¿CONFIANZA? NI EN MI CAMISA - ANÉCDOTAS DE MELGAREJO


Era un día frío y nebuloso en La Paz, uno de esos días sin sol, que a los bolivianos parecen convidarnos a hacer revoluciones.
Al levantarse de la cama, el general Melgarejo, recibió la noticia de haberse descubierto un plan revolucionario, en el que figuraba un jefe en quién él tenía plena confianza, si en alguno la tuvo completa aquel hombre suspicaz y desconfiado.
-Verdaderamente -dijo Melgarejo- en nadie debo ya confiar.
Y como el jefe que con él hablaba, le dijera que no había cuidado, que triunfaría siempre y que su excelencia debía tener plena confianza en la lealtad de su ejército, contestó el presidente:
-¿Confianza? ¡ni en mi camisa!
Y sacándose ésta, la colgó en la pared, llamó cuatro rifleros de su guardia y les dió orden de fusilar a la camisa, y la dichosa camisa de su excelencia fué quemada a balazos.


(T. O'Connor D'Arlach - DICHOS Y HECHOS DEL GENERAL MELGAREJO) cortegosky©

ANTONIO JOSÉ DE SUCRE, SU GOBIERNO Y LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA DE BOLIVIA


Por: Alexis Pérez Torrico. 
Las efemérides no solo son para recordar acontecimientos, a próceres o derrotas, sino, también sirven para reflexionar sobre nuestro presente y el devenir de nuestro país. El presente artículo tiene por objetivo exponer la conducta social de la oligarquía y la población en la República de Bolivia en sus primeros años en relación al gobierno del Mariscal José Antonio de Sucre, que gobernó entre fines de 1825 y los primeros meses de 1828, y el rol que jugaron sus colaboradores. También, se pretende hacer conocer las características económicas relevantes.
Sucre llegó a La Paz en los primeros días de febrero de 1825 y el 9 del mismo mes, emite un decreto convocando a una asamblea deliberante para decidir el destino del territorio de Charcas, a pesar de la oposición de Simón Bolívar, que tiempo atrás en Yanca, en el cantón de Yanahuanca, (Perú), había sugerido llamar a una asamblea.
Lo que sucedía es que existía un contexto en el Sud de América Latina nada definido. Perú sufría la presión de Colombia por cuentas pendientes y agravios a súbditos colombianos. Por su parte, la Audiencia de Charcas estuvo unida en el pasado colonial al Virreynato de Perú hasta 1786, cuando se establece el Virreinato de la Plata e incorporando a la Audiencia de Charcas a este nuevo centro político, dependencia que se extendió hasta 1810, cuando vuelve nuevamente a Perú, debido a la declaratoria de independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Por esta razón, Bolívar esperaba la posición de Argentina y la aquiescencia de la asamblea peruana sobre el destino de Charcas. El pasado histórico creaba incertidumbre, ya que ambos países podrían tener pretensiones territoriales. Pronto se disiparon los temores del Libertador ante el reconocimiento de Bolivia como país independiente por parte de ambos países.
Luego de aproximadamente cuatro meses de gobierno en la nueva República, Bolívar dejó el mando a Sucre bajo el respaldo de la Asamblea. Muchos se preguntan ¿porqué los líderes guerrilleros no asumieron la dirección política de la nueva República? No es difícil contestar, ya que en 1825 habían muerto todos a excepción de Juana Azurduy, José M. Lanza y algún otro. Por otra parte, las guerrillas se habían agotado entre 1816 y1817, ya que habían actuado con escasos recursos y solo entre siembra y cosecha, además eran montoneras locales sin mando común. Estas razones explican los motivos por los cuales no pudieron asumir el mando y la dirección política del nuevo país. Por otra parte, con la presencia del ejército colombiano se abrió un espacio político para que los asambleístas buscaran libremente el camino a seguir.
Cuando Sucre ingresó a Charcas conversó con comerciantes y propietarios de haciendas en La Paz y en Potosí y percibió que éstos no eran hombres de fiar ya que actuaban con doblez. No es extraño que expresara que eran “más godos que los godos”. No comprendía que eran “patriotas de último momento”, que venían del régimen colonial, habiendo obtenido privilegios, educación y posición social.
Cuando asumió el mando de la nueva república obtuvo el reconocimiento externo, pero no así el interno, ya que el nuevo estado carecía de estatidad, es decir aún no tenían los símbolos patrios en circulación y existían serias dificultades en la recaudación y en la administración. Se formó un Estado, pero no la nación.
A pesar de las manifestaciones de elogio, de admiración y aprecio, Sucre fue combatido y lo primero que hizo fue colocar a sus hombres su confianza en los cargos importantes, como lo haría cualquier gobierno, además comprobó que, con algunas excepciones, los nuevos ciudadanos carecían de capacidades administrativas.
La pequeña oligarquía se resintió ya que esperaban cargos públicos, demanda que más adelante será una constante en la historia del país. Precisamente una de las características que ayuda a entender la inestabilidad política y la mala administración fueron los “pegueros” o en el lenguaje de la época “la empleomanía”.
A insistencia de esta pequeña oligarquía colocó, por sus méritos, al guerrillero J. Miguel Lanza en la prefectura de La Paz; a los pocos meses Sucre recibió un primer informe, en el que se constaba que la prefectura había sufrido un desfalco de 70.000 pesos. No es de extrañar que Sucre afirmara que Lanza era: “un animal en dos patas”. Sin embargo, Lanza había señalado el camino que debían seguir los bolivianos del futuro para usufructuar los fondos públicos.
Sucre fue execrado, vilipendiado y sufrió una oposición tenaz debido a la Reforma Tributaria que aplicó y que, entre otras medidas, determinó la abolición del tributo indígena y estableció un impuesto personal sobre los ingresos y otro sobre el patrimonio.
Por otra parte, se preocupó por organizar la educación pública bajo la influencia de Simón Rodríguez, maestro de Bolívar. Introdujo la educación práctica con asignaturas como física, química, ciencias naturales y las artes mecánicas. Además, los estudiantes debían aprender a manejar la forja, la escofina, el serrucho, etcétera. Pasando a segundo plano la abogacía y la teología. Esto escandalizó a los propietarios de haciendas, ya que pretendían que sus hijos, es decir los “pedigrees”, estudien las profesiones tradicionales y no aprendieran oficios tan propios de la plebe; no comprendían que Sucre buscaba mano de obra calificada para una futura industrialización.
Pero lo más grave fue que debían establecerse escuelas para que los indios aprendan a leer y escribir, con esta medida prácticamente firmó su sentencia de muerte. Sucre sí que fue un liberal declarado y confeso, mientras que la oligarquía simplemente eran republicanos con alma de gamonales.
Querían un país de propietarios para propietarios y una república a la medida de sus intereses. La propiedad, los ingresos, leer y escribir, les otorgaba el derecho a elegir y ser elegidos. Ellos eran el pueblo, los “bolivianos” y los otros eran “la chusma, la canalla, la indiada”.
Se organizó una república sobre tres siglos de coloniaje, nunca se la fundó –que la fundieron, ya es otra cosa–. Las reformas fiscales y educativas de sucre fueron un fracaso, por el sabotaje y la penuria fiscal.
El nuevo país, era muy pobre, con escasa población, enteramente agrícola, había sufrido sequías y hambrunas entre 1800 y 1806, factores que dislocaron la actividad minera, además se sufría de fuga de capitales, por valor de 500.000 pesos, el 45% del presupuesto, muchas minas se inundaron y la mano de obra escaseaba. En la agricultura prevalecían formas precapitalistas de producción: el latifundio y las comunidades. En el régimen del trabajo se mantenían las relaciones serviles, es decir, la servidumbre: yanaconas, mitanis, muleros, aljiris y otros.
La estrechez del mercado hacia inviable la industrialización. Ante esta realidad, el artesanado prolongó su existencia por muchos años. Los propietarios abrigaban la esperanza de reactivar la minería a fin de hacer viable la existencia de la nueva República. Se carecía de carreteras, todo el transporte se realizaba a lomo de bestia y las distancias eran enormes; por ejemplo, del puerto de Cobija a Potosí se tenía que recorrer 700 Km.
Se debía modernizar las minas y Sucre compartía este punto de vista, pero no quería entregar las minas a los oligarcas, porque para ellos la mano de obra india era el capital. Entregó las minas al capital inglés, ya que la mentalidad de estos era de inversión, riesgo-costo-beneficio. Esto no prosperó debido a los altos costos de producción.
En este contexto, la conspiración no se hizo esperar. Sucre, que deseaba regresar a su patria y no solo eso, sino que en reiteradas veces expresó que no tenía interés en gobernar y administrar la cosa pública, se consideraba un soldado que había cumplido su misión, Bolívar denegó su solicitud, considerándolo idóneo para la primera magistratura. Solamente le quedaba el apoyo de su tropa, esta se hallaba en la inacción, en la molicie, estaban impagos y añoraban regresar a su patria.
El desarraigo los mortificaba, en consecuencia introducirse en el cuartel no fue difícil. El motín del 18 de abril de 1828 puso en evidencia que los días para Sucre estaban contados. Las deserciones y las desafiliaciones se hicieron continuas. Casimiro Olañeta, la cabeza visible de este movimiento, entró en combinación con Andrés de Santa Cruz, que se hallaba en Chile. A esto se sumaba el avance del ejército peruano, al mando del general Agustín Gamarra, éste y Santa Cruz odiaban a Sucre por su inteligencia y su grandeza.
Estos militares, incluido el general Pedro Blanco, sirvieron en el ejército realista y cuando las armas les fueron adversas, defeccionaron y se pasaron al ejército patriota. Sufrían complejos frente al carisma y la talla moral de Bolívar y Sucre, esto se constató en los movimientos y acciones del ejército independentista. Algunos militares fueron “honestos”, como Blanco, quien pidió a Sucre y al Congreso, retirarse de las filas, permiso que fue denegado y seguidamente se pasó al bando de Gamarra, junto a una fracción del ejército boliviano.
Olañeta azuzaba a la plebe urbana contra los extranjeros. Luego de la sublevación en el cuartel en la que fue herido Sucre, corrió presuroso a visitar al presidente que se hallaba en reposo y le ofreció sus servicios. En respuesta, Sucre, con dureza, le respondió: “sus servicios podrían ser útiles a su patria, sí la consecuencia y la lealtad viven todavía en el ánimo de Ud”. En carta dirigida al libertador, de 27 de abril de 1828, le comunica que los facciosos pretendían ultrajarlo y le confiesa que: “Se admirará Ud. de saber que el doctor Olañeta era el consejero y director de los malvados”. Olañeta ya estaba en contacto con Santa Cruz para que sustituya a Sucre y comunicó a Gamarra la sublevación en el cuartel y el intento fallido de asesinar a Sucre cuando procuraba sofocar el motín.
El coronel Blanco entró en contacto con Gamarra y conjuntamente invadieron la Bolivia. Su papel fue muy importante, ya que con “un escuadrón con banderolas peruanas avanzó a la hacienda Ñucho e hizo prisionero al gran Mariscal, llevándolo al campamento de Gamarra en la población de Siropo”.
La capitulación de Piquiza, acordada por José María Pérez Urdidinea frente a Gamarra, significó el final del gobierno de Sucre, quien calificó a Urdidinea como “traidor”.
Olañeta y los oligarcas reclamaban a voces la presencia del ejército peruano en Charcas, preferían la invasión a su propio país con tropas peruanas, a que Sucre sea presidente.
Esto pone en evidencia que la oligarquía llevaba en su seno gente de doblez, de conducta sinuosa y que iniciaron el camino del golpismo y los cuartelazos.
Olañeta, en una ocasión dirigiéndose a un militar de cúpula, le expresó: “mi general cuando le daremos glorias la patria?”. Años más tarde el déspota Mariano Melgarejo dijo a sus correligionarios: “voy a gobernar este país, hasta cuando me de la gana y al primero que se oponga lo haré patalear en la plaza”.
Entonces, no debe extrañarnos esta conducta social, tan propia de un país poco desarrollado, donde las oportunidades son escasas, si el aparato productivo que es la base de la sociedad es estrecho y no cambia, el comportamiento social será el mismo. El arribismo, el oportunismo, el sentirse postergado, sin méritos los lleva a buscar los ingresos del Estado, dándole la espalda a su pueblo.
¿Y qué sucedió con Sucre? Como se conoce, estaba preso y posteriormente fue puesto en libertad con la finalidad de presentarse al Congreso y renunciar. Forzado, se vio obligado a salir del país en medio de aprietos económicos, pues lo que ganaba se lo repartía a sus parientes, para obras de caridad y tenía sueldos devengados, que nunca se los cancelaron.
Al dejar la República, en una nota de respuesta a Gamarra sobre su invasión a territorio nacional, Sucre afirma: “la mayor de las calamidades públicas es que tropas extranjeras se mezclen con las disensiones de una nación”. Más adelante lo desenmascara, diciéndole: “Ud. dice que vino a mediar entre los partidos. Puedo asegurar que con la sola excepción de un pequeño número de genios turbulentos o de gente hambrienta y traposa los bolivianos ¿aman sus instituciones?”. Se debe explicar que la plebe urbana también participó bajo el influjo del alcohol y pagados por los conspiradores.
En el viaje a Ecuador, al encuentro con su consorte, reflexionaba sobre los sucesos en Bolivia, comunicando su experiencia al Libertador a orillas del río Guayaquil en fecha 18 de septiembre de 1828. En esa misiva, muestra la atmósfera política que se vivía a su salida: “De otro lado Gamarra cuenta con que Santa Cruz será más amigo del Perú que de Ud. y para mejor arreglarse, le han dado el mando de las tropas a Blanco que está vendido a los actuales mandatarios del Perú y muy comprometido con su conducta”. Añade que la traición de Urdidinea le dio al “inepto y cobarde de Gamarra sus ventajas en Bolivia”.
Finalmente, dolido por lo vivido expresa a su camarada de armas: “Vuelvo a Colombia con el brazo derecho roto, por consecuencia de estos alborotos revolucionarios y por instigaciones del Perú, al que he hecho tantos servicios, y de algunos bolivianos que tienen patria por mí”. Agrega: “El servicio a pueblos ingratos me es tan molesto como la carrera pública”.

