21 DE JULIO DE 1946 CERCO MORTAL DE LA PAZ:


La Guerra del chaco no pudo cobrar, la vida de Villarroel, en cambio sí pudo la traición. Había transcurrido 11 años, desde la cruel guerra que dejó a más de 30 Mil familias bolivianas en luto.
Villarroel en poco más de 10 años había escalado las cimas de la fama, hasta ingresar como presidente de Bolivia al palacio de gobierno. En su meteórica trayectoria, derribo, mitos, ídolos y Semidioses, Se hizo gigante a los ojos del pueblo y esa actitud ofendió a los todopoderosos que habían hecho de Bolivia, su patrimonio en todo sentido de la palabra.
Políticos inescrupulosos; oficiales sin honor y el mundillo del oportunismo, se unieron para confabular contra el héroe de Ibibobo, contra el militar inteligente, contra el joven oficial de moral intachable... La consigna en boga, era la muerte. Los todopoderosos, los incapaces y los corruptos, deseaban ver el cuerpo de aquel militar, balancear en uno de los postes de la plaza murillo.
La contrarevolucion debía iniciarse con grandes desplazamientos de sectores sociales, de universitarios y de maestros politizados que protagonizaban una huelga exigiendo el 50 por ciento de aumento de su salario, los todopoderosos del Estaño y dirigentes del pirismo, manipulaban los rumores y la prensa para que la población saliera a las calles. Esta historia que escribo como homenaje a los combatientes de los años cuarenta que habían comprendido cuán Importante era consolidar el concepto de patria, de soberanía, de nacionalidad y Villarroel quien- lo dicen sus biógrafos- acostumbraba a mirar desde las ventanas del vetusto edificio, a la mentada plaza de armas.
Imaginen al presidente Villarroel en sala de los espejos del palacio quemado, mirando los postes de alumbrado eléctrico, dejémoslo a solas con sus lúgubres pensamientos en aquella terrorífica jornada del 21 de julio de 1946, cuándo las violentas marchas universitarias, los profesores en huelga y los movimientos políticos dominados por el poderío económico de los Varones del estaño y por la inquina de los componentes del partido de izquierda revolucionaria, entonaban himnos de muerte contra el valeroso militar.
Los gobiernos que sucedieron a Villarroel, colocaron al pie del poste una plaqueta recordatoria, indicando que en ese exacto lugar, fue inmolado. 70 años después de los luctuosos acontecimientos de 1946, los transeúntes de la plaza murillo pasan sin advertir la Presencia del poste, pareciera ser uno de tantos, pero es único.

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