Tomado de: LA DRAMATICA HISTORIA DEL MAS BOLIVIANO, de VALENTÍN ABECIA BALDIVIESO — VALENTÍN ABECIA LÓPEZ.
EL CARNAVAL Y LA OCUPACIÓN DE ANTOFAGASTA
Es evidente que la ocupación del día 14, de Antofagasta, por las tropas chilenas fue anunciada con anterioridad. El Cónsul boliviano en Tacna, Manuel Granier, supo el 12 de febrero (Hrs. 16) que el gabinete chileno dispuso esa ocupación. Esa noticia se supo en La Paz el día 15 (1).
El mismo Manuel Granier, el día 14, envió un aviso más concreto a La Paz por medio del “propio” Manuel Alaí, cuyo texto decía: “Tengo el sentimiento de transmitir a usted la fatal noticia de que el gobierno chileno ha resuelto la ocupación definitiva de Antofagasta”. Esa noticia llegó a La Paz el lunes 17 a horas 14. (2).
¿Qué previsiones tomó el gobierno boliviano frente a un clima de guerra anunciada?. Ninguna en el orden militar.
El conocimiento por el gobierno boliviano de la violenta ocupación de Antofagasta ha sido objeto de discusiones. Eliodoro Camacho, Eufronio Viscarra, Vicuña Mackena, Dámaso E. Uriburu, para no citar sino a connotados políticos e historiadores de la época, sostuvieron que el bullicio del carnaval, que había comenzado el día jueves 20 (día de compadres) y que se prolongaría durante la semana que se iniciaba el lunes 24, no quiso ser perturbado por el presidente Daza.
Hasta aquí hemos visto los avisos del anuncio de una inminente ocupación de Antofagasta que Daza los recibió el 15 y 17 de febrero, antes del carnaval. Cuando en el hecho se produjo la ocupación militar (el 14) la noticia fue conocida en Arica el 19, al arribo del vapor Amazonas, Manuel Granier (ante el hecho consumado) envió la noticia a La Paz, Daza la recibió el sábado 22 (3) de acuerdo a los documentos de la Cancillería boliviana.
La historia documentada no parece salvar a Daza de su responsabilidad.
“¡CARAJOS, QUE SE RINDA SU ABUELA”!
La toma de Antofagasta se produjo sin dificultades. El jefe de las fuerzas chilenas, Emilio Sotomayor, entregó una nota al Prefecto Severino Zapata, con fecha de ese día 14, que decía:
“Considerando el gobierno de Chile, roto por parte de Bolivia el Tratado de 1874, me ordena tomar posesión con las fuerzas de mi mando el territorio comprendido en el grado 23”. Zapata respondió en forma escrita: “Mandado por mi gobierno a ocupar la Prefectura de este departamento, sólo podré salir por la fuerza. Puede usted emplear ésta, que encontrará ciudadanos de Bolivia desarmados, pero dispuestos al sacrificio y al martirio”.
En Antofagasta no habían fuerzas militares bolivianas.
Las primeras horas del día 15 se supo este hecho en Caracoles, donde era Subprefecto el coronel Fidel Lara, quien luego de haber consultado con Juan Manuel Sainz, se aprestó a la defensa desocupando Caracoles porque la colonia chilena era superior en número a la boliviana. Ante el avance del ejército invasor había que buscar un lugar apropiado para la resistencia. El 16 de marzo se organizó ésta cooperada por José Santos Prada, Subprefecto de Calama y los ciudadanos Eduardo Abaroa y Fidel Carrazana. El coronel Zapata se incorporó a la resistencia, la casa Artola Hnos, envió 17 fusiles, con los que las armas sumaban 35 rifles Winchester, 8 Remington, 30 fusiles de chiminea, 12 escopetas de caza, 14 revólveres, 5 fusiles de chispa y 32 lanzas.
Los hombres de la resistencia eran 135. El mismo día 16 se presentó el parlamentario chileno Ramón Espech para proponer la rendición. El jefe boliviano Ladislao Cabrera no aceptó entrar en acuerdos, los bolivianos estaban dispuestos a pelear a pesar de la inferioridad de fuerzas, los chilenos tenían un ejército regular de 1.400 hombres.
El 23 de marzo sobrevino el combate en una quebradita.