Este artículo fue publicado en Ideas, suplemento de Pagina Siete, el 18 de agosto de 2019. // Disponible en: https://www.paginasiete.bo/ideas/2019/8/18/sucre-en-la-audiencia-de-charcas-227636.html
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Foto: Monumento al militar venezolano Antonio José de Sucre en la ciudad de Tarija. (La Patria).
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LA CONQUISTA DE LITORAL BOLIVIANO, Y EL DOCUMENTO RESERVADO DISTRIBUIDO ENTRE LOS JEFES Y OFICIALES CHILENOS ANTES DE LA GUERRA


Por: Ricardo Cuya Vera.  


La conquista de Litoral Boliviano: No fue una ventura concebida de la noche a la mañana; fue, como tuvimos oportunidad de ver, un plan bien estudiado y mejor ejecutado con todos los elementos logísticos más avanzados de aquella época. En cuanto la escuadra chilena se lanzó a la conquista, las fuerzas de tierra estaban ya listas para ejecutar el plan. En ese momento se distribuyó entre los jefes y oficiales chilenos un documento reservado. Se trataba de un documento secreto cuya divulgación estaba en penada con la muerte. Él constituía nada menos que un estudio logístico meticuloso de todo el Litoral Boliviano y Peruano.
El mismo había sido encomendado con muchos años de anticipación a una comisión secreta al mando del capitán de fragata Ramón Vital Gormaz, que recorrió de punta a punta todo el territorio boliviano que sería escenario de la guerra. Se trata de una publicación fresca, llevaba como fecha el mes de febrero de 1879, vale decir, en los días mismos de la ocupación de Antofagasta. El documento contiene un mapa, posiblemente el más completo y meticuloso que se haya hecho de toda ésa región; el mismo que portaban en sus mochilas los oficiales más caracterizados, preparados especialmente para actuar en estas circunstancias.
Por su importancia y porque se trata de una verdadera revelación, nos vamos a detener en el análisis exhaustivo de éste extraordinario documento que viene a
constituir la prueba más contundente de nuestros derechos legítimos en el Litoral del Pacífico y el mentís más estupendo a toda la corriente pinochetista.
La publicación secreta lleva por título “Geografía Náutica de Bolivia”. Obviamente, después de la guerra ha debido ser recogida; de ahí se extrema rareza, pues su
existencia fue ignorada por el Perú y Bolivia.
El historiador boliviano Manuel Frontaura Argandoña, en su obra El Litoral de Bolivia que seguramente es el aporte más importante a la causa boliviana, en los últimos tiempos, publica como anexo Nº 1 de su obra un plan logístico de la ocupación chilena, el mismo que constituyó una verdadera revelación. En principio, pensamos que el folleto en nuestro poder y el público por Frontaura Argandoña eran la misma cosa, pero de su confrontación resulta un hecho insólito que tiene su explicación.
En realidad, el autor de los dos documentos es el mismo Vidal Gormáz, pero el documento que tenemos a la mano lleva fecha 20 de febrero de 1879 y la publicación
reproducida en la obra de Frontaura Argandoña “Marzo de 1879”. La primera lleva el nombre de Francisco Vidal Gormáz y la que tenemos en nuestro poder “Ramón Vidal Gormáz”, pero en la página tercera a manera de presentación se exhibe una nota donde aparece nuevamente en forma disimulada el nombre de Francisco Vidal
Gormáz. Aparentemente se trataría de un error de imprenta o de un descuido sin importancia, pero la realidad es otra.
El error tiene su explicación. La publicación que tenemos a la mano constituye la mejor defensa de los derechos de Bolivia en el Pacífico ya que contiene una serie de datos que demuestran en forma irrefutable la presencia de Bolivia en su Litoral; en cambio, en la segunda publicación, la misma que se produce en el libro de Frontaura Argandoña aparecen alterados todos estos datos y se habla de los puertos bolivianos con desprecio olímpico como si nunca hubieran existido. La explicación es obvia. La comisión encargada de realizar este estudio y de levantar el plano, consciente de su labor, no tuvo ningún inconveniente de señalar expresamente a cada paso la condición boliviana de esos territorios y su estado de progreso. El súbito cambio en las versiones de un mismo documento en el lapso de pocos días, tiene una explicación: la cancillería chilena ya tenía en sus manos una circular por la cual la usurpación ya no se llamaba así sino, “reivindicación”. A partir de aquel momento, obviamente toda la documentación oficial debía referirse al problema del pacífico como un problema de “reivindicación” y el documento de Vidal Gormáz venía a resultar en tales circunstancias un mentís inesperado que echaba por tierra la táctica diplomática, incluyendo para colmo un mapa con toda la costa boliviana en donde aparecía en letras de molde y grandes características la inscripción: Litoral de Bolivia.
Este documento de tanta importancia, desconocido en el Perú y Bolivia, fue exhumado por Frontaura Argandoña en su obra; y ahora la suerte nos depara la enorme
satisfacción de revelar este otro documento más importante aún que el otro, por las características anotadas y por el mapa que incluye.
El folleto comienza por señalar expresamente los límites de Bolivia en aquel momento:
“La república de boliviana, llamada anteriormente Alto Perú, limita al N.O. y N. con el Perú, al E. por el imperio del Brasil y la república del Paraguay, al S.E. con la
Confederación Argentina, al S. por Chile y al O. por el Océano Pacífico”. Este detalle de los límites de Bolivia donde resalta nuestra soberanía en el Litoral del Pacífico ha sido excluido en la otra publicación. Asimismo, han sido excluidos todos aquellos datos que en forma implícita o explícita hablaban de los puertos y caletas como
pertenecientes a Bolivia. Al referirse a los límites ya expresados, la publicación indica que ella se extiende entre el paralelo 24º S. que es la frontera de Chile y el 21º 28’ que es el abra por la cual corre el río Loa, frontera del Perú. Por manera que la costa boliviana, tomada en línea recta, sólo se extiende a 160 millas, pero mide 202 siguiendo su bojeo”. Obsérvese que al señalar estos límites el documento chileno se va ya ciñendo el Tratado de 1874.
Más adelante el documento hace una descripción minuciosa de toda la costa boliviana:
“El Litoral de la república Boliviana corre por término medio de N. 3º 30’ a S. 3º 30’ O.
sin tomar en cuenta la irregularidad que introduce sobre el de la península de Mejillones”. Y agrega esa observación: ” La marina es muy limpia, permitiendo que
pueda recorrérsela a corta distancia, barajando sus inflexiones prudencialmente. El fondo del mar vecino es muy profundo y aumenta rápidamente hacia afuera, sin ofrecer peligros insidiosos de ninguna especie”.
El documento relata con lujo de detalles la climatología, aspectos de relieve, fauna marina, los vientos que corren por la costa boliviana, las oscilaciones de la columna barométrica. Señala con precisión matemática los valores barométricos para las diferentes estaciones del año, indicando la temperatura. Y termina estudiando minuciosamente la corriente de Humbolt y la corriente Litoral que pasan por el Litoral Boliviano.
El estudio del desierto de Atacama están minucioso que no es posible admitir que el haya sido realizado en poco tiempo, sino en un lapso de siquiera cuatro o cinco años.
No se descuida en él, el señalamiento de los más pequeños o insignificantes accidentes geográficos, la ubicación de los ríos y riachuelos, arroyos, vertientes, las
