Tomado de: La Dramática Historia del Mar Boliviano, de Valentin Abecia Baldivieso / Valentin Abecia López.
LOS DIEZ CENTAVOS
Cuando la concesión a la Compañía de Salitre llegó al Congreso el año 1877, para su aprobación, éste puso la condición de que debía pagar 10 centavos por quintal español de salitre exportado.
No se trataba de crear un nuevo impuesto sino de otorgar una concesión con una condición a una empresa particular de capitales ingleses y chilenos. El impuesto es de carácter universal, la concesión era particular.
La Compañía de Salitre, que se vio perjudicada, debía interponer su reclamación, conforme a los principios del derecho internacional privado, en Bolivia, prevaleciendo la ley del domicilio, pero reclamó ante el gobierno chileno en el cual habían accionistas de la Compañía.
El texto de la ley de los 10 centavos decía: “se aprueba la transacción celebrada por el ejecutivo en 27 de noviembre de 1873… a condición de hacer efectivo como mínimo un impuesto de 10 centavos en quintal exportado”.
La cláusula Cuarta del Tratado de 1874 manifestaba que “las personas, industrias y capitales chilenos no pagarían más impuestos durante 25 años”.
Sobre esta base el gobierno chileno sostuvo que se había violado el Tratado de 1874 lo que importaba “la ruptura del Tratado de Límites” (1).
Las autoridades bolivianas, sobre la base de un tratado complementario del 1884, señalaron que quedaba el recurso arbitral, sin perjuicio de ejecutarse la ley. Fierro respondió estar de acuerdo siempre que Bolivia se allanase a suspender la ley.
El gobierno boliviano, sin sopesar las circunstancias sociales de Atacama y la decisión chilena de ir a la guerra, dictó el Decreto de lo. de febrero rescindiendo el contrato con la Compañía de Salitre y suspendiendo la ley de los 10 centavos lo que significaba reivindicar el derecho boliviano a sus salitreras.
Ante esta decisión el día 8 se recibió un ultimátum de Chile y Fierro ordenó a Vilela: “retirarse inmediatamente”. Esta orden fue reiterada el 13 de febrero: “en pocas horas más, decía, el litoral que nos pertenecía antes de 1866 será ocupado por fuerzas de mar y tierra de la República y V.S. asumirá el cargo de gobernador político y civil de ese distrito.
El día 12 Villela había pedido sus pasaportes para abandonar Bolivia.
LA TOMA DE ANTOFAGASTA
Las débiles fuerzas armadas bolivianas no pasaban de 1.500 hombres, el tesoro nacional estaba vacío, se carecía de una flota y en 1878 se había desatado la hambruna por una sequía natural (2). El gobierno no tomó medidas para el potenciamiento militar (3). Los caminos hacia Atacama eran malos, los capitalistas ingleses, camuflados de chilenos, dominaban la situación en Atacama, la voracidad de la Compañía de Salitre, que formó su personal accionista, como vimos, en base de las primeras figuras de la política chilena, quería dominar al gobierno boliviano por
la fuerza.
En Atacama predominaba la población chilena. Walker Martínez decía: “si la soberanía es de Bolivia, las riquezas mineras, la industria, el comercio, la población casi entera es de ciudadanos chilenos” (4). Baptista dijo en el Congreso boliviano que la población de este país no pasaba del 7 por ciento. El conflicto social era indetenible, las autoridades bolivianas no eran obedecidas y las fricciones se sucedían a diario.
En estas circunstancias el 27 de enero de 1879, el “Blanco Encalada” llegó amenazante a Antofagasta, aunque las autoridades chilenas manifestaron que no querían definir el conflicto por las armas, ya existía el criterio de hacerlo.
Daza no comprendió la gravedad del momento, se confió en la alianza con el Perú creyéndola un instrumento que detendría la ambición chilena. Una vez creado el impuesto, frente a la soberbia de la Compañía de Salitre y a la actitud del gobierno chileno que consideraba que “se estaba guardando consideraciones indebidas a Bolivia” y que “no sería justo que hoy, cuando Bolivia viola sus compromisos, nosotros también nos desentendiéramos de los nuestros de manera que nuestros compatriotas víctimas de maquinaciones armadas contra ellos, consientan estos pagos”.
El 6 de febrero se había hecho conocer a la legación chilena en Bolivia el texto del Decreto de 10 de febrero, indicando que Bolivia estaba llana a acogerse al recurso arbitral. El día 8, el Ministro de Chile respondió con un ultimatum dando 48 horas para contestar “si se aceptaba el arbitraje previa reposición del statu quo anterior”. Al no recibir respuesta, el 12 pidió sus pasaportes para retirarse.
