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LA AMBICIÓN CHILENA Y LOS CONFLICTOS TERRITORIALES EN LOS GRADOS 23 Y 24

 


Tomado de: La dramática historias del mar boliviano, de Valentin Abecia Baldivieso – Valentin Abecia López.

FUNDACIÓN DE ANTOFAGASTA
La población chilena invadió los centros de explotación del salitre y el wano, aparecieron los nombres de Concha y Toro, López Gama, Meiggs, Melburne Clark, Santos Ossa, algunos verdaderos industriales, otros simplemente especuladores. Los capitales ingleses se interesaron en los negocios y entraron a las explotaciones.
El boliviano Hermeregildo Peña, que trabajaba con un tal Juan López, fue el primer habitante de una naciente población que se iba a llamar Peña Blanca, conocida también como la Chimba y, finalmente, Antofagasta. El gobierno boliviano legalizó la fundación de Antofagasta a través de una Orden Suprema de 27 de agosto de 1868 (1). La fundación se realizó el 22 de octubre de ese año.
Entre desacuerdos, rencillas y avance de los mineros chilenos en territorio boliviano habían transcurrido cuatro años a partir del Tratado de 1866. El General Agustín Morales, presidente boliviano, destacó a Chile un nuevo negociador para suprimir el condominio y situar la línea divisoria en el grado 24, para lograrlo pretendía otorgar algunas concesiones (2) como los wanos de Mejillones que podían permanecer como enclave de condominio.
El tercer presidente chileno descendiente de vascos, Federico Errázuriz Zañartú, puso como interlocutor de Bustillo a Adolfo Ibañez que pensaba ir a la guerra contra el Perú (3). Las primeras tratativas fueron cordiales y parecía que Chile estaba dispuesto a aceptar la cancelación de la medianería con tal de tomar para sí la explotación de Mejillones en compensación. Bustillo pensaba que esta concesión era aceptable puesto que se “reconoce nuestro absoluto dominio y soberanía hasta el grado 24 de manera que el territorio boliviano queda libre, saneado y para el exclusivo goce y servicio de los bolivianos” La conexión de Chile con Mejillones (grado 23) debía ser exclusivamente por mar.

FRACASO DE BUSTILLO
Sin embargo, Ibañez planteó la compra de la faja boliviana entre los grados 23 y 24, habiéndole instruido a Bustillo el gobierno de La Paz que recibiera la proposición (4) Bustillo consideraba la oferta “muy grave y peligrosa por sí misma”, “deshonrosa e injuriosa” (5), fuera de las facultades del gobierno y del Congreso.
Sobre la base de la cesión de la mitad de las waneras de Mejillones en favor de Chile, la supresión del control aduanero y la renuncia de ambos países a los impuestos sobre sustancias metálicas, Bustillo obtuvo del gobierno chileno la aceptación de un nuevo convenio que reconocería el límite definitivo en el grado 24, ignorado que ese gobierno, al constituir un representante diplomático en La Paz en la persona de Santiago Lindsay, estaba negociando otro tratado al que ingenuamente se prestó el Ministro Casimiro Corral.
Bustillo enrrostró a Ibañez por esta dualidad y el Ministro chileno quiso explicar lo inexplicable. Bustillo se mostró irreductible aún con su propio gobierno, lo que hizo comprender a Corral que la misión en Santiago había fracasado porque, además, en esos días se produjo la ayuda que prestó el gobierno chileno de Errázuriz al General Quintin Quevedo para invadir Bolivia.
Descubierta la maniobra, Bustillo reclamó fuerte y llamó al gobierno chileno “encubridor”. La reacción fue inmediata, Ibañez declaró rotas sus relaciones con la legación de Bolivia en Santiago (6).

EL CONVENIO FRUSTRADO DE 1872
En mayo de 1872 Santiago Lindsay, en La Paz, propuso a Corral que Bolivia entregue a Chile, en administración, el territorio boliviano hasta el grado 23. El Canciller boliviano rechazó la propuesta. Lindsay sugirió la compra del paralelo 24 – 23, Corral respondió que Chile renuncie a la mancomunidad en ese paralelo, ya que Bolivia renunciaría al paralelo 25-24.
“Chile no renuncia a la medianería que le da grandes ventajas en el grado 23”, fue la respuesta chilena.
La posición irreductible de Chile hizo ver al gobierno boliviano que era inútil pretender la abolición de la mancomunidad, razón por la cual sólo podría lograrse la aclaración del tratado del año 66. Pero en esas aclaraciones Chile salió ganando (7).
El convenio, que dejaba subsistente la discordia o sea la participación de productos, fue aprobado en Santiago el 8 de enero de 1873. En Bolivia despertó enconada resistencia. Melchor Terrazas, que había sustituido a Corral, hizo saber al gobierno de Chile que los pactos internacionales debían ser aprobados por el Congreso (8 ), ofreciendo someter a su deliberación dicho pacto.
En virtud del artículo 9o. del Tratado que decía seguirían negociando pacífica y amigablemente, el Congreso de 1873 aplazó su exámen para 1874, año en que se aprobó otro tratado (9).

