LAS ANTIGUAS CALLES DE LA CIUDAD DE SUCRE: LOS NOMBRES QUE ANTAÑO TUVIERON



Articulo extraído de: culturacharcassigloxxi.blogspot.es

En general, la ciudad surgió luego que la propiedad libre de la tierra se disolvió, la comunidad se asentó en un determinado punto geográfico, se establecieron las aldeas y se constituyó cierta estructura de comunicación, intercambio, defensa, producción, etcétera. Sin embargo, es bueno aclarar que la ciudad se determinó de diferente forma según se considere el modo de producción imperante.
En la antigüedad la ciudad fue el centro desde donde se realizaba la producción de la tierra, es decir, la ciudad clásica tenía por base la propiedad de la tierra o, como dice Carlos Marx, la antigüedad fue “… la ruralización de la ciudad”. Ocurre lo contrario durante la Edad Media donde el campo fue el centro de la historia. El desarrollo moderno de la ciudad es una consecuencia del desarrollo del capital, “… de la urbanización del campo…”. Con la transformación de la riqueza monetaria en capital a través de la usura y el comercio y el establecimiento de la producción social y la propiedad privada de los medios de producción, surgen el trabajador libre de la ciudad, los grandes establecimientos productivos y las ciudades tal cual hoy las conocemos.
Durante la vigencia de la ciudad clásica o de la medieval la contradicción campo-ciudad fue en alto grado resoluble, lo mismo ocurrió en La Plata colonial; por ello, no presentaban estructuras urbanas complejas. En estas ciudades la calle fue simplemente un camino construido entre dos filas de edificaciones y tuvo como función básica permitir la circulación o libre tránsito de los moradores en relación a diferentes propósitos. En estos periodos y aun en el de acumulación originaria de capital que se desarrolló durante la administración colonial en América, el espíritu teocéntrico que imperaba entonces concentraba en los templos la celebración o la rememoración de los fastos religiosos, históricos y aun los personales. “El templo de la arquitectura clásica pide un Dios que lo habite…” dice Hegel desentrañando implícitamente la relación de la ciudad y sus habitantes con la edificación dedicada al culto. En cambio, la calle se relacionaba con lo mundano, con lo cotidiano, por eso es que no existían denominaciones oficiales para las vías urbanas, al menos esto se infiere del estudio de los planos coloniales de nuestra ciudad; por esto también las calles se llamaron: de Mojotorillo, de la Misericordia, de la Velera o de Alalaipata, nombres asignados por el pueblo en función a características personales, geográficas, fácticas o funcionales relacionadas con ellas.
Con el desarrollo del capital, especialmente en las sociedades que promovieron la revolución industrial, se produjeron drásticas transformaciones de diversa índole. Por supuesto, también la ciudad sufrió el impacto de los cambios en el modo de producción y en las fuerzas productivas. La producción social de bienes para la circulación, cambio y consumo transformó al campesino en trabajador libre de la ciudad, en obrero, por la migración producida se extendió la ciudad, hecho que obligó a desarrollar políticas urbanas referidas a la dotación de servicios básicos: iluminación, agua, drenaje, transporte, etcétera. La ciudad moderna presentó una necesidad más a ser solucionada: la identificación de las innumerables vías urbanas que desde entonces la componían, esta identificación o nominación será oficial.
Acerca de los nombres de las calles u otros lugares urbanos debe indicarse que el desarrollo del capital implicó además el desarrollo ideológico de la sociedad en general y de la clase más interesada en estos cambios en particular: la burguesía. El proceso de esta transformación se inició con las doctrinas que desde la reforma protestante y los postulados de la Compañía de Jesús indicaban o sostenían la idea de que el hombre conocía a Dios a través de la razón. En el devenir, la racionalidad humana se transformó en conciencia del hombre sobre sí mismo, pero, como la conciencia absoluta o concreta no podía realizarse en sustancia, el hombre realizó el concepto de la voluntad autónoma, que equivale a la idea de que el hombre en uso de su razón y consciente de su rol en la naturaleza puede conocerla y transformarla sin sujeción alguna, sin barreras de índole alguna. Sin embargo, como estas barreras existían, es más, la monarquía impedía la vigencia y realización de la voluntad autónoma, el hombre concretó otro concepto: la libertad, que no pudiendo realizarse de modo abstracto, necesitó de la igualdad como garantía de su propia existencia. De este modo la libertad y la igualdad humana devienen de la razón, de la conciencia y de la voluntad autónoma, al mismo tiempo que las contienen. Por otra parte, la libertad y la igualdad crearon al Estado nacional donde a la vez se concretan y conservan. Así es como la razón, en tanto concepto simple, se sublima hasta alcanzar el grado conceptual de Estado. Este proceso destruyó el espíritu teocéntrico que había imperado en la vieja sociedad e implantó el sentido antropocéntrico de la historia. En relación a la ciudad y la denominación de las calles diremos entonces, que el Dios que habitaba el templo de la arquitectura clásica, del que nos habla Hegel, descendió de su altar y luego de ganar la calle se convirtió en hombre, caminó después por ella recordando sus fastos y epopeyas y perpetuando su nombre.
En Bolivia, si bien de modo general se desarrolló el capital bajo los mismos presupuestos, existen algunos aspectos específicos, relativos justamente al capitalismo dependiente y atrasado que impera en nuestro país, que imposibilitaron por ejemplo la transformación masiva de los campesinos en trabajadores libres de la ciudad, por lo que no se extendieron nuestras ciudades como aconteció en los países industrializados. Sin embargo, aquel otro proceso, el ideológico, que es la base para el surgimiento del Estado nacional y el sentido antropocéntrico de la historia se concretó en nuestra sociedad, aquello que más de dos autores llaman “afrancesamiento”, no es sino el resultado del desarrollo de la conciencia ideológica que posibilitó la creación del Estado nacional boliviano. Por esto, pese a que por el tamaño o extensión de la ciudad no existía la necesidad de una denominación oficial de las calles de la flamante capital boliviana, desde los primeros años republicanos estas vinieron a llamarse: del Congreso, Junín, Bolívar, Oruro. Como puede advertirse, el Dios que habitaba el templo de arquitectura clásica que después caminó por las calles de las viejas ciudades convertido en hombre, recordando los fastos y epopeyas de la humanidad, también caminó por las casi cincuenta calles que en los años de la fundación de Bolivia constituían la ciudad de Sucre.

