COLONIZACIÓN Y CONQUISTA DEL TERRITORIO NACIONAL DE COLONIAS


Fuente: Capitalismo, modernización y resistencia popular 1825-1952. De: Gustavo Rodríguez Ostria. // Imagen: Foto-postal tropas militares en un campamento. Principios de siglo XX. // Para más: Historias de Bolivia.

El 6 de marzo, a poco de fundar una pequeña aldea y tomar posesión del territorio y redactar un acta formal, serán atacados por “salvajes” que los retaron a duelo insultándolos en español –prueba de un acuerdo previo- y en Tacana. Dispararon flechas a lo que los hombres de Pando respondieron con fuego de fusil. Los indígenas se retiraron permitiendo a la tropa boliviana tomar su aldea donde hallaron tejidos, plumas, flechas, utensilios y varios animales domésticos, quizá pájaros, monos y perros.
Tras escaramuzas como estas, Pando –en cuyo honor “conquistador” se bautizaría el Territorio de Colonias convertido en Departamento el 24 de septiembre de 1938-, quedo convencido de que no era posible desarrollar una larga política de conversión de los “infieles” ni su reducción al catolicismo civilizado a cargo de curas misioneros. Simplemente no había tiempo. Expreso que se imponía la guerra étnica, en la debería involucrarse el Estado para dejar “libre el campo para el desarrollo de las industrias que con ventaja puedes establecerse”(…)
Sin participar del todo de opinión de aquel general norteamericano “el único indio bueno es el indio muerto” (1), pensamos que en los tiempos que corren y totas como estas las hostilidades entre ambas razas, es ilusorio pensar en la reducción”(2).
En 1894, Román Paz, que visito, por encargo gubernamental, la zona del rio de Madre de Dios anoto en su informe:
Desde ha pocos años han emprendido los industriales del Madre de Dios y del Orton la conquista de las tribus salvajes del Noreste, empleando, no todos, mendios mas o menos licitos.
Pudo constatar que la “conquista” –es el término que utilizo- que realizo el gomero Ruperto Gonzales, oriundo de Ixiamas, radicado en el rio Madre de Dios. Paz lo presento como “intrépido montaraz, y entendido en dialectos barbaros” y de haber “tomado a su cargo una empresa de este género, costeaba por dos o tres jefes de barracas”. (1895: 8-9).
Paz concluyo que:
() Los industriales en goma, están operando la reducción paulatina de aquellos, apropiándolos con éxito a sus labores y al servicio doméstico, en todo lo cual demuestran cualidades de inteligencia y delicadeza asombrosas. (3)
Las mujeres como trofeos de guerra, fueron entregadas en calidad de esposas a los trabajadores de los gomales. Paz apunto que esta era una práctica corriente con mujeres traídas de Santa Cruz y Moxos, seguramente indígenas o mestizas pobres. Muchas trabajaban luego en la recolección de la goma como “picadoras” sin recibir remuneración y solamente colaborando a la entrega de los varones.
Los niños y niñas también podían ser objeto de apropiación para entrenarlos como criados o para otros fines; en ocasiones, conscientes que en sus condiciones determinadas podían garantizarles la vida, las familias indígenas entregaban a sus hijos e hijas a criollos y mestizos. No era tampoco poco frecuente que los “Patrones de la Goma” se apropiaran por la fuerza de mujeres indígenas para conformar su propio harem y satisfacer sus apetitos sexuales. Ciro Bayo, narra por ejemplo el caso del sesentón y viudo Nicanor G. Salvatierra, uno de los más importantes barraqueros que poseía unas seis mujeres indígenas y que además se arrojaba otros derechos feudales: “toda niña Araona núbil y hermosa, pertenecía, por derecho de pernada, al señor de la barraca” (1927:301). Bayo estableció que existía una distinción étnica para el abuso; Salvatierra no tocaba a las hijas de los trabajadores cruceños, blancos o mestizos, y se concentraba únicamente en las indígenas, con seguridad porque no le concedía ningún derecho a su cuerpo.

Referencias 
(1) Atribuida al general Philip Sheridan, al parecer la frase, dicha en 1871 fue “El único indio bueno que he visto estaba muerto”; lo mismo da Pando y Sheridan se sentían participes de una correría épica civilizatoria en la conquista y la derrota de los “salvajes”.
(2)Pando, José Manuel. Viaje a la región de la Goma Elástico (N.O. de Bolivia. Cochabamba: Imprenta El Comercio, 1897, p.108.
(3) Paz, Román. DE Riberalta al Inambari (…) La Paz Ministerio de Gobierno y Colonización. Imprenta de El Comercio, 1895.

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