HISTORIA NAVAL DE BOLIVIA (SIGLOS XIX Y XX)

Por: CN José Zurita Eguino. / Periódico Cambio, 25 de marzo de 2018. // Foto: Buque Bolivia II, entre 1986 y 1992. // Para más historias: Historias de Bolivia.

Ésta es una modesta contribución a la memoria de la historia naval de Bolivia, a lo largo de una trayectoria que abarca desde el siglo XIX hasta el XX. Fácilmente se podrá comprender que nuestro país tuvo actividad marítima, con grandes dificultades políticas y con una débil conciencia marítima, lo cual llevó a que Bolivia pierda su mar y la cualidad marítima. Con un simple relato, trataré de desvirtuar los criterios de entendidos en historia que manifiestan que Bolivia nunca tuvo buques enarbolando nuestra bandera.
La Escuela Española se apoderó de las Islas Chinchas; Inglaterra y otros países europeos financiaron los avances chilenos por mar a las costas bolivianas para explotar arbitrariamente el guano, el salitre y otras riquezas. La presencia de naves bolivianas representaba obstáculo, así que primero debían deshacerse de la marina boliviana, a partir de la disolución de la Confederación Perú-Boliviana.
Bolivia, desde su fundación, siempre tuvo escollos para un desarrollo naviero; de la impecable y poderosa competencia de naves extranjeras, principalmente españolas, el país se vio involucrado con sucesos bélicos, primero durante la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839) y luego desde 1842, con agresiones de Chile para apoderarse de nuestro mar.

BREVE HISTORIA

Durante la presidencia del Mariscal Antonio José de Sucre (1826) nace la Escuadra Naval, incorporando algunos buques de guerra como el “Yanacocha” y “Confederación”, que junto con el bergantín “La Fallet”, el “Congreso” y la corbeta “Libertad” conformaron la Escuadra Naval Boliviana para la defensa de la soberanía nacional. 
En la presidencia del Mariscal Andrés de Santa Cruz (1837) se fue incrementando la escuadra naval con la conformación de la Confederación Perú-Boliviana, creando la flota de la confederación con naves peruanas y bolivianas. Posteriores gobiernos siguieron integrando otros buques de guerra y mercantes.
Había llegado la Guerra del Pacífico en 1879, sin la escuadra naval como consecuencia de la disolución de la Confederación Perú-Boliviana (1839), como origen a la derrota en el combate de Yungay. Hasta 1875 todavía se mantenía la escuadra naval integrada por algunos buques con la finalidad de hacer respetar la soberanía, como el guardacostas “General Sucre”, el bergatín “María Luisa”, el cañonero “Morro”, el barco “Sorata” y otras embarcaciones menores; no obstante, como la Escuadra Naval carecía de una estructura sólida se disolvió antes de la Guerra del Pacífico por intereses de la oligarquía minera boliviana-chilena y los mandos navales chilenos, permaneciendo algunas embarcaciones menores mercantes de armadores privados que cambiaron la bandera por conveniencia. Se debe destacar que desde 1843 las incursiones chilenas siguieron realizando contrabando.
Se debe señalar también que desde 1843 las incursiones chilenas siguieron realizando contrabando de guano y salitre de Mejillones. A fines del mismo año, el cañonero “General Sucre”, durante el patrullaje que realizaba después de breve combate naval, fue apresado; la barca “Rumera”, armada con dos cañones y 22 tripulantes de la marina de Chile que hacía una incursión pirata en el mar y costa de Mejillones transportando guano y salitre, luego de ser apresada fue conducida al puerto de Cobija y sujeta a juicio. Después de la Guerra del Pacífico, la “Rumera” fue trasladada a Valparaíso, en territorio chileno.
En 1846 se produjo otra incursión de la goleta “Janequero”, de bandera chilena, que también fue interceptada por el cañonero “General Sucre”. En 1857, ilegalmente la corbeta chilena “Esmeralda” interceptó la fragata estadounidense “Sportman”, que tenía autorización de la autoridad marítima boliviana para el atraque y la realización de operaciones de transporte en el puerto de Mejillones.
La corbeta “Esmeralda” incursionaba continuamente a las costas del Litoral boliviano para proteger los trabajos ilegales de explotación del guano y salitre. Antes de la Guerra del Pacífico, algunos gobiernos bolivianos intentaron adquirir buques de guerra para Bolivia, como el presidente Agustín Morales en 1872, que comisionó al coronel Adolfo Ballivián a negociar a Europa un empréstito, pero el Congreso lo rechazó. Se supone que la oligarquía boliviana-chilena y la masonería en el Congreso ya tenían la consigna de no permitir que Bolivia se arme por ser un peligro, junto a la escuadra peruana, para las intenciones de Chile de dominar el mar.
Bolivia llegó a la Guerra del Pacífico sin dominio de su mar y sin escuadra naval ni marina mercante. Por tratado secreto de 1873, la escuadra naval del Perú cubrió el vacío que dejó la marina boliviana de la soberanía marítima.