Metodología.

El resumen que a continuación se presenta considera los nombres que en diferentes periodos históricos tuvieron las calles que configuran la estructura urbana colonial de nuestra ciudad. La información se ha obtenido de las siguientes fuentes:
1.  Los nombres tradicionales fueron obtenidos de los documentos notariales que cursan en los libros de las notarías de la ciudad de Sucre, pertenecientes a los años 1800 a 1860. Corresponden estos libros al Fondo Documental Poder Judicial y a la Serie Notarías de Fe Pública del Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca. También se ha consultado el material documental del Fondo Documental Alcaldía Municipal y el Diccionario del folklore boliviano, escrito por Felipe Costas Arguedas.
2.  La nominación oficial que en diferentes periodos tuvieron estas calles fue obtenida de los siguientes planos: a) Plano de las calles de la capital de Bolivia, levantado en el año 1838. b) Plano de la de la ciudad de Sucre que forma parte constitutiva del Mapa de Bolivia del año 1859. c) Planos de la ciudad de Sucre de 1897, publicado por la Sociedad Geográfica e Histórica Sucre y otro realizado por la misma institución en el año de 1916 a propósito de definir el radio urbano de la ciudad. Ambos contienen la misma información.
3.  Se consideran los nombres que actualmente poseen las calles de la ciudad de Sucre.
Las fotografías que se publican fueron tomadas en los años cuarenta del siglo XX por Pedro Juan Vignale, están publicadas en: Noel, Martín (Texto) Vignale, Pedro Juan (Fotografías). Documentos de arte colonial sudamericano. (1944) Chuquisaca. Buenos Aires. Academia Nacional de Bellas Artes de la República Argentina. 1944.
La información que contiene el presente texto es el resultado de una investigación realizada por su autor, Joaquín Loayza Valda, entre los años 1987 y 1990 en el Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, cuya administración estaba encargada a la doctora María del Carmen Rúa de Tirado. Se publicó en: Centro. Boletín del Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca. Año III. Nº 7. Sucre. Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca. 1990. pp. 6-14; en: Sucre a través de sus planos. 1639-2010. Cuaderno Nº 2 Desarrollo urbano en Chuquisaca. Sucre. Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca. 1992. pp. 121- 129; y en: Por las calles de la antigua ciudad de Sucre. Los nombres que antaño tuvieron. Sucre. Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca. 1996. 32 pp.

Descripción.

Abaroa, Eduardo.