CARACOLES
Las minas de Caracoles, llamadas así por la gran cantidad de fósiles de caracoles que existían en el cerro principal, habían sido descubiertas en 1870. A los pocos meses se explotaban unas 200 vetas de plata y se formaba una población de unas 20 mil personas.
Estaban localizadas en una serranía al sud de la cumbre de Limón Verde que empezaba la serranía en los 22 grados 41'4", pero las minas en sí fueron ubicadas al sud del paralelo 23 sin entrar en la zona de la mancomunidad porque se encontraban fuera del límite oriental de Chile (10).
La invasión chilena a Caracoles fue avasalladora, se cuenta que uno de los mineros principales llamado José Díaz Gama acumuló una inmensa fortuna, su mina denominada San José tenía “diez varas de ancho”. El abogado boliviano Ladislao Cabrera fundó y dirigió en Caracoles el periódico “La Patria”.
Mejillones en la costa y Caracoles en los Andes occidentales, ambos alrededor del grado 23, eran la manzana de la discordia por su riqueza. De acuerdo al Tratado vigente de 1866 se encontraban en territorio boliviano, pero por ellos se lidiaba centro de los conceptos de la famosa mancomunidad.

EL TRATADO DE 1874
En junio de 1873, Chile envió como Encargado de Negocios en Bolivia a Carlos Walker Martinez, yerno del presidente Linares y Secretario de la Legación durante el período de Melgarejo. Eran Presidente de Bolivia Adolfo Ballivián y canciller Mariano Baptista.
Los desacuerdos boliviano chilenos estaban en su punto alto y las reclamaciones de Adolfo Ibañez, siempre destempladas e injustas, tuvieron que ser salvadas por Baptista y Martinez, quienes, además, no contaban con un ambiente tranquilo para negociar (11) no solo en la trama internacional sino en la política interna que miraba la negociación como la continuación de los convenios anteriores respecto a la mancomunidad.
El 6 de agosto de 1874 se suscribió un nuevo tratado fijando el límite en el paralelo 24, desde el mar hasta las más altas cumbres de la cordillera (divortia acquarum). El wano entre los paralelos 25 y 23 se partiría entre ambos países, no habría mancomunidad para otros minerales, pero Bolivia pagaría a Chile una suma fijada por un tribunal de arbitraje. Los derechos de exportación de los minerales no serían variados y las personas, industrias y capitales chilenos no pagarían más impuestos durante 25 años, no deberían introduciros derecho alguno los productos bolivianos o chilenos establecido el arbitraje como vía de solución para los desentendimientos.
Walker Martínez comentaba que 25 años era el tiempo necesario para que las minas de Caracoles se agoten y que los productos chilenos en el paralelo 24-23 estaban liberados, así como los bolivianos, pero este país no tenía productos para ese efecto.
El tratado fue aprobado por el Congreso boliviano el 6 de noviembre de 1874.

LA ALIANZA CON EL PERÚ
La penetración sostenida e indisimulada de Chile en territorio boliviano, la tolerancia que otorgaba a los políticos opositores al gobierno, su afán armamentista y su manifiesta rivalidad con el Perú fueron creando un clima proclive a considerar necesaria una alianza entre Perú y Bolivia.
José de la Riva Agüero, canciller peruano en 1872, aludía a que no se podía permitir que Chile se hiciese dueño del litoral boliviano (12), mucho más si se sabía que Chile (a fin de tomar el litoral boliviano) no dudó en ofrecer a Bolivia compensaciones con territorio peruano. Si Bolivia perdía su costa Chile estaría cerca capital chileno. La expulsión de los chilenos de la costa boliviana resultaba un complemento lógico de esa política.
Así surgió la idea de una alianza como instinto de defensa de ambos países (13), no olvidemos que Chile (1866) pidió a Melgarejo que tome. Tarapacá y que, en diversas oportunidades, ofreció su apoyo militar al mismo tiempo que quería comprar el litoral boliviano. Habiendo fracasado en esos intentos comenzó a armarse (14).
El Congreso boliviano, el 8 de noviembre de 1872, autorizó al Poder Ejecutivo para celebrar una alianza defensiva con el Perú. El Tratado de Alianza (que debía permanecer secreto) se firmó en Lima el 6 de febrero de 1873 entre Juan de la Cruz Benavente y José de la Riva Agüero. Benavente explicaba los móviles de la alianza anotando: “al ciego amor de Chile a nuestro territorio que no debe gustarle tanto porque es rico, sino porque le daría medios para llegar a la supremacía marítima del Perú o tal vez para superarlo, se agrega el, proyecto de estanco de salitre que hiere de muerte grandes y valiosos intereses del comercio de Valparaíso”. En tanto que la prensa chilena decía: “si Bolivia ambiciona rectificar sus fronteras debe ser nuestro aliado y no nuestro enemigo”.
La alianza, empero no contaba con los elementos materiales para enfrentar al enemigo, en tanto que la marina de Chile era reforzada con la adquisición de acorazados y su ejército dotado de armamento moderno. La indefensión en que incurrieron Bolivia y Chile nunca podrá ser justificada.

