MENSAJE DE LAS MUJERES ECUATORIANAS: MADRES DE BOLIVIA Y PARAGUAY

Así quedaron algunos vehículos después de un bombardeo.

Durante la contienda bélica del Chaco entre las fuerzas bolivianas contra las paraguayas, los ojos del mundo estuvieron pendientes de cada suceso. De una u otra forma repercutió, al margen de los intereses de empresas u otros países, de ciudadanos que exigieron paz, como ocurrió en 1934, cuando desde el Ecuador, las mujeres de estepaís se dirigieron a las madres de las naciones en contienda, mediante una carta que fue firmada por su representante, Olga C. de Veloso.
La carta decía: Madres de Bolivia y Paraguay el estruendo de la guerra llega hasta nosotras, como un gran clamor de angustias que vibra en un ambiente espiritual, oprimiendo nuestra sensibilidad, apagando toda alegría, ensombreciendo el presente y el futuro de nuestra tierra americana.
El martirio inexpresable que llaga vuestra existencia es superior a toda imaginación. En el desgarramiento de vida, en el destrozo sin nombre que hace la guerra, hay más que una tragedia de Apocalipsis, hay una locura desatada que hiela el pensamiento propagando la demencia de los oídos instintivos, de las desesperaciones aniquiladoras.
Y ante esta tragedia, ante esos campos empapados con la sangre de vuestros hijos, de vuestros esposos y de vuestros hermanos, devorados por la vorágine que tritura la carne de nuestra carne que cierra para siempre los bellos ojos que aprendieron a sonreír dulcemente con vuestras ternuras no podéis, ni debéis permanecer impacibles.
Pensad que al otro lado de las trincheras millares de mujeres están sufriendo el mismo martirio, y más allá de las fronteras, más allá de las montañas están todas las madres de América contemplando y sufriendo horrorizadas por el tremendo sacrificio: Pensad que juntas todas las mujeres, podemos oponer una valla infranqueable a esa tormenta de sangre.
En nombre de vuestros hijos sacrificados, en nombre de vuestros seres queridos que ya no existen os invitamos a que os unáis en un solo haz de mujeres americanas, saltando por sobre todas las fronteras materiales y espirituales, despreciando todos los crueles e inútiles convencionalismos, para defender la vida de vuestras juventud, para conservar la vida de vuestras vidas, para que no mueran los que todavía no han sido sacrificados, pero que están en vías de serlo.
Os sabemos santificadas por el dolor, dispuestas a todos los sacrificios, prontas a luchar contra la misma ley fatal que rige la guerra, para borrar de una vez del suelo americano, la más horrible de las monstruosidades. Unámonos todas las mujeres de América, unámonos a nuestras hermanas del Paraguay y de Bolivia en nuestra lucha, que debe ser definitiva por la más grande, la más noble y la más justa de las causas.
No importa lo que tengamos que hacer, todo sacrificio será pequeño ante el martirio de hoy y ante la paz de mañana. 
Madres de Bolivia y Paraguay, responded a nuestro llamado, decidnos que estáis con nosotras dispuestas a trabajar con todo vuestro fervor, y que vuestra respuesta sea más que una promesa, más que un juramento, que sea la acción.

Este artículo apareció publicado en el periódico La Patria el 14 de junio de 2014.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.