CAMPAÑA NAVAL DE 1879

Como Bolivia llegó a la guerra sin marina de guerra, el Perú, aliado de Bolivia, tuvo que apoyar con su escuadra naval la defensa de la soberanía del Litoral boliviano.
En 1863, la marina mercante empezó a transportar el guano de Mejillones; la protesta del Gobierno no se dejó esperar, el 23 de marzo de 1863 denunciaba la aprobación por Chile de la explotación de guanos.
El Litoral boliviano fue ocupado el 14 de febrero de 1879 con fuerzas de desembarco transportado por los buques de la escuadra chilena, conformado por los acorazados el “Cochrane” y el “Blanco Encalada”, la corbeta de madera “Ohiggins”, la corbeta de madera “Chacabuco”, la corbeta “Esmeralda”, la corbeta “Magallanes” y buques auxiliares como el transporte “Matías Cousiño” y “Luis Cousiño”, mercantes que aprovisionaban la logística a la escuadra chilena, principalmente del carbón. El desembarco del 14 de febrero de 1879 se llevó a cabo simultáneamente con la invasión al Litoral boliviano, con operaciones anfibias; el “Cochrane” desembarcó 300 soldados en Antofagasta. 
El “O’Higgins” con 700 hombres en el puerto de Mejillones, el “Blanco Encalada” en Cobija y Tocopilla con 400 hombres, con el pretexto de proteger las vidas y propiedades que decían que eran de chilenos allí residentes.
Posteriormente se fue engrosando el número de los efectivos aproximadamente a unos 4.000 en primera instancia, para ocupar los centros mineros de Huanchaca, Caracoles, Canchas Blancas y otros centros que eran explotados por compañías extranjeras en sociedad con oligarcas chilenos.
La escuadra peruana estaba compuesta por los acorazados el “Independencia”, el monitor “Huáscar” con blindaje 41/2 pulgadas, la corbeta de madera “Unión”, la cañonera “Pilcomayo” y los monitores “Antahuallpa” y “Manco Cápac”, estos últimos estaban construidos para la navegación fluvial y pudieron enfrentar a la escuadra chilena en diferentes combates navales durante la guerra de 1879.
La escuadra boliviana, disuelta alternativamente en 1843 a 1878, no participó en la campaña naval, como consecuencia de que todos los buques de guerra y marina mercante fueron secuestrados por Chile, que tenía las intenciones planificadas de invasión a los territorios bolivianos y peruanos. Los buques mercantes con bandera boliviana cambiaron de bandera por la chilena, como el “Potosí”, el “María Luisa” y otras naves de la escuadra naval boliviana.
Es relevante mencionar que los tripulantes de la escuadra de guerra y mercante nacional estaban compuestos por personal extranjero en su mayoría inglés, español, italiano y peruanos, al no contar Bolivia con marinería, salvo algunas excepciones.
El “Huáscar” mantuvo en jaque a toda la escuadra chilena durante seis meses en el mar boliviano. Entre las acciones más destacadas de las llamadas correrías del “Huáscar” se cuentan: el primer combate naval de Antofagasta (26 de mayo de 1879) y el segundo combate naval de Antofagasta (28 de agosto de 1879).
El punto culminante fue la captura del vapor “Rimac”, el día 23 de julio de 1879. En esa acción, Grau no sólo captura dicho buque, sino también el regimiento de caballería Carabineros de “Yungay” y armamento, el cual se encontraba a bordo. Este hecho causa una crisis en el gobierno chileno, que provocó la renuncia del almirante Juan Williams Rebolledo. Tras la renuncia de Williams, el mando de la escuadra chilena fue entregado al Comodoro Galvario Riveros Cárdenas, quien se aboca a dar caza al Huáscar.
El combate decisivo de la campaña naval tuvo lugar en “Punta Angamos”, soberanía boliviana, el día 8 de octubre de 1879. En este combate el monitor “Huáscar” es finalmente capturado por la armada de Chile, a pesar del intento de hundirlo por parte de su tripulación.
Durante el combate muere su comandante Miguel Grau Seminario, convirtiéndose a su vez en el héroe binacional del Perú y Bolivia. El combate naval de Angamos marca el fin de la campaña naval de Guerra del Pacífico.
Bolivia no participó en la guerra naval. Cabe recalcar que el “Huáscar”, al mando del almirante Miguel Grau, dos días antes del combate, el 6 de octubre, fue visitado a bordo por un grupo de señoras cochabambinas, acompañadas por el coronel Eliodoro Camacho y Nataniel Aguirre, habiendo obsequiado un estandarte como homenaje de su admiración y gratitud hacia el heroico comandante, su oficialidad y tripulación. El estandarte o bandera fue recibido con delicadeza por el ilustre marino, expresando que la bandera boliviana “no tremolará al tope del Huáscar, sino cuando vaya el pos de la victoria”.