Esta calle, que lleva el nombre del héroe nacional de la Guerra del Pacífico, se llamó, en los años anteriores a la fundación de nuestro país, calle de los Caños Rotos, según dice la tradición, porque cerca de la esquina que forma esta calle con la actual Grau, reventaban con frecuencia los tubos de arcilla cocida por efecto de la presión que ejercía el agua que bajaba desde la caja que abastecía la ciudad. Felipe Costas Arguedas indica en su Diccionario del folklore boliviano que se denominaba como Caños Rotos a la cuadra ubicada entre las calles Dalence y Grau.
Fundada la República esta vía urbana recibió el nombre oficial de calle Santa Cruz, desde su extremo noreste hasta la calle Calvo y desde ahí hacia el sudeste se la denominó calle Padilla, en homenaje al comandante guerrillero Manuel Ascencio Padilla. En 1859 se mantenía para el tramo correspondiente el nombre de Santa Cruz, cambiándose, sin embargo, el nombre de Padilla por el de Tarija para el otro. Luego, a esta calle se la denominó en los últimos años del siglo XIX con el nombre de Eduardo Abaroa, designación que conserva hasta la actualidad.

Arce, Aniceto.

Cuatro nombres se conocen de esta calle. El que nos indica el libro de escrituras notariales I.4.44a, del año 1859, fs. 245, que es de la Velera, significado que no se conoce y que la tradición mantuvo vigente hasta ese año, algo más o menos. Luego, calle del Orden después de constituido el Estado nacional. Con este nombre figura en los planos de 1838 y 1859, para denominarse luego, en el plano de 1897, calle Cortés y, finalmente, calle Aniceto Arce, en reconocimiento a la labor pública y personal del doctor Aniceto Arce, quien fue presidente de la República en los últimos años del siglo XIX.

Arenales, Juan Antonio Álvarez de.

Esta calle antes de los años de vida independiente de nuestra patria era identificada en relación a la iglesia de San Miguel y del convento de Santa Mónica. En el año 1838 se la encuentra con la denominación de calle Armas, luego, en 1859, figura como calle del Prado. Después de la Guerra del Pacífico le asignaron el nombre de Alianza, perpetuando de ese modo la batalla del 26 de mayo de 1880. Lleva en la actualidad el nombre del ilustre español combatiente en la Guerra de la Independencia, en las filas del ejército patriota, Pedro Antonio Álvarez de Arenales.

Ayacucho.

En los años coloniales esta calle o solamente su primera cuadra, la actual Estudiantes; era conocida con el nombre de calle de la Estrella. En los primeros años de vida independiente se denominó calle Cortes, vale decir en 1838. Posteriormente, en 1859, se denominaba calle de las Cortes, finalmente, Ayacucho, en homenaje a la batalla del mismo nombre librada el 9 de diciembre de 1824, desde entonces se la conoce con esa denominación, excepto en su primera cuadra, que se la nombra calle Estudiantes.

Audiencia.

Como quiera que en esta vía urbana, durante los años coloniales, se encontraba la Real Audiencia de Charcas, se la conocía con el nombre de esta institución: calle de la Audiencia. Sin embargo, se conoce también que en lo que hace a las últimas cuadras, hacia el morro de Aullagas, hoy final calle Grau, se la conocía con el nombre de calle de Santa Elena, esto de acuerdo a la información contenida en el Diccionario del folklore boliviano de Felipe Costas Arguedas. De acuerdo a información recogida de vecinos octogenarios, a la altura de la actual esquina Suipacha-Grau existía una plazuela con el nombre de Santa Elena.
Tomando en consideración que en esta calle, a la altura justamente de la Real Audiencia, se suscitaron los acontecimientos históricos de la noche del 25 de mayo de 1809, esta vía urbana recibió el nombre de calle 25 de Mayo luego de fundada la República, después, en 1859, se la llamó simplemente calle de Mayo. Desde 1897 tiene dos nombre: calle Audiencia, en su primera cuadra, y calle Grau, en homenaje al héroe peruano de la guerra de 1879, almirante Miguel Grau, en las siguientes cuadras.

Azurduy, Juana.

Por lo menos en sus primeras cuadras esta calle era identificada por la iglesia de La Merced, sin embargo, se conoce también que en los últimos años coloniales y aun en los primeros de vida independiente se denominaba calle El Palomar, según información recogida por Felipe Costas Arguedas y la documentación notarial existente en el Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de Chuquisaca.
Los administradores del gobierno independiente la llamaron en el año 1838 calle Libertad, transformándose luego, en 1859, en calle Independencia, nombre que alcanzaba, además, a la Colón. Desde el año 1897 pasó a denominarse calle Azurduy, como justo homenaje a la heroica guerrillera de la Guerra de la Independencia, doña Juana Azurduy de Padilla, nombre con el que hoy se la conoce.