licuaciones de las nieves, la fauna, la flora, etc. No descuida ni los estudios geológicos, ya que también contiene datos sumamente interesantes sobre los yacimientos de oro, bismuto, cobalto, cobre y otros minerales.
El trabajo por otra parte, contiene noticias históricas poco conocidas, haciendo hincapié a cada paso sobre la soberanía boliviana en dicho desierto. “La superficie de la república se estima en 50,000 lenguas cuadradas. El suelo ese su mayor parte elevado y se le puede considerar dividido en tres regiones de aspectos diferentes. La costa comprende el árido desierto de Atacama, de que ya hemos hablado”. Determina este capítulo con referencias interesantes sobre las poblaciones de Calama, Chiu Chiu, Chacanse, Mistanti, etc.
La segunda parte del documento se refiere a la Geografía Náutica de Bolivia, y se destaca un subtítulo que dice: “Límite Litoral Chileno-Boliviano”. Donde indica en forma concreta que el límite “es el paralelo 24, conociendo desde el mar hasta la parte más culminante de los Andes”.
La relación de los accidentes geográficos de la costa es de suma importancia y no descuida detalles como los siguientes: “El morro de Jara -dice- es el más austral que
ofrecen los accidentes del Litoral boliviano”. “Se creen -dice- que en el morro de Jara, llamado también Jorgito, o en sus inmediaciones tuvo lugar el famoso descubrimiento de oro que hizo Naranjo, hoy perdido y que tanto ha dado que hacer a muchos mineros y cateadores”. Luego va descubriendo las caletas Bolfin o el Coloso, Boca Negra, Playa Brava, nombres que jamás serán olvidados por los bolivianos.
El documento no podía dejar de lado el puerto más importante de Bolivia: Antofagasta.
Este puerto fue el más floreciente del Litoral Boliviano y su creciente y progreso acelerado alarmo a la bolsa de Valparaíso que veía el peligro de la competencia. “Este
puerto -dice- es el más austral del Litoral de Bolivia, abierto al comercio pocos años ha, para la exportación de minerales de plata y nitrato de soda. Se halla situado por 23º 4, de latitud Sud, 70º 25’ de longitud O. Grenwich, coordenadas que corresponden a la parte N. E. del muelle del norte”.
“La ciudad de Antofagasta -dice en otra parte- debe su existencia, como se sabe, al descubrimiento de minerales de Caracoles, y puede decirse que comenzó su vida del pueblo en 1870. Su aparición fue casi instantánea y parece que ha llegado al presente al apogeo de su desarrollo. Su población según el censo de 18 de julio de 1875, es de cerca de 6.000 almas, prevaleciendo el elemento chileno, pues de esta suma, 4800 son chilenos, 450 bolivianos y el resto pertenece a diversas nacionalidades de Europa y América”.
Como en los anteriores casos, el estudio refiere detalles poco conocidos: instrucciones precisas para los buques que deban desembarcar en sus muelles, el calado de los barcos que deben o pueden operar, etc. Refiere también datos sobre otros lugares importantes como:
Bahía Moreno, La Lovería, La Poreada, Bahía Jorge, Monte Moreno, Bahía Constitucional de Mejillones, Banco Lagartos, Roca Esmeralda, Punta y Morro Jorgino, Cañeta Herradura de Mejillones o de Choros, Punta Baja, Punta Angamos, Monte de Mejillones, Península de Mejillones, Caleta Guala Guala, Punta Tames, Rada de Cobija o Puerto La Mar, Rada de Gatico, Caleta de Guanillo, Tocopilla, Caleta de Paquiza o San Francisco, Punta Arena, etc.
Es digno de destacar -las referencias que la sobre Cobija. “Conoce acerca la rada de Cobija-dice- se nota sobre el extremo de la punta de este una roca blanca bien
característica por contrastar con las negras de las tierras que la respaldan.
Esta peña hace conocer a punta Cobija y de igual manera el pabellón boliviano que se iza en un pequeño fuerte situado en el centro de la península, cada vez que sea avista un buque a vapor”. Más adelante indica los datos geográficos: “El puerto de Cobija, como el principal del Litoral boliviano, hace grandes progresos tanto en el desarrollo de su comercio como en construcciones, lo que hace que cada año sea más concurrido de buques, cuenta con un muelle, aduana cuarteles y otras obras que demuestran su adelanto durante los últimos años… La población de Cobija pasa de las 2.000 almas, sin tomar en cuenta los mineros que trabajan en los minerales vecinos”.
Sobre el tráfico comercial de Cobija expresa: “las ciudades de Potosí, Chuquisaca, Túpiza y otras del Sud de Bolivia, introducen por Cobija las mercaderías extranjeras de que han menester, y como es el principal de entrada de la república, los buques que quieran cargar al Norte de él tienen que arribar primero a su rada para obtener la licencia de la aduana. Mejillones y Antofagasta que también tienen aduanas, sólo introducen víveres y los demás artículos indispensables para las poblaciones mineras del salar del Carmen, Caracoles y demás minerales en trabajo”. Los datos estadísticos que refiere no dejan de ser interesantes para este estudio: “La exportación de Cobija en 1862 fue de 2.207.520 pesos consistiendo principalmente en estaño y cobre en barra, régulos y varillas, guano, lingotes de plata y lanas. Las rentas de Bolivia se estiman en 2.252.752 pesos, y los ingresos por Cobija, en 1870 alcanzaron a 148.473″.
Los datos del movimiento de barcos son tan minuciosos que llaman la atención.
Al comenzar el estudio de este documento hicimos notar la marcada diferencia operada entre la primera y segunda publicación.
La primera publicación que damos a conocer, que fue distribuida en el día mismo de la ocupación de Antofagasta, es decir al comenzar las operaciones bélicas” por un descuido” del comando chileno, hacía en sus descripciones elogio del grado de adelanto de los pueblos y puertos bolivianos de la costa del Pacífico; lo que no constan ya en la segunda publicación sustitutiva. La explicación resalta la vista. Chile comenzaba a tergiversar la historia para no darle el carácter de una conquista a sus hazañas bélicas sino como una simple reivindicación. En esta tesitura un documentocomo el descrito resultaba perjudicial a sus intereses. Ellos habían repetido hasta el cansancio el no ejercicio de soberanía por parte de Bolivia en estas costas, el total abandono de ellas. De pronto toda esta campaña de falsedades se venía abajo por un documento emitido por su propio servicio secreto. La cosa resultaba sumamente peligrosa. Había que recoger el documento y suplirlo por otro. Y es eso lo que hicieron de inmediato. De esta manera se distribuyó el documento que publica Frontaura Argandoña, donde se dice todo lo contrario de los puertos bolivianos. Ya no eran florecientes, progresistas, sino descuidados, abandonados, miserables. Un solo ejemplo: la descripción de Antofagasta contrasta notablemente entre la primera y segunda versión. “Es el peor puerto del Pacífico -dice-; sólo es disculpable haber colocado ahí la floreciente población, que mediante el carácter laborioso y emprendedor de los chilenos se ha levantado rápidamente, considerando el estado rudimentario de civilización de la sociedad boliviana”. Obviamente el infundio no merece siquiera comentario.
Creemos haber demostrado una vez más en forma irrefragable al señor Pinochet y a toda la corriente que sostiene semejante absurdo, la poca consistencia de sus
argumentos. En todo caso existe una evidencia mayor: que Chile tuvo que recurrir a una guerra para apoderarse de algo que nunca fue suyo.

