PARLAMENTARIOS BOLIVIANOS RECIBIERON COIMAS PARA FIRMAR EL TRATADO DE 1904

Por: Guido Peredo para Urgentebo / Washington, 19 de octubre. / Nota disponible y tomada de: https://www.urgentebo.com/noticia/se-revela-que-parlamentarios-bolivianos-recibieron-coimas-para-firmar-el-tratado-de-1904

Coimas, insultos y amagos de irse a los puños caracterizaron los debates previos a la aprobación y la firma del acuerdo de 1884 y del Tratado de Paz de 1904, entre Bolivia Chile, documentos que determinaron el enclaustramiento marítimo boliviano. Según cuatro cartas dirigidas a su partido el 7, 8, 9 y el 13 de febrero de 1905 (Partido, Liberal Independiente) y enviadas por el diputado cochabambino (Sacaba), Natalio Araujo; “la mayoría Montista decidió, después de recibir coimas, vender el Litoral a Chile”.
Las notas epistolares a las que accedió el portal Urgentebo en la biblioteca del senado de Estados Unidos en Washington ponen en evidencia el entreguismo de ciertos parlamentarios bolivianos para perjuicio del país.
En la primera nota con fecha 7 de febrero de 1905, el diputado Araujo asegura que “días previos a la aprobación del Tratado de Paz del 20 de octubre 1904, aprobado por cierta mayoría, y que tenía casi la misma base del acuerdo de paz de 1884, “había unidad para desaprobarlo, pero Montes (entonces Presidente de Bolivia) llamó a reuniones secretas y  a puertas cerradas a  sus correligionarios”.
Araujo dice que en varias ocasiones los increpa y cuestiona “¿Por qué se reúnen los liberales a espaldas del pueblo y no en el pleno de  legislativo? “Pero el propio Montes se rió en mi cara en dos ocasiones”, describe el  cochabambino. Al final, el parlamentario de Sacaba concluye que “El Tratado de 1904 fue una transferencia de venta a Chile”

CIUDADANOS NADA ILUSTRES

En los primeros días de febrero de 1904, los pobladores de Sacaba (Cochabamba) y también en Oruro, La Paz y Potosí, salieron a la calles para dar un “voto de apoyo y de honor”  a la labor del Araujo y a Daniel Salamanca. Además  a los Benianos Pablo Roca  e Ignacio Cortez “Nos enfrentábamos en sendos debates, contra Macario Pinilla, Félix Camacho y con el fundador de El Diario, José Carrasco; quien estaba a la vanguardia de quienes vendieron el Litoral, dice Araujo.
Dice el diputado cochabambino que: “Este  ultimo (Carrasco) insistía en la necesidad de terminar con el conflicto y mirar para adelante, para evitar que el ‘Dogal’ impuesto por la virulencia del gobierno chileno, afecte a sus amigos”.
En la página 6 de su segunda carta del 8 de febrero dice: “José Carrasco creía que Chile perjudicará a sus amigos, los empresarios mineros, y por ello en las sesiones reservadas, argumentaba de que todo debía ser firmado sin cuestionar”. Estas declaraciones desataron la ira y furia del honorable  Tomás O’connor D’arlach, patriota que casi se va a los puños contra Carrasco y Alberto Diez de Medina”, describe  Araujo.
En la tercera carta (9 de febrero del 1905 enviada a su partido) Araujo expresa su ira contra sus colegas que apoyan la firma del Tratado de Paz y Amistad y cuyo aniversario 114 se cumple este sábado 20 de octubre.
“El tratado es una ignominia, muchos de los firmantes han recibido plata sucia en esas reuniones privadas: este tratado que deberá ser lavado con sangre boliviana y peruana. “Los  liberales del montismo, senadores y diputados se alistan para  salir  del país hacia Europa y con ellos las 200 carretas llenas de mineral, seguirán saliendo, pero ahora  con la venia de Chile”, remarca Araujo.
“Los  debates para firmar el acuerdo de paz, duraron ocho días, pero las sesiones eran siempre interrumpidas por la presencia de  los empresarios mineros que deseaban un ferrocarril para sus minas”, dice en un párrafo.
En la página 21 de la segunda carta, Araujo sostiene que los representantes de Beni y Santa Cruz, se comportaron  patrióticamente, Pablo E. Roca, y Pedro Ignacio Cortez. Roca y Cortez insultaban a Carrasco y a los Pinilla siempre, remarca el diputado.