A las 4 de la tarde del 12 de febrero, el Cónsul boliviano en Tacna, supo que el Consejo de Ministros de Chile había dispuesto que el Cochrane y el O'Higgins “marcharan sobre Antofagasta llevando dos compañías de desembarco a cargo del coronel Emilio Sotomayor, jefe de la Escuela Militar, a tomar posesión de la ciudad”. (5).
La toma de Antofagasta, sin declaratoria de guerra, se produjo en la mañana del viernes 14 de febrero.
EL CARNAVAL Y LA OCUPACIÓN DE ANTOFAGASTA
Es evidente que la ocupación del día 14, de Antofagasta, por las tropas chilenas fue anunciada con anterioridad. El Cónsul boliviano en Tacna, Manuel Granier, supo el 12 de febrero (Hrs. 16) que el gabinete chileno dispuso esa ocupación. Esa noticia se supo en La Paz el día 15 (6).
El mismo Manuel Granier, el día 14, envió un aviso más concreto a La Paz por medio del “propio” Manuel Alaí, cuyo texto decía: “Tengo el sentimiento de transmitir a usted la fatal noticia de que el gobierno chileno ha resuelto la ocupación definitiva de Antofagasta”. Esa noticia llegó a La Paz el lunes 17 a horas 14. (7).
¿Qué previsiones tomó el gobierno boliviano frente a un clima de guerra anunciada? Ninguna en el orden militar.
El conocimiento por el gobierno boliviano de la violenta ocupación de Antofagasta ha sido objeto de discusiones. Eliodoro Camacho, Eufronio Viscarra, Vicuña Mackena, Dámaso E. Uriburu, para no citar sino a connotados políticos e historiadores de la época, sostuvieron que el bullicio del carnaval, que había comenzado el día jueves 20 (día de compadres) y que se prolongaría durante la semana que se iniciaba el lunes 24, no quiso ser perturbado por el presidente Daza.
Hasta aquí hemos visto los avisos del anuncio de una inminente ocupación de Antofagasta que Daza los recibió el 15 y 17 de febrero, antes del carnaval. Cuando en el hecho se produjo la ocupación militar (el 14) la noticia fue conocida en Arica el 19, al arribo del vapor Amazonas, Manuel Granier (ante el hecho consumado) envió la noticia a La Paz, Daza la recibió el sábado 22 (
de acuerdo a los documentos de la Cancillería boliviana.
La historia documentada no parece salvar a Daza de su responsabilidad.
Referencias:
(1) Alejandro Fierro en nota de 3 de enero de 1879 le decía al Encargado de Negocios chileno Pedro Nolasco Vilela: “el gobierno de Chile considera también conveniente que V.E exprese antes de retirarse al de Bolivia, que su negativa reiterada a suspender la ejecución de la ley de 14 de febrero de 1878, importará la anulación del tratado de 1874 y, en consecuencia, roto ese pacto con Bolivia, renacerán para Chile todos los derechos que legítimamente hacía valer antes del Tratado de 1866”.
(2) “No hay memoria en los anales de las desgracias públicas dice Castro Rojas de una calamidad más grande que la de 1878-79 que flageló al país con su sequía”
(3) El presidente Adolfo Ballivián en 1879 pidió al Congreso se le autorizara contratar un empréstito destinado en parte a comprar blindados ante la certidumbre de que Chile los había encargado. El Congreso negó la autorización.
(4) El predominio era evidente, las versiones señalaban que el 93 por ciento de la población era chilena, en Caracoles y Mejillones sucedía lo mismo.
(5) Bulnes Gonzalo.
(6) El Cónsul de Bolivia en Tacna, Manuel Granier, recibió el 12 un telegrama del Cónsul boliviano en Valparaíso Juan Granier, que decía (confirmando partes telegráficos anteriores): “Gobierno ordenado fuerzas reunidas en Caldera ir Antofagasta Litoral”. Esta noticia fue llevada de Tacna a La Paz por un “propio” llamado Juan Cáceres quien llegó a su destino el día 15.
(7) Juan Siles Guevara, según fuentes de la documentación de la Cancillería boliviana.
(8 ) Gastón Velasco ha efectuado un recuento minucioso de la noticia. Coincide en que el vapor Amazonas II llegó a Arica el 19, pero sostiene que desde Tacna hasta La Paz tardó 6 días (76 leguas), por tanto la noticia se supo en La Paz el martes 25 a las 11 de la noche.
Foto: Estación de Ferrocarril hacia Bolivia.

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