BAUTISTA SAAVEDRA Y HANS KUNDT


Por: Diego Martínez Estévez. 

En su primera gestión como Jefe de Estado Mayor del Ejército de Bolivia, más que organizar la defensa militar del territorio y entrenar académicamente a los Cuadros de Mando, se dedicó a instruir a la tropa.

Durante el gobierno de Bautista Saavedra, su mayor tarea fue sostener al régimen gobernante, expulsando del país o destinando a confines lejanos, a los supuestos conspiradores militares.

No obstante  haber sido, también contratado para elaborar planes de defensa del territorio nacional, la única vez que conoció el territorio chaqueño fue cuando viajó en avión hasta Yacuiba para buscar y detener a militares enemigos del régimen. Esto aconteció el año 1924.

El año 1930, desde Alemania le respondió  al mando militar, asegurando que el ejército disponía de un plan de movilización, sin embargo, no lo encontraron en ninguna repartición de la Jefatura de Estado Mayor. Lo precisaban para aplicarlo en  una posible segunda movilización al territorio del Chaco, en vista que la primera -como consecuencia del ataque paraguayo a fortin Vanguardia el año 1928 - fue una total improvisación y que Kundt,  en un plan, debió prever. Por otro lado, la situación  militar del Chaco era desastrosa; los distintos fortines que se venían fundando desde principios del Siglo XX se encontraban dotados  con fusiles obsoletos y hasta con cañones a chispa (en Ballivian), en comparación  a la dotacion de las unidades del altiplano a las que Kundt hacia desfilar en la ciudad de La, Paz al estilo aleman; pero, éstas y el resto del Ejército sólo  sabía  desfilar, pero no combatir y mucho menos en la peculiar selva chaqueña. A Kundt no le interesaba la seguridad nacional y ello se explica por  su orgánica incapacidad intelectual. 

En uno de los ocho tomos publicados por el general Pastor Baldiviezo, titulado MEMORIAS DE UN JUBILADO, se advierte que Kundt no organizó el sistema de fuerzas del ejército ni creó la Escuela de Guerra, por tanto, no le dotó al ejército de una doctrina. Esto era de esperar y reiterando,  en un militar que carecía de conocimientos en ciencia y arte de la guerra.

Antes de retornar a su patria, en sus antecedentes de servicios prestados a la institución armada se hizo calificar como si hubiese prestado tales servicios por espacio de 42 años. El Senado Nacional aprobó dichos antecedentes con un sueldo vitalicio que superaba once veces más a lo percibido por un general boliviano. Esto sucedió en el mandato de Bautista Saavedra. 

En la Primera Guerra Mundial, Bolivia fue enemigo de Alemania y de todas maneras, Bautista Saavedra  avaló con su firma tan falaz documento. Es decir, le reconoció a Kundt, también sus años de lucha de su país  Alemania  contra Bolivia con tan grueso emolumento y por el resto de su vida. Era el “premio” que Hans Kundt recibió del Presidente, por haberle draconianamente sostenido en el poder. 

Como su deseo era prorrogar su mandato,  en reuniones de guarnición sutilmente sugería a los presentes que recomendaran su ratificación y el flamante Presidente Hernando Siles Reyes, lo recontrató.

El año 1929, a través de su “Manifiesto a la Nación”,  Kund dejó entrever su deseo de ser el nuevo Mandatario de Bolivia. Este hecho fue la gota que colmó el vaso de la paciencia, a sectores de la población y aceleró el derrocamiento de Siles que pese haber finalizado su mandato, tozudamente se aferraba al poder; fue derrocado por una Junta Militar,  en mayo de 1930 y  "El Khara" (Kundt), se vio obligado a abandonar el país.  Hasta entonces, la situación económica se encontraba  en una franca bancarrota, tanto así que no existían fondos ni para cancelar los salarios de los empleados públicos. Un año anterior se había producido la primera gran crisis mundial de la economía  y que gravemente afectó a Bolivia por ser mono productor; su único sostén era la minería. 

Con la venia del Daniel Salamanca retornó al país y tomó el mando del ejército boliviano el 10 de diciembre de 1932; exactamente durante un año en que fue relevado del mando por el general Enrique Peñaranda debido a su total incapacidad para conducir la campaña militar contra el ejército invasor que era sostenido logísticamente y apoyado intelectualmente por el Estado Mayor de Buenos Aires.

La incapacidad manifiesta del general Kundt se advierte en los documentos que elaboró mientras estuvo comandando al ejército en campaña.  A partir de su relevo, el ejército, sostenidamente comenzó a mejorar su capacidad operativa. no  obstante de venir combatiendo en los hechos a dos Fuerzas Armadas juntas: a las del Paraguay y las de la Argentina. 

Esta guerra, entre otros aspectos, fue financieramente solventado por el gobierno argentino, por tener y desde el año 1888 aproximadamente,  fuertes inversiones en el campo agroindustrial,   en territorio boliviano detentado por el Paraguay. Uno de esos empresarios  era el propio Presidente argentino, el general Pedro Justo, quien, al asumir su mandato en febrero de 1932 (hasta febrero de 1938), destinó  a Bolivia como Agregado Militar al capitán Mac Hannaford, con la misión exclusiva de montar el aparato de espionaje para la causa argentino – paraguaya; misión ésta a la que se sumó el mayor Juan Domingo Perón (futuro Presidente). Simultáneamente, en abril de 1932, Pedro Justo emitió un Decreto Reservado mediante el cual dispuso que su gobierno le apoyaría al Paraguay en caso de estallar la guerra contra Bolivia y desde entonces, el Ministerio de Guerra argentino comenzó a despachar medios logísticos hasta Asunción.

Hans Kundt, al ser relevado del mando por el general Peñaranda, le solicitó al Presidente Salamanca abandonar el país por territorio argentino, pedido que no fue aceptado y más al contrario, lo residenció en Cochabamba donde construyó su casa. Retornó a su patria recién durante el mandato del teniente general Germán Busch.

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