Fuente: Historia Secreta de la Guerra del Pacífico,Edgar Oblitas Fernández, pag. 22 -26.
// Fotografía: Antofagasta bajo control chileno, 1916.
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LAS HUELLAS DE GERMÁN BUSCH


Por: Darwin Pinto / Artículo originalmente fue publicado en El Deberde Santa Cruz.

Germán Busch atendió bellaco y locuaz a los invitados para la cena en su casa; tomó, cantó, tocó la guitarra, bailó con su mujer, le tiró piropos y habló con amigos muy queridos, pero después de la fiesta, esa madrugada mientras revisaba el despacho presidencial en el estudio de su casa recibió un tiro en la cabeza.

A las 5 am, tras despedir a los últimos invitados, algo indispuesto por unos anónimos en Cochabamba y porque esa tarde le habían sacado un diente sin anestesia, entró al estudio para trabajar, pero lo siguieron quienes serían los únicos testigos de los hechos en esa madrugada maldita: su cuñado, el coronel Carmona, y su concuñado, el mayor Goitia. A Busch no le gustó: ¿Por qué no me dejan solo?

Tras el tiro tumbó la cabeza sobre el escritorio mirando a la derecha, hacia el lado de Carmona, quien en sus declaraciones, ante la Fiscalía, diría que con Goitia trataron de quitarle su pistola Colt para que no se matara, pero no pudieron. Es decir, Busch sentado venció a dos recios ex combatientes del Chaco que forcejeaban para quitarle el arma que sostenía con una mano, los engañó (suéltenme, ya estoy calmado) y se voló la madre. También es difícil pensar que alguien haya dado una fiesta en su propia casa con su arma en la cintura.

Según la bibliografía consultada, Carmona declara que tras el tiro tomó la Colt que había caído al suelo y la puso sobre el escritorio, algo muy conveniente para explicar sus huellas en el arma homicida. Luego Goitia se desmayó como si nunca hubiera visto a un hombre agonizante. Todo tan extraño.

El coronel Busch tenía 35 años al morir, había dado tres golpes de Estado sin derramar sangre; la Asamblea Nacional lo había convertido en Presidente a los 33 años, el más joven. Dos meses antes de su muerte había asumido la dictadura como única forma de enfrentar a los Barones del Estaño que lo atacaban a través de sus sirvientes: partidos tradicionales que habían cambiado territorio por libras esterlinas e intelectuales a sueldo que escribían saetas venenosas contra Busch, quien sabía pelear de frente, pero no estaba listo para las sutilezas miserables de la sucia politiquería altoperuana.

Amanecía el 23 de agosto de 1939 y ese sol de invierno alumbraba el magnicidio más trascendente de la historia de un país marcado por la violencia política, en donde Busch no era ni el primero ni sería el último gobernante muerto en el poder. Antes, Melgarejo había matado a Belzu delante de todo el mundo, y después una turba había colgado a Villarroel en aquel faro de plaza Murillo. A diferencia de los otros, Busch fue herido de muerte en su casa tras nacionalizar las divisas mineras de los Barones del Estaño. Había enfadado a los dueños de Bolivia y lo sabía.

La versión oficial dice que se suicidó y listo. Una versión a la que se llega casi sin investigación policial, ya que al día siguiente de los hechos el jefe de la Policía fue destituido, confinado a Charagua y reemplazado por un subteniente.

Que Busch salga vivo de una guerra de 90 mil muertos y se mate siendo presidente, no es muy lógico. Tenía muchas razones para estar vivo: era presidente, padre de tres hijos y una cuarta en camino; admirado por el pueblo (no hubo entierro más multitudinario que el suyo), pagaba su casa con un crédito (tenía el sueño de un hogar), era joven y estaba en el lugar ideal para conseguir su anhelo: la independencia económica de Bolivia.

Por otro lado, tenía enconados enemigos por las medidas impuestas en su gobierno (1937-1939) como la creación del Banco Minero, el primer Código de Trabajo, la Constitución del 38; la abolición de la esclavitud, las regalías del 11%, la vinculación férrea de Santa Cruz con Brasil y Argentina, la firma de la paz con Paraguay, quien debió devolver a Bolivia 20.000 kilómetros cuadrados (que incluye a Puerto Busch) como condición de paz impuesta por él. Si no, les dijo: “Le echamos de nuevo”, que en camba vernáculo significaba reiniciar la guerra.

Pero la que creo fue la razón de su muerte se dio 66 días antes de esa madrugada fatal. El 7 de junio del 39 nacionalizó las divisas de los barones de la minería y en su discurso de anuncio dejó claro que corría peligro:“Si a causa de esto cae mi gobierno, lo habrá hecho al amparo de una gran bandera”. Tal vez pensó que sólo lo derrocarían, no tomó en cuenta la amenaza del barón Hochschild cuando dijo que, “puede que Busch me haya perdonado, pero yo no lo perdono a él”. Germán había ordenado fusilarlo por traidor, pero luego anuló la orden. No es poco que te amenace así uno de los tres amos del país.

