UN ARTILLERO ES EL PADRE DE LA CABALLERÍA HIPOMÓVIL DEL EJÉRCITO DE BOLIVIA


Por: Diego Martínez Estévez.

Encontrándose destinado en el Colegio Militar, el teniente JULIO SANJINEZ BARRENECHEA, fue recomendado por el coronel Sever, Jefe de la "Misión Francesa"; contratada por el Presidente Ismael Montes, para ser becado a Alemania, a objeto de hacer un curso de artillería, esto, en vista que el Ejército fue dotado con cañones Schneider. 
Como parte del curso, era requisito contar con conocimientos de veterinaria, en vista que los cañones, en esa época eran tirados por caballos. De ese modo, el oficial fue transferido a la Escuela de Caballería donde resultó ser el mejor alumno en equitación, por lo que permaneció en este centro académico, como instructor durante dos años.
A su retorno a Bolivia fue destinado como comandante, al Regimiento Avaroa 1ro. de Caballería, con asiento en Guaqui. Cargo que desempeñó durante nueve años. En este largo periódo, dotó a la caballería boliviana de una doctrina de guerra hipomóvil.
Durante la guerra del Chaco, el teniente coronel Sanjinez, organizó el complejo sistema logístico, una verdadera cadena logística que como origen tenía la zona del interior del país y concluía en distintos puntos de la zona de combate. Su cargo, después del cierre de la frontera argentina para Bolivia (y generosamente abierta para el Paraguaya), iniciada a partir de mediados de abril de 1933. fue el de Director General de Etapas. 
Junto al teniente coronel Manuel Marzana, teniente Victor Ustariz, teniente German Busch y el teniente coronel Bernardino Bilbao Rioja, el coronel Julio Sanjinez Barrenechea, es también otra de las figuras emblemáticas de la guerra del Chaco. 
Su historia de tiempos de paz y de guerra es desconocida por casi la totalidad de los militares, por tanto, no es casual que ninguna unidad militar, calle, plaza o avenida, lleve su nombre.

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