Los bolivianos hicieron gala de valor y heroísmo, las fuerzas chilenas vencieron sin gloria. El ciudadano Eduardo Abaroa fue el héroe epónimo de aquella jornada, habían caído sus compañeros en la lucha y cuando él mal herido seguía luchando, le intimaron rendición. Respondió con una dura y bella frase propia de los varones agregios: “¡Carajos, que se rinda su abuela! ”.
EL CUADRILLAZO CONTRA CHILE, UN PRETEXTO
El gobierno del Perú, que se encontraba reatado al de Bolivia por el Tratado de Alianza de 1873, conocido por Chile y otros países, envió a Santiago al diplomático José Antonio Lavalle, quién llegó a esa ciudad el 4 de marzo, cuando el gobierno de Daza, obligado por la toma de Antofagasta, había aprobado un Decreto delo. de marzo manifestando que “queda cortado todo comercio con la República de Chile mientras dure la guerra que ha promovido a Bolivia”.
Entre Perú y Bolivia, el 5 de marzo, se firmó un Protocolo a fin de hacer efectiva la Misión Lavalle sobre la base de la desocupación del territorio boliviano por las fuerzas chilenas, satisfacción de las ofensas inferidas y daños causados, suspensión de la ley boliviana de 14 de febrero de 1878, del Decreto de 10 de febrero de 1879 y sometimiento de la cuestión del impuesto de los diez centavos al arbitraje, de acuerdo al artículo 20. del Tratado complementario de 21 de julio de 1875.
Perú, en este caso, estaba actuando de mediador amistoso, pero la picardía del canciller chileno Alejandro Fierro salió al paso de Lavalle preguntándole de qué había de cierto de un Tratado secreto de Alianza del que aparentaba haber sido anoticiado recientemente (4).
El 21 de marzo, el presidente Pinto manifestó que “deseaba saber si el Perú sería o no neutral”, que “devolver el litoral boliviano era imposible”, proponiendo en resumen el statu quo retrotrayendo el asunto a 1866, el arbitraje y la neutralidad peruana.
Como Lavalle manifestara que Perú no podía ser neutral, Pinto anotó (mañosamente) “que no veía qué intereses tan poderosos podían ligar al Perú con Bolivia” y que Chile le ofrecía su apoyo en caso de una guerra entre Perú y Bolivia. Lavalle rechazó ese apoyo, a lo que el presidente chileno dijo que “No sería extraño que (el asunto) acabase en una guerra entre el Perú y Bolivia aliada con Chile, pues ese mismo día Chile podía hacer la paz con Bolivia”.
El 31, Lavalle comunicó oficialmente a Fierro que la Alianza secreta existía, lo que en el criterio chileno significaba que la guerra estaba planteada.
El pretexto buscado por Chile para desatar la guerra había sido expuesto oficialmente, desde ese momento el gobierno habló a su pueblo, para exaltarlo, del cuadrillazo boliviano peruano contra Chile.
El 12 de abril, Chile hizo saber mediante circular a la comunidad internacional que había ocupado el territorio que le correspondía. En esa época se hablaba de que le pertenecía hasta el grado 23. Curiosa teoría la de Chile.
Referencias:
(1) El Cónsul de Bolivia en Tacna, Manuel Granier, recibió el 12 un telegrama del Cónsul boliviano en Valparaíso, Juan Granier, que decía (confirmando partes telegráficos anteriores) “Gobierno ordenado fuerzas reunidas en Caldera ir Antofagasta a ocupar Litoral”. Esta noticia fue llevada de Tacna a La Paz por un “propio” llamado Juan Cáceres, quien llegó a su destino el día 15.
(2) Juan Siles Guevara, según fuentes de la documentación de la Cancillería boliviana.
(3) Gastón Velasco ha efectuado un recuento minucioso de la noticia. Coincide en que el vapor Amazonas llegó a Arica el 19, pero sostiene que desde Tacna hasta La Paz tardó 6 días (76 leguas), por tanto la noticia se supo en La Paz el martes 25 a las 11 de la noche.
(4) Lavalle, José Antonio, “Mi misión en Chile”. “A mi me retrotaba interiormente la risa, dice Lavalle al ver la comedia que, con tanta seriedad, estábamos representando el señor Alejandro Fierro y yo”.
Fotografía: Puente Topater s.f.

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