RECONOCIMIENTO A GRAU

El 23 de octubre de 1879, el consejo de ministros del Poder Ejecutivo decreta un reconocimiento y admiración al almirante Miguel Grau Seminario y a los jefes, oficiales y tripulación que perecieron en el desigual combate el 8 de octubre de 1879. Se celebrarán honores fúnebres en esta ciudad el día 25 del presente, en el templo de San Francisco en memoria de las expresadas víctimas, en las demás capitales de departamentos, a los 8 días de la promulgación del decreto.
En homenaje a la ilustre e inmortal memoria del digno comandante del “Huáscar”, su retrato sería colocado en el salón del Palacio de Gobierno de la capital de la República, mientras la representación nacional designe el local en que definitivamente deba permanecer.
posguerra del 79.
Con la refundación de la Armada Boliviana, 1963, resurgió el interés de fortalecer nuestro poder naval y la marina mercante. Con la creación de una línea naviera con bandera boliviana, fue adquirido el primer buque alquilado con opción a compra “Anglonots”, de 4.400 toneladas; “Gabonkust” y otras naves que conformaron la flota naviera con motivo de desarrollar la conciencia marítima del pueblo boliviano. La Fuerza Naval de entonces, 1966, organiza la campaña “Un buque para Bolivia”, con motivo de recaudar un boliviano por persona; como resultado de la cruzada, la recaudación fue el aporte accionario del Estado boliviano para formar la empresa naviera “Transmarítima”, que cumplió los servicios navegando con bandera boliviana desde 1968 hasta 1972.
Posteriormente, en 1979 se crea la “Línea Naviera boliviana” con la adquisición del “Buque Bolivia I”, de 4.000 toneladas de capacidad de carga, cumpliendo sus servicios hasta el año 1987, año en que fue vendido. Con los ingresos se adquirió otra nave, el “Buque Bolivia II”, de 9.000 toneladas; con capacidad de transportar 140 contenedores. Cumplió su servicio naviero hasta 1994.
Los buques mencionados estaban tripulados por personal boliviano capacitado por la misma empresa; asimismo, servían como buques-escuelas para prácticas del personal de la Armada.
En este breve relato histórico se pretende hacer conocer experiencias de aciertos y errores con una visión sobre lo que fue y pudo ser la Marina de Guerra y Mercante. 
El pueblo boliviano no olvida lo ocurrido, tal vez con una débil conciencia marítima, con la “Campaña un Buque para Bolivia” en 1966, en la que participaron todos aportando un boliviano. 
El Museo Histórico Naval dedica un espacio al pasaje histórico de la Guerra del Pacífico con algunas piezas.

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