Germán dejó salir de su boca un gruñido que ya no era de este mundo mientras agonizó por 9 horas en el hospital General antes de morir. A las 6 am, cuando Enrique Baldivieso que había sido su vicepresidente llegó a Palacio para hacerse cargo, halló un nuevo gobierno presidido por el general Quintanilla, cuya primera medida fue, sí señores: devolverle a los Barones las divisas mineras. Si esto no es lo que parece, entonces no sé qué es.

Germán Busch es el presidente más enigmático de nuestra historia y aunque sus medidas fueron revertidas, su semilla brotó poderosa con la revolución del 52, impulsada por colaboradores suyos como Carlos Montenegro o Víctor Paz, revolución que transformó al país para siempre y que el 9 de abril cumplió 67 años.

Hoy en el lugar donde estuvo la casa de Busch se levanta un hospital psiquiátrico, un acto de justicia poética, de ironía del destino o de metáfora cruel que pinta de cuerpo entero al acto de locura e impunidad que un amanecer de agosto sucedió allí.

Disponible: https://www.eldeber.com.bo/opinion/Las-huellas-hondas-del-centauro-del-Chaco-20190412-0016.html

GERMÁN BUSCH Y EL RETO A DUELO AL GENERAL PEÑARANDA


Transcripción de José Luis Bernabé . 

Enero de 1938. El presidente fiel así estilo encaró de frente al general Peñaranda, y le preguntó si eran ciertos los rumores que lo acusaban de liderar un supuesto plan para derrocar su gobierno. El general se sintió ofendido, con el señor fruncido negó rotundamente las acusaciones. Con recelosa mirada de puma, Busch escudriñó a su oponente. Alargó la mano y sacó, de uno de sus cajones de su escritorio, un documento que le entregaron horas antes de citar al general. Mostrándole la firma, le preguntó:

-¿Es suya esta firma, general?

Peñaranda revisó el documento, bajó la vista y comprendió:

-Sí es mía...

-Pues aquí están las instrucciones que le ha dado usted al comandante que está aquí y lo he de llamar.

Entonces, recorrió su silla hacia atrás, se levantó y se dirigió hacía una de las puertas del recinto de Palacio de Gobierno. Abrió una puerta y detrás de ella apareció un oficial del Ejército, que se ubicó al lado del presidente. Encarando a Peñaranda, el uniformado proveyó los detalles que acusaban al condecorado militar del Chaco. Busch lo interrumpió con un gesto. Se aproximó al general, y mirándolo fijamente sacó el Colt calibre 32 que llevaba en el bolsillo trasero del pantalón. Entonces, colérico lanzó el desafío:

-Abajo esta mi coche. Subimos al Alto, nos batimos y el que salga vivo vuelve a Palacio y se encarga de la presidencia...

Peñaranda se quedó lívido. Minutos después abandonaba el Palacio de Gobierno, dejando el cargo de Comandante en Jefe del Ejército al general Carlos Quintanilla.

Fuente: Germán Busch el centauro del Chaco. De Marco Lora Callejas.
// Fotografía: Germán Busch y su inseparable revólver Colt.
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OTROS DISFRUTARON DE LA LIBERTAD, Y NO LOS CIUDADANOS QUE EN SU HUMILDAD Y POBREZA COMBATIERON LA SANGUINARIA INCURSIÓN DEL EJÉRCITO ESPAÑOL


Por: Maurice Cazorla Murillo / El Fulgor de Oruro, agosto de 2019.

Uno de los mejores testimonios escritos del periodo de la Independencia es el Diario de un Combatiente de la Guerra de Independencia: José Santos Vargas, un personaje que nació en Oruro en el periodo colonial.
En ocasión de la invasión del Ejército de Esteban Arze a Oruro el 16 de noviembre de 1811, siendo adolescente José Santos Vargas, decide dejar todo. Había quedado huérfano y prefirió salir con los derrotados cochabambinos hacia Paria, donde lo insultaron con improperios como “Tablachico” o “Hijo de Goyeneche”, por su apariencia de español, siendo que su padre fue importante funcionario colonial.
Fue incorporado como “tambor” a la guerrilla formada en los valles de Ayopaya a cargo del célebre Eusebio Lira. Inspirado por su hermano que cumplía funciones de cura y al haber desarrollado la habilidad de “escribano”, decidió registrar a modo de diario todos los acontecimientos que se desarrollaron en la región de Ayopaya donde se concentraba la famosa guerrilla.
En este espacio, no haremos un análisis de tan importante documento, pues lo dejaremos para otro proceso, sin embargo, hacemos énfasis en este párrafo:
“quizá los hombres mismos que ahora nos persiguen con tanta tenacidad, con tanto rigor e inhumanidad serán los que gocen de los frutos del árbol de la libertad tan deseada de sus propios hijos y fieles defensores suyos”.
Cuánta razón tuvieron aquellos humildes milicianos que empuñaron sus armas sin entrenamiento militar, ni formación, pero que se enfrentaron a un ejército organizado de los españoles que estableció su cuartel General en ese periodo en la Villa de Oruro, promoviendo combates en toda aquella región.
La lucha iniciada en esta guerrilla sólo fue reaccionaria, pues en los primeros años de la llamada “Guerra de Independencia”, no se tenía un claro objetivo estratégico. El territorio de la Audiencia de Charcas, se encontraba invadida por el ejército del Perú, y de allí viene la denominación de “Alto Perú”, como un afán de reivindicación territorial del Virreinato del Perú ante la creación del Virreinato del Río de La Plata en el año de 1775.
Por ello, la organización de Ejércitos Auxiliares que fueron enviados inicialmente por la Junta de Buenos Aires para recuperar aquellos territorios ocupados por los peruanos, de allí que el concepto de “patriota”, se vinculaba a los nacidos en el territorio del virreinato del Rio de La Plata.
El diario reconoce su lealtad a las Provincias Unidas del Río de La Plata y de españoles a los ejércitos del Perú. Es importante esta distinción, pues en esos primeros años no se hablaba de Independencia, sino después de conocer la anulación de la Constitución de Cádiz por el propio Rey Fernando VII, paragógicamente quien la promulgo, generando movimientos separatistas en el continente, no en vano es considerado uno de los peores monarcas de la historia española.
El diario incluye el Acta de Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica, que en realidad marca la Independencia de la República Argentina el 9 de julio de 1816, con representación de provincias que incluían a la Audiencia de Charcas. Eusebio Lira promovió misa y además el pago de 8 reales a la tropa por este regocijo; sin embargo, la presencia de tropas españolas no logró disfrutar de la libertad. Tuvieron que pasar más años y muchos enfrentamientos, entre ellos el asesinato del comandante Lira.
Sin embargo, queda en los registros, que al no poder consolidar la soberanía al nuevo estado argentino los territorios de lo que se conoció como Alto Perú, relata que en 1820 conocen por primera vez el nombre de Simón Bolívar que realizaba acciones militares en el Norte.
En el territorio, muchos militares entre ellos José Miguel de Velasco, Andrés de Santa Cruz, José Pérez de Urdinidea, Pedro Blanco y muchos otros estuvieron en filas realistas que, ante la imposibilidad de sostener a un ejército abatido en Junín y Ayacucho, decidieron volcar las banderas por las “Patriotas” con la renuncia de regimientos íntegros a la causa española.
No solo fueron los militares, también los doctores de Charcas y familias que apoyaron la causa absolutista, entre ellos el célere Casimiro Olañeta. Paradójicamente también muchos pueblos indígenas declarados fidelísimos al Rey.
El diario de Vargas nos detalla las incursiones de los “Amedallados”, caciques aymaras que asesinaban a los patriotas y que ostentaban la medalla con la efigie del Rey Fernando VII.
José Santos Vargas, entró a su tierra en 1823, pero no logró ningún cargo público, los que aprovecharon fueron quienes a un principio los atacaron, los asesinaron despiadadamente y quienes se declararon enemigos de la Junta de Buenos Aires y por intereses prefirieron consolidar un nuevo Estado separado del Perú y de la Argentina.
Esto nos demuestra que otros disfrutaron de los frutos de la libertad, levantada por estos ciudadanos que en su humildad y pobreza combatieron la sanguinaria incursión del ejército español.
Actualmente, estos personajes son olvidados, y en la historia oficial se reconocen a quienes gozaron de los frutos de la libertad. Las generaciones actuales, no conocerán nunca los sacrificios y sufrimiento de aquellos que mantuvieron su lealtad.
Pese a ser descendiente de español, José Santos Vargas, decidió convertirse a indígena al haber formado familia con una mujer de la región, el actual billete de 10 bolivianos no le hace justicia en su representación física.
Estos hechos se pierden en el tiempo, y sólo el diario y otros pocos testimonios quedan simplemente relegados a un anaquel olvidado y las generaciones actuales se sirven de los frutos del árbol de la libertad, sin conocer quienes lo sembraron.

