EL PRESAGIO DE BARTOLOMÉ MITRE SOBRE BOLIVIA


Este artículo fue publicado originalmente en el matutino cruceño El Día el 24 de enero de 2009 / Disponible en: https://eldia.com.bo/index.php?cat=162&pla=3&id_articulo=167 / Foto: Bartolomé Mitre.

Esta semana se cumplieron 103 años de la muerte de Bartolomé Mitre, una ocasión para recordar algunos datos de su modernidad. Durante la dictadura de Rosas, Mitre vivió unos meses en La Paz, Bolivia (1846-1847), ciudad a la que llegó contratado como oficial de artillería por el gobierno de José Ballivián. Allí se desempeñó como periodista, escribió su novela “Soledad” , organizó el Colegio Militar y se destacó en combate como artillero de las fuerzas leales al gobierno. Viajó a Sucre para visitar a Facundo Zuviría, travesía que le permitió ver la complejidad geográfica de Bolivia. 
Mitre tuvo una participación activa en la política exterior argentina sea como presidente de la República, senador, periodista, enviado especial y hombre de consulta. El 14 de mayo de 1871, al tratarse en el Senado el proyecto de ley de organización de los territorios nacionales, pronunció un discurso analizando asuntos vinculados con los países limítrofes, y respecto de Bolivia expresó conceptos que sirven para explicar el derrotero de la historia boliviana. Describió la preeminencia de la región altiplánica y anticipó la presencia de otra región, que a su criterio marcaría el futuro de ese país: “Bolivia es un país enclavado en la cordillera de los Andes en el que la población se ha ido agrupando en las altas mesetas y en los valles, obedeciendo más que a la ley geográfica y económica, al instinto ciego de la explotación minera” ( Arengas . Tomo II). 
El estadista reconoce en esa frase las razones del crecimiento de la colonización en el Altiplano. En efecto, el campamento minero del cerro Rico fue el origen de Potosí, ubicada en alturas inhóspitas para el conquistador, denominada Villa Imperial y, en su época de esplendor, una de las ciudades más grandes del mundo. Su influencia económica fue tan importante que impulsó el desarrollo del noroeste argentino, que se extendió a Córdoba y Buenos Aires. Perú, por su parte, recibió también sus beneficios: Cusco, Huancavelica, Lima-Callao y el puerto de Arica en el actual Chile. 
En cuanto al Alto Perú, Potosí estimuló la colonización y la formación de la ecúmene altiplánica, con ciudades como Oruro, productor menor de plata, La Paz, importante en la comunicación y el abastecimiento de dichas ciudades y futuro centro político del país; mientras que en los valles recibieron sus beneficios, Charcas -hoy Sucre- con funciones administrativas civiles y religiosas y que fue asiento de la prestigiosa universidad de Chuquisaca, y Cochabamba, de suma importancia por la infraestructura y los servicios que prestaba a la minería de la plata. 
A fines del siglo XIX se inició el período del estaño, que continuó beneficiando al altiplano a partir de Oruro. Al analizar esos tiempos Roberto Querejazu Calvo comentó “en La Paz vivían quienes dependían de la política. En Cochabamba los afectos a la molicie y el ambiente rural. En Potosí y Sucre los aferrados al pasado. En Tarija, Santa Cruz y Trinidad los olvidados. Oruro era la ciudad del trabajo...” (Llallagua). 
El estaño que era extraído de socavón comenzó a perder importancia frente a las explotaciones a cielo abierto de otros países. En 1952, Víctor Paz Estenssoro estatiza la minería y se crea la Corporación Minera de Bolivia -Comibol-. Período que fue clausurado por ese mismo presidente en 1986, al cerrar las minas nacionalizadas, que producían con costos superiores a los del mercado internacional. Al no alentarse nuevas inversiones, fue desapareciendo del Altiplano la gran minería que dio a la región el peso económico y político necesario para imponer su supremacía. 
“Sus comunicaciones terrestres son costosas y difíciles. Es lo que puede llamarse una nación con sus vías de comunicación atrofiadas”, decía Mitre, viendo que el altiplano se constituyó en una isla, incomunicada del resto del país y del mundo por una topografía que agravó su aislamiento e hizo que el llano y la costa (recordemos que Mitre pronunció su discurso antes de la Guerra del Pacífico, cuando Bolivia tenía litoral marítimo) estuvieran casi ausentes de la visión política de la dirigencia altiplánica y, como réplica a esta política, se fue conformando un archipiélago integrado por regiones con un acentuado localismo que afectó la homogeneidad de la nación. La primera unión terrestre entre el oriente y el occidente fue el camino pavimentado Cochabamba-Santa Cruz, concluido en 1954 -a la luz del “Plan Bohan”- y el sueño de integrar amabas regiones por ferrocarril nunca se concretó. 
“El porvenir de Bolivia no está al Occidente sino en la parte donde nace el sol”, esta es la mirada más sorprendente de Mitre sobre el futuro de Bolivia. En los hechos, el Oriente, específicamente los departamentos de Santa Cruz de la Sierra y Tarija, estaban ausentes de las políticas del Altiplano y recién comenzaron a tener importancia al descubrirse petróleo en los años ‘20. Luego, la proximidad con el escenario bélico de la Guerra del Chaco (1932-1935) la resaltó. A partir de 1957, la economía de Santa Cruz recibió el impulso del 11% de la regalías por petróleo extraído. Esta medida se extendió a Tarija y a Chuquisaca. Hoy, Santa Cruz es la locomotora de Bolivia: produce aproximadamente el 31% de su PBI y tiene los mejores indicadores económico-sociales del país. 
La región “...tiende a encontrar un salida por el Atlántico”, agrega Mitre. Se refiere a dos vías posibles Amazonía y del Plata pero hace hincapié en esta última. A partir de esa proyección al Oriente Mitre valoriza la comunicación de Bolivia con el exterior a través del Atlántico. En la medida en que Santa Cruz adquirió importancia como productor de soja, Puerto Suárez se constituyó en la estación fluvial para de salida, a través de los ríos Paraguay-Paraná-Uruguay hasta Nueva Palmira, para llegar al océano. Está previsto que el hierro del rezagado proyecto del Mutún se exporte también por esa vía. 
En 2007, el principal puerto de salida de Bolivia fue Puerto Suárez, y en volumen y valor superó la suma de los puertos que lo siguen en importancia: Antofagasta y Arica y la misma tendencia parece haberse confirmado en 2008.

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