Argentina.

Bolívar, Simón.
Según la información recogida en el libro I.4.44a de la documentación notarial existente en el Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de Chuquisaca, esta calle se llamó del Buen Retiro, sin embargo, en esa misma época o antes, a esta calle se llamó también calle Larga y calle de los Caballeros, porque en la misma se encontraban las viviendas de las familias más acomodadas de la sociedad aristocrática de la otrora La Plata. En el año 1838 se la encuentra denominaba calle Cochabamba para el primer tramo, mientras que el segundo pasó a llamarse calle de Padilla. El nombre del libertador Simón Bolívar es utilizado para identificar esta calle desde los últimos años del siglo XIX.

Bustillo, Rafael.

De acuerdo a la información recogida por Felipe Costas Arguedas y por la que existe en los registros notariales del Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de Chuquisaca, esta calle se denominó tradicionalmente y, suponemos, antes de la constitución del Estado nacional: calle de San Pedro, porque en la esquina que forman las calles Bustillo y colón se dice que existía un hospital con aquel nombre.
Después de 1825 aparece con el nombre de calle Congreso, pasa luego a denominarse calle del Congreso en 1859 y en los postreros años del siglo XIX calle Bustillo, suponemos, en reconocimiento a la labor pública del doctor Rafael Bustillo. Quizá por error, actualmente aparece con el nombre de Bustillos, excepto en su primera cuadra, que es identificada con el nombre de la República Argentina.
Durante la primera mitad del siglo XX el pueblo la llamaba calle de la Botella Verde, especialmente a su último tramo desde la calle La Paz, porque en la esquina que forman la Bustillo con ésta, en su sector noroeste, existía una inmensa botella verde que anunciaba la venta de singani.

Ballivián, José.

Esta calle se formó durante la primera mitad del siglo XIX, así se advierte en el plano de 1859 y, como no tuviera en esos años mayor importancia, no se le consigna denominación. En los planos de 1897 y 1916 aparece completamente constituida, pero, sin ninguna identificación. El nombre que hoy lleva, del general José Ballivián, vencedor en el campo de batalla de Ingavi, corresponde al siglo XX.
Cruz Verde.
Aunque sin nombre, figura ya constituida esta pequeña calle en los planos de 1859, 1897 y 1916. Actualmente se la designa con el nombre de Cruz Verde porque en la esquina que forman esta calle con la Aniceto Arce se encuentra, en una hornacina, una antigua cruz del color de referencia. Según la tradición, fue el padre franciscano Tata Solano el que en 1585 implantó esta cruz. La pintaron de verde porque por ese sector de la ciudad comenzaba el camino hacia el este y Cochabamba, es decir, hacia los verdes valles.

Camargo, Vicente.

Acerca de esta calle nos informa Felipe Costas Arguedas, que es el que ha recogido los datos de la tradición de los últimos años del siglo XIX y primeros del XX; en sentido que se denominaría calle Calixto. Lo propio aseveran personas de edad avanzada o aquellos que tuvieron la oportunidad de recoger esta información por boca de aquellos. Sin embargo, a fs. 189 del libro notarial I.4.33a, que existe en el Fondo Documental Poder Judicial, Serie Notarías de Fe Pública, del Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de Chuquisaca, se encuentra que se denominaba calle Calixto a la entonces calle Oruro, o sea, la actual calle Ravelo. Como quiera que la tradición sufre también las modificaciones que el rigor de la historia impone a la humanidad, debe señalarse lo siguiente: primero, que se llamó calle Calixto a la actual Ravelo hasta los años inmediatamente posteriores al año 1859; segundo, por razones que por ahora no se conocen, el pueblo señaló con el nombre de Calixto a la calle Camargo, específicamente a la sección que hoy, ampliada y renovada, se denomina con el nombre de avenida Hernando Siles.
En el plano de 1838 figura esta calle con el nombre de Presto, se transformó por el año 1859 en calle Camargo, nombre con el que aparece en 1897 y en la actualidad se ha dividido en dos segmentos: Camargo, en memoria del guerrillero de la Guerra de la Independencia Vicente Camargo, desde la calle Aniceto Arce hacia el noreste y en su segmento ampliado se denomina avenida Hernando Siles, en homenaje al rector universitario y presidente de Bolivia.

Calvo, Daniel.