 LIBRAS ESTERLINAS Y EL DOGAL

Las cartas del diputado Araujo dejan ver que, en realidad, Chile pagó una coima millonaria a los liberales (170 mil libras esterlinas) por nuestros  territorios. “Las sesiones secretas de octubre del 1904,  fueron el escenario donde el Montismo analizó un documento enviado por Chile, un protocolo  adicional (fechado el 20 de octubre la misma fecha donde se firma el tratado).
 “El protocolo en cuestión fue rechazado de inmediato, casi unánimemente y el trabajo del plenipotenciario boliviano, Alberto Gutiérrez, era enviar la nota diplomática a Chile, haciéndoles saber que Bolivia no firmaría nada”, pero nada de eso sucedió, dice Araujo en otro pasaje de su carta número 2.
El tenor de este protocolo, en su punto central, sostiene:
1.- Bolivia consecuente con el Tratado se obliga a coadyuvar con toda su influencia a que el plebiscito a realizarse cumpla con el Tratado de Ancon y que Chile debe quedarse con Tacna.
2.-Que Chile, en cambio, se obliga a prestar a Bolivia, toda su influencia en su relaciones con los vecinos.
En la página 12 y 13 (de la cuarta carta)  Araujo dice “que gracias Gutiérrez,  Montes, Arce, Aramayo, a José Carrasco, y a Diez de Medina, Bolivia cedió todo a cambio de nada”.
Por razones inexplicables, consta en la historiográfica boliviana, Alberto Gutiérrez, extendió las sesiones para analizar el protocolo (escrito y enviado desde Chile)  por más de 3 días, y  aunque el pleno de las cámaras insistió en  mandar una respuesta contundente e inmediata, negando el tenor de la misma, Gutiérrez firmó el protocolo, y lo envía a Chile y luego firma su renuncia, pero  luego pasa a la historia, como “un patriota”.
Las cartas describen,  que “en los días previos a la firma del tratado, las ciudades de Potosí, Oruro y La paz fueron colmadas por manifestaciones en contra del gobierno  y empezó así una cacería mortal contra quienes se opusieron a la firma del acuerdo.
Así, a decir del diputado Araujo, los acuerdos de paz, el protocolo secreto y finalmente el tratado de paz, de 20 de octubre de 1904, tienen coincidencias llevan las rubricas de quienes se han beneficiado económicamente con la venta del Litoral boliviano.
Aniceto Arce, hoy venerado en Tarija, Gregorio Pacheco, personaje de Sucre, e Ismael Montes, Jose Carrasco, (fundador del El Diario),  Narciso Campero, los Pinillas y Díez de Medina, (con monumentos en La Paz) han sido los benefactores directos de estos acuerdos.
Según Araujo, en Cochabamba, había inclaudicables patriotas como Daniel Salamanca, y su persona; muy al contrario del  cochabambino, Ladislao Cabrera, y/o Fidel Araníbar, entonces Ministro de Hacienda; quienes, en 1884 aplaudieron el acuerdo de Paz y Amistad, cuyas condiciones fueron impuestas por Chile.

FUSILAMIENTO DE LOS COLORADOS

Un dato que llama la atención en estas notas es el triste final de soldados que combatieron en la Guerra del Pacífico por Bolivia. Señala que en medio de las manifestaciones en contra de la firma del tratado, los Colorados de Bolivia reclamaban el pago de sus pensiones. Y que Ladislao Cabrera se oponía a esa protesta.
El Ministro Araníbar insistía en que no había recursos para los excombatientes, y sugirió a Cabrera acabar con  los insubordinados para que las aguas no lleguen al río. Y así fue: los Colorados fueron fusilados por órdenes del Montismo; mientras las  170 mil libras esterlinas, que el gobierno chileno, admitió haber pagado,  a los gobiernos liberales desaparecieron de las arcas nacionales.

 APELLIDOS DE LOS FIRMANTES

Tanto las sesiones para aprobar el acuerdo de paz (8 de mayo de 1884) como la del Tratado de Límites del 20 de octubre de 1920, fueron escandalosas, llenas de graves incidentes y de bochorno nacional.
La minoría que rechazaba los acuerdos, fue acallada, no por fusil chileno,  sino por los gobiernos de Campero, Aniceto Arce, Gregorio Pacheco y en el de Ismael Montes.

FIRMANTES DEL TRATADO DE PAZ

Senadores Liberales:
Enrique Collazos
Flavio López
José Félix Camacho
José Carrasco
Macario Pinilla
Diputados Liberales:
Adelio del Castillo
Alberto Diez de Medina
Aurelio Gamarra
Ángel Navia
Antonio Marco
Arturo Molina Campero
Alfredo Prieto
Abigail Sanjinés
Benedicto Goytia
Carlos Flores Quintela
Claudio Quintín Barrios
Oscar M. Chávez
Casto Rojas
Constantino Morales
Ezequiel Salguero
Facundo Flores
Isaias Morales
Jorge Galindo
Jose Santos Quinteros
Julio Zamora
Jose María Suarez
Jorge Pando
Luis Salinas Vega
Luis Serruto Vargas
Luis F. Jemio
Macario Escobari
Maximiliano Justiniano
Manuel E. Vergara
Moisés Ascarrunz
Nicolás Burgoa
Quintín Rubin de Celis
Rosendo Villalobos
Rafael Bethin (hijo)
Rómulo Herrera
Rigoberto Paredes

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