//Articulo disponible en: https://elfulgor.com/…/-del-arbol-de-la-libertad-otros-se-

18 DE AGOSTO DE 1938: LA DESTITUCIÓN DE "EL TRAIDOR”


Existe un antecedente en la Argentina de un ciudadano condenado por traidor a la Patria. Ocurrió en 1936, y su caso tiene nombre y apellido: Mayor Guillermo Mac Hannaford, por entonces ayudante del Jefe del Ejército Argentino, General Nicolás C. Accame. Fue acusado de vender información clasificada de Argentina a Bolivia.

Si bien su caso aún mantiene muchas zonas grises, el malogrado militar pasó los siguientes veinte años de su vida olvidado en una celda, hasta su indulto que le llegó pocos años antes de su muerte. Esta es la historia del llamado "caso Dreyfus criollo".

Mac Hannaford se destacó en el Ejército por su nivel de instrucción, y su dominio de lenguas extranjeras. Tal fue así que cuando vino de visita al país el General Pershing, fue el propio Mac Hannaford quien lo acompañó. Y cuando el Príncipe de Gales –futuro rey de Gran Bretaña- estuvo en marzo de 1931, también le cupo al militar oficiar de edecán del miembro de la Casa Real.

Cuando estalló la guerra del Chaco, en 1932, que enfrentó a Bolivia con Paraguay, fue nombrado agregado militar en el primer país. No fue un conflicto sencillo para Argentina, ya que detrás de su pregonada neutralidad, ayudaba por debajo de la mesa al Paraguay, enviándole armamento, municiones y víveres. El creciente clima de hostilidad en Bolivia hacia los argentinos determinó que un año después Mac Hannaford emprendiera el regreso a Buenos Aires y, sin saberlo, el fin de su carrera estaba cerca.

En diciembre de 1936 Mac Hannaford fue detenido mientras leía el diario en el jardín de su casa, en la zona norte de Buenos Aires ¿Los cargos? Espionaje.

Se lo acusaba de vender información secreta argentina a Bolivia, mientras se desarrollaba la Guerra del Chaco. Él, como ayudante del jefe del Ejército, tenía en custodia diversa información sensible. Pero a lo largo del juicio juicio, salió a la luz que Mac Hannaford apostaba en el hipódromo los sábados y que concurría a una casa de citas, que regenteaba una mujer llamada Jorgelina Argerich, en las que alternaba con diversas mujeres.

También se lo vinculó con Horacio Pita Oliver, supuestamente un miembro de inteligencia que se movía en más de un sentido. Cuando este sujeto fue sorprendido tratando de vender documentos secretos, aseguró que quién se los había suministrado había sido Mac Hannaford.

Para la justicia militar, el caso cerraba: era apostador y mujeriego. Debía ser espía. A lo largo del proceso, que comenzó en diciembre de 1936 y que culminaría en agosto de 1938, desfilaron una serie de testigos cuyos testimonios reforzaban la culpabilidad del Mayor y, paralelamente, se rechazaban las peticiones de la defensa de incluir a testigos que ayudarían a sostener la inocencia del acusado.

Finalmente, se dictó la condena: encontrado culpable de espionaje y, en consecuencia, de traidor a la Patria. Se lo condenaba a ser degradado y destituido en ceremonia pública y a purgar una pena a cadena perpetua. Vanos fueron los intentos de demostrar que la calificación del delito sólo aplicaba si Argentina hubiese estado en guerra con alguno de los países a los que Mac Hannaford le habría vendido documentación.

Desde muy temprano, en la fría mañana del 18 de agosto de 1938, en el patio trasero del Colegio Militar, se fueron congregando militares que presenciarían una ceremonia inusual en la historia argentina. Una formación en cuadro de 800 efectivos contemplaron cómo un sargento le arrancaba las insignias y le arrojaba el sable al suelo a un demudado Mac Hannaford.

Ya como un simple civil, lo embarcaron en la bodega de buque que en marzo de 1939 llegó a Ushuaia. Hasta 1944 estaría alojado en el presidio del fin del mundo.

Cuando Juan Domingo Perón asumió la presidencia, creyó ver una luz de esperanza. Compañeros de armas, le escribió varias cartas solicitando la revisión de su caso. Perón nunca le contestó. Es más: durante el juicio, acusó ante el tribunal a Mac Hannaford de prestamista, mientras fue agregado militar en Bolivia.

Cuando Perón fue derrocado en septiembre de 1955, se armaron diversas listas de presos políticos que deberían ser liberados. El General Eugenio Aramburu accedió a firmar el decreto secreto de mayo de 1956 que establecía la liberación de Mac Hannaford.

Había pasado 20 años preso. Sus compañeros de armas le habían dado la espalda, su esposa se había enterado de algunas cuestiones que Mac Hannaford le había ocultado. Era un civil desempleado y enfermo, que no había podido concurrir al casamiento de su hija, ya que no accedió a hacerlo esposado.

Guillermo Mac Hannaford, abatido y olvidado, falleció en su casa el 5 de septiembre de 1961 a causa de la tuberculosis que había contraído en Ushuaia.

El presidente del tribunal militar que lo condenó, coronel Manuel Calderón, tuvo su premio. Fue nombrado primer jefe del cuerpo de Gendarmería, que se había creado en 1938. Todos los altos jefes, como Nicolás Accame, Rodolfo Martínez Pita y Basilio Pertiné continuaron sus exitosas carreras. Y Mac Hannaford pasó al olvido.

Extracto de nota de Adrián Pignatelli. Periodista y escritor, autor del libro “El Traidor”, publicada en Infobae.

13 DE AGOSTO DE 1835, BATALLA DE YANACOCHA - VICTORIA BOLIVIANA GUERRA PACIFICACIÓN DEL PERU


Publicado por: Juan Alberto Quiroz.

"En la lejanía, se avista ya a las tropas bolivianas, Gamarra despliega sus banderas de combate que no son, como podría esperarse, enseñas bicolores peruanas. Flamean al viento, unos pendones negros, trágicos, impresionantes. A las cinco de la mañana del día 13 de agosto de 1835, la vanguardia peruana comandada por Lopera, choca con las avanzadas del ejército de Santa Cruz.
Este reúne a sus oficiales. Señala el cerro donde se halla posesionado Gamarra y exclama:
—“El que llegue primero a la cima del cerro, encontrará allí el plumaje del generalato”.
Los coroneles José Ballivián y Francisco Anglada parten de inmediato,encabezando a sus hombres.
Después de algunas escaramuzas, Felipe Braun recibe orden de atacar a fondo el ala izquierda de Gamarra. Análoga instrucción es impartida a Trinidad Morán, para atacar el flanco derecho del enemigo con dos compañías del “Ayacucho” y “Arequipa”. El escuadrón “Escolta”, cubre la retaguardia.
Al percatarse de la maniobra, Gamarra refuerza sus alas, debilitando el centro. Santa Cruz ordena concentrar el ataque sobre esta parte desguarnecida. Se combate con denuedo. Las fuerzas de Gamarra defienden sus posiciones, pero se advierte en ellas alguna inexperiencia. Están mal comandadas por sus oficiales.
Los bolivianos conquistan el ala izquierda y después de hora y media de ataque, derrotan completamente a esta fracción del ejército de Gamarra.
La división destacada contra Lopera obtiene igual resultado, En el ala derecha, Trinidad Morán ha destruido al enemigo y flanquea peligrosamente. Carga. Pocos minutos después, al centro del ejército peruano no existe más.
Aunque corta en duración, la batalla resulta sangrienta. 1.500 cadáveres enmarcan ese campo de Yanacocha.
Ballivián y Anglada han logrado ascender simultáneamente al cerro y llegando juntos a la cumbre, ganan el generalato ofrecido por Santa Cruz. Distanciados por un incidente anterior, esta vez la gloria común los impulsa a unirse en dramático abrazo.
Santa Cruz captura 915 prisioneros, algunos de los cuales se incorporan a su Ejército. También caen 78 oficiales, toda la artillería enemiga, 1.200 fusiles y el parque.
Gamarra emprende la fuga perseguido por Morán. Todavía intenta oponer alguna resistencia en Ayacucho, pero la presion de las tropas bolivianas le obliga a desviarse hacia el departamento de Jauja. No tiene nada que hacer ya; sobre él se ciernen las iras de Salaverry, a quien ha desobedecido y el encono de los generales de Santa Cruz, que le detestan. Ha combatido con valor, pero la moral de sus hombres se ha desmoronado ante la violencia del ataque boliviana".