En los años coloniales esta calle era identificada por la presencia de los tres templos que en ella existen: Santo Domingo, Santa Clara y San Lázaro. Sin embargo, durante los años últimos de la administración colonial y quizá porque en ella se expedían los bienes comerciales de importación, también se la llamó calle del Comercio Extranjero. Con este nombre aparece en el plano de 1838 y en el plano del año 1859 la ubicamos con el nombre de calle del Comercio. Desde el año 1897 y aún hoy esta calle se denomina Calvo, en homenaje a Daniel Calvo, notable intelectual chuquisaqueño.

Colón, Cristóbal.

De acuerdo a la información tradicional que acerca de esta calle se conoce, se la nombraba de Popayán, por existir en ella una cruz que tradicionalmente se la designa como Cruz de Popayán, tradición que fue recopilada por Felipe Costas Arguedas y confirmada por la evidencia documental notarial conservada en el Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de Chuquisaca. El 12 de agosto de 1675 se posesionó como arzobispo de La Plata el ilustrísimo Melchor de Liñan y Cisneros, quien trajo del obispado que venía, Popayán, Colombia; una pequeña cruz que los vecinos de aquella ciudad le entregaron como recuerdo. Un artífice de La Plata la incrustó en una cruz mayor que es la que ahora se encuentra en una hornacina en la esquina de las calles Colón y Loa.
El año 1838 aparece con el nombre de calle Independencia, en el año 1859 comparte con la actual Azurduy el mismo nombre y en los últimos años del siglo XIX viene a llamarse con el nombre del navegante italiano Cristóbal Colón, denominación que hoy se mantiene.

Chaco.

La información contenida en los registros notariales existentes en la Universidad de Chuquisaca otorga a esta calle el nombre de callejón de Santa Ana, sin embargo, Felipe Costas Arguedas, sobre la base de información tradicional entonces vigente, afirma que se conocía con el nombre de Santa Ana a la calle actualmente denominada Dalence. En el año 1938 figura con el nombre del general José Miguel Lanza, quien fue comandante en la Guerra de la Independencia y muerto, precisamente, en ese lugar de la ciudad durante los sucesos del 18 de abril de 1828. En el plano de 1859 aparece sin ninguna denominación, mientras que el año 1897 se la denomina calle Santa Ana y actualmente posee el nombre de la región boliviana donde se produjo la conflagración entre Bolivia y el Paraguay: el Chaco Boreal.

Destacamento 111.

El templo de Santa Bárbara y el Hospital fueron, durante los años coloniales y en los primeros del siglo XIX, las referencias arquitectónicas que permitieron identificar a esta calle. En efecto, en el año 1838 la encontramos con el nombre de calle Hospital, luego, en 1859 pasó a denominarse calle del Hospital. Transcurrida la contienda bélica del año 1879, es decir, por el año 1897, se denominó calle Tarapacá, prolongando de este modo la calle que con esa denominación hoy existe. En la actualidad se la nombra Destacamento 111, en homenaje a los chuquisaqueños que formaron en aquella unidad militar con la que ingresaron a la Guerra del Chaco.


Dalence, José María.

Esta calle fue conocida con el nombre de Munaypata, así aparece nominada en los registros notariales de la época. Felipe Costas Arguedas indica que el pueblo la llamaba, entendemos en las postrimerías del siglo XIX y comienzos del XX, calle de Santa Ana, aunque ya se ha aclarado que oficialmente la actual calle Chaco era la que recibía este nombre aquellos años. Fundada la República se la denominó calle Artes, así aparece en el plano de 1838. En el plano de 1859 viene a llamarse calle de las Artes y calle José María Dalence, en memoria de este ilustre boliviano, desde el año 1897, nombre con el que hasta ahora se la identifica.

España.

La escritura 114 del libro notarial I.4.53a, que existe en el Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de Chuquisaca, señala que esta calle se denominaba en los años coloniales y en los tempranos de la República: calle de Curipata o calle de la Carnicería. En el plano de 1838 la encontramos con el nombre de calle Ayacucho, en el de 1859 se denominaba calle de Ayacucho, luego, en los últimos años del siglo XIX su nombre oficial era calle del Banco, al respecto, conocemos que por este hecho y probablemente porque en esa misma calle se concentraban las agencias de establecimientos financieros se la llamaba calle de los Bancos. Actualmente lleva el nombre del Reino de España.
Estudiantes.

Echeverría.

No se conoce el nombre o nombres tradicionales que pudo poseer esta calle. Sin embargo, se conoce que en el año 1838 se la denominaba calle Carretas y el año 1859 calle de Carabelas. En el plano de 1897, así como en el de 1916, figura sin denominación y en la actualidad se llama calle Echeverría.
Grau, Miguel.

Junín.

