mandaron por la parte de Carandaití.
Las tropas estaban en plena retirada y llegaron a una población cercana y me colocaron en el Comando, donde conocía a un cabo que había llegado desde Londres por patriotismo.
Nos dieron unas cajitas para descifrar las comunicaciones de los enemigos que tenían desde el comando con los regimientos.
Una noche estaba de turno o guardia y me llegó la noticia del cese de hostilidades y así se terminó la guerra, muchos volvimos otros jamás lo hicieron y se quedaron para siempre bajo las arenas del chaco que bebió sangre joven.
Mucho se ha escrito sobre la guerra, pero yo estoy dando un relato directo, lo que yo he vivido y no me lo han contado, esa es la importancia de ésta entrevista.
A los niños desde el colegio se les debe inculcar el amor por la Patria, para que esos niños tengan en la mente el amor a la bandera, las tradiciones y sean buenos ciudadanos.

GRATITUD AL SOLDADO

Don Germán Zambrana, vive rodeado de sus seres queridos, hijos y nietos, aún recuerda su experiencia en la guerra.

Los recuerdos siempre rondan su mente. Con mucha valentía, la misma que tenía el día que decidió marchar al Chaco, hoy espera a la muerte con absoluta serenidad y afina su puntería para ganarle ésta su última batalla y encontrarse con su amigo cadete y sus camaradas del Destacamento 222.
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