Compartimos un valioso y crudo testimonio que retrata los albores de la Era del
Estaño en Bolivia a finales del siglo XIX.
En el periódico “El Comercio” de Cochabamba, con la firma de Filipo, se comentó
en los siguientes términos lo que era el trabajo del más importante de los
obreros mineros en diferentes minas de estaño: “El barretero, que es el que más
gana, recibe 2 bolivianos en este año de 1897. Trabaja 10 horas a cientos de
metros de profundidad, haciendo orificios en rocas de granito para colocar 4 ó
5 explosivos de dinamita. Aspira polvos metalíferos que le destrozan los
pulmones con la silicosis. Trabaja semi desnudo con agua que le gotea al
cuerpo. Desciende centenares de metros por peligrosas escaleras verticales.
Avanza a gatas por piques que amenazan derrumbarse a cada momento. Está
expuesto a las aizas o a que un tiro de dinamita equivocado lo haga volar en
pedazos. No ve la luz del día y se mueve alumbrado por una opaca y amarillenta
lámpara de sebo. Su ropa se convierte en andrajos por la acción ácida de la
copajira. Carece de aire y de espacio. De los dos bolivianos de su jornal:
emplea 60 centavos en comprar tres tiros de dinamita, 10 centavos en guía, 25
centavos en cebo para su lámpara, 10 en coca, 10 en pan, 5 en cigarrillos y 20
en vino o aguardiente. Total 1.40. Le quedan 60 centavos para alimentar y
vestir a su familia”.
Texto tomado de: Llallagua de Roberto Querejazu.
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Imagen: foto-postal de 1897, aparece un hombre. Al reverso de la pastal reza:
COMPAÑIA COLQUECHACA AULLAGAS DE BOLIVIA
Leandro T. Viniegra. Secretario de la administración General en traje de
barretero.
- montera
- mechero (mano derecha)
- bolza para sebo (mano izquierda)
- bolsa para coca chuspa (cintura)
- rodillera
- en los pies alpargatas de cuero de vaca
Colquechaca 12 de Agosto de 1897

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