En los años de la administración colonial y en los primeros de la independencia conocían los chuquisaqueños con dos denominaciones a esta calle: calle de San Sebastián a las cuadras ubicadas desde esta iglesia hasta la actual avenida Hernando Siles y las otras cuadras, las que se ubican en el trayecto hacia el actual cementerio, con el nombre de Trujillo, esto de acuerdo a la escritura de fs. 141, libro I.4.40a, del Archivo Notarial del Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de Chuquisaca.
El monseñor Julio García Quintanilla en su obra Historia de la Iglesia en La Plata, Tomo III, página 132, al referirse a una compra que se realizó el año 1572 señala que esta calle, por lo menos en las inmediaciones del templo de San Sebastián, se denominaba calle Real.
Después de creado el Estado nacional boliviano recibía los nombres de calle Sucre, en las inmediaciones de la iglesia de San Sebastián hasta la calle actualmente denominada Arenales y de ahí hacia el cementerio se llamó calle Junín, rememorando la batalla del 6 de agosto de 1824. En el plano de 1859 aparece con los nombre de calle de Sucre y calle de Junín para los mismos tramos, tomando, en los últimos años del siglo XIX, sólo el nombre de la batalla de Junín para toda su longitud, nombre con el que hoy se la designa. En los años cincuenta el tramo próximo al cementerio recibió el nombre de calle Perú.

Kilómetro 7.

Esta vía urbana se formó toda vez que el paseo de la Alameda, hoy parque Bolívar, se construyó en los últimos años de la administración colonial. Sin embargo, no se conoce aún el nombre que tuvo por aquellos años. Idéntica circunstancia se presenta respecto al plano de 1859. En el plano de 1897, así como en el de 1916, aparece con el nombre de calle del Sol. Después de la Guerra del Chaco se la llamó con el nombre de la batalla de Kilómetro 7, denominación con la que se la identifica actualmente.

Loa.

La tradición, así como la información notarial del siglo XIX, tal el caso de la escritura 70 del libro I.4.55a, señalan la existencia de la calle de las Cuatro Esquinas unas veces y otras, indican con ese nombre solamente a la esquina de las calles actualmente nombradas Loa y Ravelo, lo que quiere decir que es aún difícil establecer si la calle se llamó Cuatro Esquinas en toda su longitud o si esta denominación afectaba sólo a la esquina de referencia. Por otra parte, se conoce también que esta calle o cuando menos la cuadra ubicada entre la Arenales y la Ayacucho, era denominada calle de la Pelota, porque en el muro del convento de Santa Mónica, que entonces aún estaba erigido, los vecinos practicaban el deporte de pelota vasca.
En el plano de 1838 esta calle tenía dos nombres: Camargo, desde las proximidades de Surapata hasta la calle hoy denominada Arenales y las restantes cuadras eran conocidas con el nombre de Cobija. En el año 1859 aparece con el nombre de Mojocoya y se convierte, después de la Guerra del Pacífico, en calle Loa, nombre que aún hoy mantiene.

Lemoine.

Esta calle se formó en las últimas décadas del siglo XIX y desde su formación hasta estos años lleva el nombre de los insignes patriotas hermanos Juan Manuel y Joaquín Lemoine.

Limapampa.

Con este nombre se conocía la plazuela que hoy lleva el nombre del departamento de Tarija. La calle que nace precisamente en la mencionada plaza se encontraba en formación durante los primeros años republicanos. La información notarial de fs. 7 del libro I.4.42a, del año 1858, hace referencia a que el paraje descampado en el que se ha formado totalmente esta calle se denominaba Guayllapampa. En el plano de 1859 y en los de 1897 y 1916, a pesar de existir en formación en el primero y ya formada en el segundo, no posee nombre. En la actualidad esta calle lleva el nombre de Limapampa.


La Paz.

No se conoce el nombre que antaño tuvo esta calle. En el plano de 1838 figura con el nombre de calle Yotala, en el de 1859 como calle de Yotala y se la nombra con el del departamento de La Paz en los años postreros del siglo XIX, nombre que aún hoy mantiene.

Moreno, Gabriel René.

Antes de la constitución del Estado nacional boliviano a esta calle se la conocía con el nombre de Alalaypata. Luego de creada la República se la nombró calle Quilaquila, denominándose calle de Quilaquila en el año 1859. En el año de 1897 figura con el nombre del conquistador Pedro Anzures y actualmente con el nombre del eminente escritor e historiador boliviano Gabriel René Moreno.

Oruro.