REFERENCIAS:
(1) La orden fue dada al Prefecto del Litoral, José R. Taborga, formándose una Comisión integrada por el Fiscal de Partido de Cobija, Abdón S. Ondarza, el notario de Hacienda Agustín Vidaurre y el Tesorero Público de Mejillones, Calixto Viscarra.
(2) "Lo que más nos importa -decía Bustillos- es alcanzar de Chile una modificación de dicho tratado en virtud de la cual renunciará éste a la participación de los derechos de extracción de los minerales producidos entre los grados 23 y 24 de modo que el paralelo de este último grado fuera el lindero de ambos estados".
(3) Hablaba del Perú como "tierra del sahumerio y del picante, enemigo de Chile".
(4) “ queda autorizado para que, en caso de que el gobierno de Chile reitere su oferta de
comprar el territorio, pueda recibir las bases de las proposiciones, las condiciones de la mancomunidad del puerto, la cantidad de las ofertas y todo lo demás que se relaciona con tan grave asunto”
(5) “La enagenación del territorio decía es cosa tan grave que están fuera de las facultades
ordinarias del gobierno...”
(6) La expedición de Quevedo contó con la ayuda del Intendente de Valparaíso y del presidente Errázuriz, quién le había pedido a Quevedo la cesión de una parte del litoral boliviano. Quevedo no aceptó la propuesta, pero de todos modos el gobierno chileno le ayudó a marchar sobre Antofagasta donde se proclamó Presidente de Bolivia el 6 de agosto de 1872. Por falta de adhesión Quevedo fracasó.
(7) El 5 de diciembre de 1872 se aclaró que el límite oriental de Chile eran las más altas cumbres de los Andes, quedando la frontera en el grado 24. La intervención del control chileno se realizaría en las aduanas existentes y por crearse, la participación mancomunada para wano y minerales (1866) se extendió a los metales, salitre, borax, sulfatos y demás sustancias del reino mineral. Se reglamentó la común participación en los productos mineros de la franja 23 24 y se ampliaron las atribuciones chilenas en la Aduana de Mejillones.
(8 ) Nota de Terrazas del 27 de marzo de 1873 "el gobierno no puede por sí solo definir y sancionar pactos internacionales que, por su grave trascendencia afectan los intereses de la nación a cuyos representantes (Congreso) toca juzgar y aprobar los negociados".
(9) El Congreso de 1873 fue convocado en forma extraordinaria para conocer un Tratado de alianza con el Perú.
(10) El aspecto técnico de la ubicación de Caracoles ha sido explicado por V. Abecia en "Las Relaciones Internacionales en la Historia de Bolivia".
(11) En la ciudad de Sucre se encontraban además Anibal Victor de la Torre como representante del Perú; José Evaristo Uriburu de la Argentina, el barón Leonel Alencar de Brasil y otros connotados hombres públicos. La Torre presionaba para que Bolivia declarara la guerra a Chile. Alentar morigeraba esa presión porque se hablaba de que Perú, Argentina y Bolivia tenían una alianza y, en ese caso, el Brasil se iba a ver envuelto en un conflicto que no lo deseaba. Ver “Las Relaciones Internacionales en la Historia de Bolivia”
(12) José de la Riva Agüero, en nota de 20 de noviembre de 1872 decía “No podríamos permitir que Chile, rompiendo el equilibrio americano, se hiciese dueño de un litoral que no le pertenece”.
(13) Sobre el origen de la Alianza y el peligro que había representado Bolivia tanto para Perú como para Chile al aliarse con uno de ellos, se ha especulado mucho. Riva Agüero dice en una nota de cancillería “Los únicos temores de guerra que por muchos años podemos tener, son los que inspira el deseo manifiesto de Chile de ensancharse a expensas de Bolivia, absorviendo su territorio de Atacama. Nuestros intereses no nos permitirán consentir en esto no solo por no tener a Chile tan cerca del Tarapacá, sino también porque privaba Bolivia de su litoral en un porvenir no muy remoto tendría a aliarse con Chile para tomar del Perú el puerto de Arica
(14) Su armamentismo lo sabían Bolivia y Perú. El 4 de octubre de 1872, el gobierno peruano supo la noticia transmitida desde Londres. La orden de compra de blindados para Chile salió por telégrafo, los acorazados fueron contratados por el novelista Alberto Blest Gana en los astilleros Hall de Inglaterra. Mario Barros. Historia Diplomática.

Foto-postal a color de Antofagasta a principios de siglo XX.

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