CUANDO ADOLF HITLER INVITÓ A SU CUMPLEAÑOS AL GENERAL BOLIVIANO BERNARDINO BILBAO RIOJA


 Por: Marco Fernández, La Paz – Bolivia, 10 de mayo de 2019. // Fotos: El potosino Bernardino Bilbao Rioja y Adolf Hitler. // Artículo publicado en La Razón de La Paz, el 10 de mayo de 2019. // disponible en: http://www.la-razon.com/sociedad/asi_va_la_vida/historia-boliviano-invitado-iesta-adolfhitler_0_3144885503.html

La mesa principal de los invitados de Adolf Hitler estaba bien planeada. Por un lado se iban a encontrar los ministros Franz Gürtner y Wilhelm Frick; al otro extremo, el ministro Heinrich Himmler y el general boliviano Bernardino Bilbao Rioja.
Dentro de las 14 salas del Museo Histórico del Colegio Militar hay una cantidad apreciable de reliquias importantes, como la montura que utilizó Simón Bolívar y uniformes militares de Antonio José de Sucre y José Ballivián.
En la sala dedicada a Bilbao Rioja, en una pared cuelga un cuadro que tiene un símbolo nazi, con la inscripción “Abendellen”. El coronel Helmuth del Castillo, segundo comandante del Colegio Militar de Ejército Gualberto Villarroel, explica que el objeto es especial, pues se trata de una invitación a la celebración del cumpleaños de Adolf Hitler, líder del régimen nazi de 1934 a 1945.
La derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial ocasionó la creación del Partido Nacional Socialista, más conocido como Partido Nazi, que mediante el nacionalismo exacerbado alentó la invasión militar de países europeos y el antisemitismo.
Su proyecto de dominación no se circunscribió solo a Europa, pues los líderes nacionalsocialistas iniciaron un plan para ampliar su influencia a otras regiones del mundo, en especial en Sudamérica, por su ubicación geográfica, de acuerdo con el Archivo Nacional de Chile. En Argentina, Brasil, Paraguay y Chile, principalmente, el nazismo local se desarrolló con éxito, con base en el discurso nacionalista.
La historiadora Irma Lorini, en su libro Los nazis en Bolivia; sus militantes y simpatizantes 1929-1945, explica que, como resultado de la Guerra del Chaco, surgió también en el país un sentimiento nacionalista acentuado, que desembocó en los gobiernos de David Toro y Germán Busch con su modelo “socialista estatal”.
En ese plan de política de propaganda en favor del nazismo, Hitler convocó —el 21 de abril de 1939— a una reunión de personalidades de varias naciones para celebrar su cumpleaños (nació el 20 de abril de 1889).
Del Castillo dice que se desconoce con certeza si fue o no al encuentro, pero lo cierto es que en la lista de invitados estaba Bilbao Rioja, quien en Bolivia se “distinguió por sus cualidades de líder y planificador”.
Nacido en Arampampa (Potosí) el 20 de enero de 1895, Bernardino Bilbao Rioja no solo fue oficial de Ejército, sino que también se destacó como aviador.
En la Guerra del Chaco fue enviado a organizar la aviación y el transporte militar. Luego comandó tropas en Cañada Strongest, Kilómetro 7 y Alihuatá, donde salió victorioso en el enfrentamiento con las fuerzas paraguayas.
En enero de 1935, ante un ataque dirigido por el general José Félix Estigarribia, Bilbao Rioja comandó la defensa de Villamontes, en la que salió airoso y preservó los campos petrolíferos.

EL FENOMENO DE CAMBIOS DE APELLIDOS EN BOLIVIA (reemplazo del apellido indio por otro español)

Foto: Un par de niños bolivianos, uno indio el otro blanco. // Finales de la década de los 20s del siglo XX.

Muruchi Poma en la biografía que escribió de Evo Morales (ex presidente boliviano) señala que la familia de Morales se cambió el apellido. Según Poma hace cinco generaciones, los abuelos del ex presidente apellidaban Katari, que en aymara significa víbora. Sin embargo Poma no aporta pruebas para realizar semejante afirmación, simple y sencillamente echa mano de que este es un apellido frecuente en la región de nacimiento de Morales.

Pero este echo destapa una realidad peculiar que se da en Bolivia, ¿Cuál? El frecuente cambio de apellidos indígenas por uno español. A todo esto surge la pregunta ¿Porque? O ¿cuál la razón de este fenómeno?
Para responder estas preguntas es necesario contextualizar la historia y la sociedad boliviana.

Todos sabemos que la discriminación a los indios fue una constante en la colonia, pues esta figura no cambió en nada con la llegada de la independencia al País. Una de las consecuencias más llamativas de la discriminación y el racismo que históricamente sufrieron nuestros pueblos indios en Bolivia fue que varias familias cambiaran sus apellidos indios por otros españoles.

Un antecedente importante de este fenómeno se da con el dictador Hugo Banzer, cuando en 1975 autoriza a la masa india a cambiarse de apellido, esto a exigencia y presión de los indios que eran constantemente discriminados en muchas instituciones del estado (institutos militares, policiales, incluso en la universidad).

El cambio de apellido del ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas es el más notorio, pues cambio su apellido indio que era Choquehuanca, por el de Cárdenas.
En la actualidad las secuelas de la colonia se siguen palpando, la discriminación social, racial y lingüística permanecen.  Particularmente desde la década de los ochenta, incluso antes, se ha estado dando, muy fuertemente, el fenómeno de cambio de apellidos.

Nelzon Gabriel Yapu en su tesis de grado titulado: Tipologia de Cambio de Apellidos en La Paz, señala que es imposible precisar exactamente la génesis de este fenómeno; empero, se sabe que en la época colonial, en las visitas y revisitas del Virrey Toledo muchos indios habrían dejado sus apellidos para asumir uno europeo. Por otro lado, un dato más reciente es la Revolución del 52, algunos individuos aymaras deciden tomar, como una forma de venganza, los terrenos de los patrones y también sus apellidos.

Ahora pasando al punto de como “camban” los apellidos nos encontramos con casos interesantes, por ejemplo en muchos casos simplemente se procede a sustituir el apellido indio (aymara, uechia, guaraní) por otro castellano o de otro origen, en otros casos se busca un apellido no indio que se parezca fónicamente al apellido originario (indio), en otros casos se procede a  reemplazar al apellido indio por su correspondiente traducción en español y en algunos casos hasta en inglés.

Según Yapu existen tres grandes procesos de variables en el cambio de apellidos; están: Proceso semántico.- La traducción literal y modificada de apellidos aymaras al castellano. Doble traducción. Proceso léxico.-  La sustitución de los apellidos aymaras por otros no aymaras, que básicamente es sustitución léxica. Inversión de apellidos. Necrónimos. Proceso morfológico.- La adición o supresión de morfemas libres o ligados para modificar o sustituir al apellido aymara castellanizado. Modificación de raíz léxica. Proceso fonológico.- La sustitución de fonemas, la manutención de fonema inicial o sílaba inicial para crear un nuevo apellido sobre esa base. El cambio de posición del acento de intensidad. La refonemización o refonologización que consiste en la acomodación de los sonidos propios del aymara en el sistema fonológico castellano, que implica la ley del menor esfuerzo.

Ahora es bien conocido que los indios en la época prehispánica no poseean apellidos, pero recibían apelativos por sus características físicas, también podía llevar nombres de plantas o animales. A estos elementos hay que añadir los nombres que eran producto de la burla, los apodos o motes; los que eran relativos al lugar; los que se tomaban en honor a personajes que merecían respeto; los nombres que manifestaban la ocupación del individuo; los que eran  asumidos por haber tenido contacto con deidades, etc.

Con la llegada de los españoles llega la costumbre de bautizar con un nombre y por añadidura un apellido. En el Concilio de Lima de 1583 pudimos apreciar que la orden era expresa, se debe someter a los indios al sistema europeo de poner nombres.
Durante la colonia ya se ve un elemento que sobresale por propias luces, el hecho de que muchos indígenas asumían el apellido de sus amos, los esclavos adquirían el apellido de los patrones.