No se tiene ninguna información acerca del nombre que esta calle tuvo en los años coloniales o el que tradicionalmente llevara. Aunque es una calle antigua y figura, por lo mismo, en todos los planos de la ciudad, por razones que no son posibles explicar no lleva nombre en el plano de 1838 ni en el de 1859. Aparece como calle Pereyra en el plano de 1897 y en la actualidad se la conoce con el nombre del departamento de Oruro.

Olañeta, Casimiro.

De esta calle se conoce que se la identificaba con el nombre del templo de San Agustín, hoy María Auxiliadora. También es conocido que en los años primeros de la República se la denominaba de Socabaya, porque en esos años el convento de San Agustín se había transformado en tambo, al que se lo conocía con el nombre de tambo de Socabaya. Sin embargo, también se la identificaba con el nombre de Tres Molles, se afirma porque una esquina de esta calle se denominaba así. En el plano de 1838 aparece como calle Perú, en el de 1859 como del Perú y en los años postreros del siglo XIX se denominaba con el nombre de Casimiro Olañeta, con el que ahora también se la designa.

Ortiz, Nicolás.

En el libro de protocolos de la Notaría de Hacienda y Minas de Chuquisaca del año 1797, a fs. 130 vta., se informa que esta calle era conocida como calle de la Misericordia. Estos mismos protocolos le asignan otras veces el nombre de calle de la Piedad. En los primeros años republicanos se llamó calle Potosí, en el plano de 1859 se llamaba calle de Potosí, en el de 1897 aparece como calle Pérez, en homenaje al general José María Pérez de Urdininea, importante combatiente en la Guerra de la Independencia. En los años actuales conserva este nombre, excepto en su primera cuadra, la que lleva el nombre del médico cruceño Nicolás Ortiz.

Polanco, Mariano Suárez.

Esta calle se formó en las últimas décadas del siglo XIX, cuando en las inmediaciones del templo de La Recoleta apareció el barrio de Seke-Rancho. Desde aquellos años tiene el nombre del sacerdote franciscano, patriota en la Guerra de la Independencia, Mariano Suárez Polanco.

Padilla, Manuel Ascencio.

No se conoce el nombre que recibía esta calle en los años coloniales o el que le hubiera asignado la tradición chuquisaqueña. Luego de creado el Estado nacional poseía dos denominaciones: calle Cueto, en reconocimiento a la lucha patriótica del guerrillero Jacinto Cueto en la Guerra de la Independencia, desde su extremo noreste hasta la actual calle Calvo y en el tramo siguiente calle Colombia. En el plano de 1859 recibió los nombres de calle del Cuzco para el primer tramo y de Colombia para el segundo. El nombre del comandante guerrillero de la guerra de liberación Manuel Ascencio Padilla es utilizado para su identificación desde los últimos años del siglo XIX hasta hoy.
Potosí.
Se posee información en sentido de que esta calle se llamó Infiernillo o Mojotorillo en los años postreros coloniales y en los primeros del siglo XIX. En el plano de 1838 se la designa con los nombres de José Ignacio Zárate, guerrillero de la gesta de liberación contra el dominio español; desde su extremo noreste hasta la actual calle Calvo y desde aquí con el nombre de Catalinas, por estar situado en este tramo el convento de Santa Catalina, hoy colegio San Cristóbal. Figura en el plano de 1859 con los nombres de calle de Zárate y calle de Santa Catalina para los mismos segmentos. En los últimos años del siglo XIX viene a llamarse calle Unión y actualmente tiene el nombre del departamento de Potosí.
Pérez de Urdininea, José María.

Pilinco.

Esta calle se formó en los últimos años del siglo XIX y desde entonces se la identifica con el nombre de calle Pilinco, en homenaje a Antonio Gallardo, alias el “Philinco”, que el 1 de diciembre de 1661 sublevó a los mestizos de La Paz, muriendo en el desarrollo de este acontecimiento en la ciudad de Puno, la que pretendía también sublevar. Esta información fue facilitada por el doctor Jorge Querejazu Calvo.

Ramírez, Domingo L.

En el plano de 1897 aparece esta calle completamente formada, sin embargo, no se le asigna ninguna denominación. Actualmente posee el nombre del intelectual y político chuquisaqueño Domingo L. Ramírez.

Ravelo, Agustín.

