UNA ANÉCDOTA DEL MARISCAL DON JOSÉ BALLIVIAN


 Por: O. Cordova. 

Según algunos escritores, entre ellos Santivañez que hizo una buena biografía y otra el historiador Alcibiades Guzmán; ambos coinciden que el Mariscal era muy ostentoso en el vestir y que le gustaba lucir uniformes despampanantes en sus paseos o cuando lo visitaban.
Sus uniformes importaban de Europa y tenía el Mariscal preferencia por uno que era de color blanco e imitación del que usaba Napoleón Bonaparte. El uniforme era suntuoso, bordado de oro y botones del mismo metal, colan ajustado a los muslos y botas granaderas de charol; completando el boato de la figura, al cinto la espada que le había obsequiado el Congreso con puño de oro cuajado de brillantes y el pecho poblado totalmente de medallas y cordones dorados, y tocándose la cabeza con un bicornio que remataba en un plumaje bicolor verde y rojo.
Cierta ocasión, el Mariscal es invitado por una familia aristocrática de la ciudad de Sucre, y cumple la visita luciendo el uniforme blanco. Así vestido, deslumbrante como un sol, se presentó con su escolta a la casa de aquel patricio chuquisaqueño.
El impacto que causo Ballivian en aquel hogar fue sorprendente, especialmente en uno de los hijos que lo miraba como a un ser divino.
El niño corre y se le acerca a Ballivian y le pregunta
¿Y tú sabes comer?
Ballivian lo mira sonriso y una voz también infantil en tono susurrante, le dice.
-Y también sabe cagar.
Era el negrito picarón, sirviente de la casa, que medio oculto entre los cortinajes y haciendo brillar sus ojos blancos le había informado así a su amito. 
(_Anécdotas_ de Gobernantes y Gobernados - Antonio Paredes Candia)

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