APELLIDO INDIO ORIGINAL
SIGNIFICADO / APROXIMACIÓN
APELLIDO (S) CASTELLANIZADO O “EVOLUCIONADO”
Phaxsi
Qulqi (Colque)
Janq’u (Janko)
Mamani / Waman
Aru
Tunquni (Tonconi)
Kuntur (Condori)
Qurani (Corani)
Qhispi (Qhispe)
Chuyma (Chuima)

Wallpa (Huallpa)
Qalla (Calla)
Qalli (Calli)
Chinu
Mayt’a (Maita)
Wanqu
Yawincha
Yujra

Aruqhipa
Tarqi (Tarqui)
Kunturi (Condori)
Luna
Plata
Blanco
Águila
Palabra
Que tiene maíz
Cóndor
Que tiene plantas
Brillante, vidrio.
Pulmón, centro del cuerpo

Gallina
Empezar, El que empieza
Amarro
Prestar, bondadoso
Sin significado
Sin significado
Encargado de vituallas.
Defender con palabras
Hombre de carácter
Cóndor

Condor
Luna
Plata
Blanco
Águila / Águilar
Palabra
Maíz
Cóndor / Aguila / Alcón
Flores
Espejo
Corazón

Gallo
Calle
Calle
Chino Quino
Mayda / Maida
Huanco / Huanto
Gabincha
Yucra / Yugra / Yuca

Aruquepa / Arequipa
Valois
Condomi / Condomis / Vargas

APELLIDO INDIO ORIGINALSIGNIFICADO / APROXIMACIÓNAPELLIDO (S) CASTELLANIZADO O EVOLUCIONADO
Qalli
Ch’ayña (Chayña)
Ch’uqi
Mamani
Mamani
Mamani
Mamani
Mamani
Mamani
Mamani
Mamani
Mamani
Wallpa (Huallpa)
Wanka (Huanca)
Qhispi (Quispe)
Qhispi (Quispe)
Ch’uqiwanka(Choquehuanca)
Mamani
Wanka (Huanca)
Katunta
Pirqa
Pirqa
Qullqiwanka
Wañap’aqu
Kunturi
Kunturi
Kunturi
Salluka
Mamani
Mamani
Limachi
Apasa (Apaza)
Wallpa
Tikuna (Ticona)
Qinta (Quenta)
Ch’uqi
Ch’uqi
Mamani
Mamani
Mamani
Mamani
Mamani
Lawra (Laura)
Aqarapi (Acarapi)
Apasa
P’aqu (Paco)
Katari
Katari
Kunturi
Qarwani (Carhuani)
Quqariqu
Qhispi (Quispe)
Qhispi (Quispe)
Qhispi (Quispe)
Quispi (Quispe)
Quispi (Quispe)
Champi (Chambi)
Chachahuayna
Mamani
Mamani
Mamani
Mamani
Mamani
Yujra (Yucra)
Jamach’i
Urphila
Pirqa
Panqara
Jawira (jahuira)
Empezar
Pájaro
Papa, crudo, oro
Aguila
Aguila
Aguila
Aguila
Aguila
Aguila
Aguila
Aguila
Aguila
Gallina
Roca fuerte
Brillante, vidrio
Brillante, vidrio
Roca de oro
Agila
Roca fuerte
Agarrar
Pared
Pared
Roca de plata
Hoja medicinal seca
Cóndor
Condor
Condor
Sin significado
Agila
Agila
Liebre
Cultiva corazones
Gallina
Gusano
Sonriente
Papa, crudo, oro
Papa, crudo, oro
Agila
Agila
Agila
Agila
Agila
Llamarada
Prosperidad
Cautivador
Simpático
Vivora, serpiente
Vivora, serpiente
Cóndor
Que tiene llamas

Brillante, vidrio
Brillante, vidrio
Brillante, vidrio
Brillante, vidrio
Brillante, vidrio
Lanza
Hombre joven
Águila
Águila
Águila
Águila
Águila
Encargado de vituallas
Pájaro
Paloma
Pared
Flor
Río
Calle / Vallejos
Carvajal
Arteaga
López
Ayala
Fernández
Chávez
Garviazu
Rosales
De la Torre
Tito
Gamboa
Gallegos
Delgado
Noguera
Casablanca
Céspedes
Meave
De la Barra
Cantuta
Paredes
Perca
Plata
Paco
Comboni
Condo / Conde
Condorena
Zalles
Maisman
Maviani
Lima
Paz
Huallpar
Torrez / Torres
Quito
Choque
Chuquimia
Mendizabal
Miranda
Montao
Morales
Munguia
López
Andrade
Alí
Pardo
Catacora
Cárdenas
Contreras
Carvajal
Cocarico / Coarite
Qhisberth
Quiroz
Quifer
Quinteros
Quireli
Chávez
Chávez
Maidana
Magne
Marañon
Marino
Marin
Yugar
Carvajal
Palma
Paredes
Flores
Ríos

Viendo este cuadro que solamente son ejemplos (hay una gran cantidad de casos en todo el país) existen diferentes razones de cambio de apellidos, mientras que unos aumentan algunas letras a sus apellidos, otros las quitan, también existen casos en que traducen sus apellidos al español y muchos otros simple y sencillamente la cambian de plano. Los cuadros fueron elaborados con información casi exclusivamente de La Paz  parte de Oruro y Cochabamba.

Por otro lado, Yapu en su tesis aclara: “ …es muy importante aclarar que en muchos casos se hade ver que alguna gente de origen aymara decide cambiar su apellido aymara por otro no aymara, pero este nuevo apellido existe en el sistema onomástico en general, es decir eligen un apellido que es parte de la sociedad, por ejemplo los “Mamani” serán “Marañón”, lo que no implica que todos los “Marañón”  sean o hayan sido “Mamani”; así mismo, cuando hablemos de traducciones veremos que los que antes eran “Perca”, “Jawira”,  “Pajsi”, “Janco”, “Pankara” ahora son “Paredes”, “Ríos”, “Luna”, “Blanco” y “Flores” respectivamente, lo que no quiere decir que no exista gente que tenga estos últimos apellidos por herencia o por linaje, existen personas que llevan estos apellidos desde hace generaciones y en ninguna de las generaciones anteriores se procedió al cambio de apellidos. Es necesario hacer esta aclaración, pues existe la posibilidad de que, una vez conocida y divulgada nuestra investigación, se quiera inferir que todos los Paredes, Luna, Blanco, etc. tengan origen aymara y ostentan estos apellidos debido a que realizaron el proceso de cambio de apellidos; sin embargo, cabrá la posibilidad de que efectivamente esto ocurrió, más si existen indicios que nos lleven a pensar de esa manera, pistas tales como la tez, la procedencia, bilingüismo (aymara castellano) y otros.”.

¿Un indio con apellido español?  

El mismo autor remata: “La gente está tan mimetizada que atribuye todo lo bueno a lo “blanco”, el venido de afuera, el que habla un idioma extranjero, el que tiene la tez blanca es sinónimo de superior. En ese contexto parece insólito, cosa de otro mundo que un “indio aymara” de tez morena tenga por apellido uno español.  Es usual encontrar a gente aymara, uechua, guarani (indios) con apellidos tales como Guachalla, Pérez, Morales, Fernández, etc. empero ¿cómo se explica esto? ¿No es acaso que entre los aymaras no existían los apellidos y cuando llegan los españoles les dan nombres europeos y sus nombres se convierten en sus apellidos? Las respuestas apuntan primero a que en la época colonial, en las visitas del Virrey Toledo muchos indígenas asumen el apellido de sus patrones o feudos porque no tenían, ni nombre, ni apellido y para ser considerados cristianos y más aún para que los amos tengan un registro de sus ellos debían tener un nombre y un apellido. También es cierto que alguna gente aymara posterior a la revolución del 52 en Bolivia, recuperó sus tierras y desterró a los patrones y como una forma de venganza decidieron tomar también sus apellidos, pues recuérdese que el apellido es el único bien simbólico que tiene un hombre.”.

Para terminar debo señalar que hace años atrás una web que tiene una base de datos en la que se puede ver la incidencia de los apellidos más comunes de todo el mundo, muestra que en Bolivia existen varios apellidos indios muy comunes. Entre los 10 más comunes están: Mamani, Quispe y Condori además de otros. 
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