Por la información contenida en el libro notarial I.4.33a, fs. 189, que se resguarda en el Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad de Chuquisaca, a esta calle la denominaban Cruz de la Retama o calle Calixto en los últimos años coloniales y primeros de vida republicana. Sin embargo, la tradición de los años postreros del siglo XIX y primeros del XX asignó este nombre a la calle actualmente nombrada Camargo, específicamente a la avenida Hernando Siles. En los años coloniales se llamaba también calle de Santa Rita, por ubicarse en ésta el beaterio del mismo nombre. Era la calle que conducía al matadero.
En el plano de 1838 se le asigna la denominación de calle Oruro, en el plano de 1859 aparece como calle de Oruro. A fines del siglo XIX recibió el nombre del comandante guerrillero Agustín Ravelo, denominación con la que se la conoce actualmente.

Suipacha.

No se conoce el nombre tradicional o que en los años coloniales poseía esta calle. En los primeros años de vida independiente la llamaron calle Prudencio, luego, a mediados del siglo XIX llevaba el nombre de calle de Prudencio. En el plano de 1897 figura como calle Suipacha, en homenaje a la batalla del mismo nombre. Con esta denominación se la conoce actualmente.

Sainz, Pastor.

Aunque esta calle figura en el plano de 1859 no posee denominación que la identifique. En los últimos años del siglo XIX se la denominó con el nombre del guerrillero Jacinto Cueto. Actualmente lleva el nombre del industrial minero y político chuquisaqueño Pastor Sainz.

San Alberto.

Durante la administración colonial esta calle era identificada por la presencia del templo de San Francisco, el convento de Santa Teresa, las casas de niñas huérfanas de San José y de las Recogidas. Felipe Costas Arguedas señala que en sus últimas cuadras se la denominaba calle del Quilombo.
En los primeros años de la administración republicana se la conocía como calle Paz, luego, en 1859 aparece como calle de La Paz. En el plano de 1897 se la designa con el nombre del arzobispo Josef Antonio de San Alberto, nombre que aún hoy es utilizado en su identificación.

Serrano, José Mariano.

No se conoce el nombre colonial o tradicional de esta calle. En el plano de 1838 aparece como calle Cinti, se transforma en calle de Cinti en 1859 y tiene desde las últimas décadas del siglo XIX el nombre del presidente de la Asamblea Deliberante que el 6 de Agosto de 1825 estableció el Estado nacional boliviano, es decir, de José Mariano Serrano.

Torrelio, Mariano.

Esta calle se formó en los últimos años del siglo XIX, en las inmediaciones del templo de la Recoleta, en la zona que entonces se denominaba Seke-Rancho, desde entonces lleva el nombre de Mariano Torrelio, militar y político de destacada actuación en la Guerra de la Independencia y en los posteriores acontecimientos históricos del siglo XIX.

Tarapacá.

Es posible que en los años coloniales su proximidad al hospital determinara su identificación. El año 1838 aparece con el nombre de la provincia Chayanta de Potosí. En el plano de 1859 figura como calle de Chayanta y desde los últimos años del siglo XIX lleva el nombre del antiguo departamento peruano de Tarapacá, importante por los episodios históricos allí acaecidos durante la guerra de 1879. Actualmente mantiene ese nombre.

Urcullo, Manuel María.

Si bien en el plano de 1859 aparece esta calle ya formada, sin embargo, no poseía identificación. En el plano de 1897 aparece con el nombre del jurisconsulto Manuel María Urcullo, denominación con la que hoy se la conoce.

Otras calles.

Aunque hoy no posee denominación, debe indicarse que la vía urbana que circunda por el norte el parque Bolívar llevaba el año 1838 el nombre de calle placer. En el año 1859 figura sin ninguna denominación y en 1897 aparece con el nombre de calle Potosí.
Otra vía urbana que merece comentario es el callejón de Kori-tambo, que une las calles Camargo y Urcullo en sus cuadras comprendidas entre las calles España y Aniceto Arce. En los últimos años coloniales y durante los primeros de la segunda mitad del siglo XIX se denominaba el callejón de las Santillán. Se cerró en una mitad hacia la calle Camargo en los últimos años del referido siglo. El segmento que se mantenía abierto hacia la calle Urcullo oficialmente formaba parte de ésta para diversos fines, hasta que en 1997 fue reabierto con el nombre de Kori-tambo.
Finalmente, debe señalarse que a pesar de los esfuerzos realizados no fue posible identificar las calles a las que los siguientes nombres corresponden: calle de la Escuela, calle del Fuerte, calle del Embocadero, calle de Tocopila, calle de Mosojllajta y barrio de Monserrate.



3 comentarios:

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  2. Gracias x el dato. Visité otros sitios web,pero en este hallé mucha información y mejor que otras fuentes.

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  3. Que buena publicación, aprendi mucho de mi Sucre querido.

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