El soldado que caía prisionero ya no era considerado como un combatiente, era alguien que estaba a merced de sus captores, si tomamos en cuenta el pensamiento griego sobre los prisioneros de guerra, que seguía vigente en el tiempo de la guerra del Chaco. El trato que recibían los prisioneros de guerra al momento de ser capturados, dependía en gran medida de las circunstancias y de la actitud de sus captores, muchos de los cuales no tuvieron contemplaciones para con los cautivos. Puede determinarse esto a través de los testimonios recabados, debido a que algo que sucedió desde la captura de los primeros prisioneros hasta el último instante de la guerra, fue que la gran mayoría de los recién capturados eran despojados de todas sus pertenencias, siendo estas sustraídas por sus captores y si los captores respetaban alguna pertenecía personal del cautivo o en su defecto dejaban algo, los siguientes soldados paraguayos que encontraban en su camino les arrebatarían, comprarían o intercambiarían sus pertenencias por alimento o agua. Así lo expresan varios excombatientes que dan fe al saqueo que sufrieron por parte de los paraguayos. Entre estos testimonios están las experiencias del entonces soldado Daniel Espinar, quien relata:
“Apenas me han agarrado, me han sacado todo, mi piripipi, mi frazada, mi morral y han revolcado todos mis bolsillos, yo callado estaba, algunos pilas seguían apuntándome con sus fusiles. (…). los pilas venían y sabían que allí nos pagaban socorro en plena guerra, será 30 pesos, 30 bolivianos, ya no me acuerdo, aquí en el pantalón guardábamos, en ese bolsillito que hay, los paraguayos ya sabían eso, y manejan el cuchillo y el puñal, añe menbui se llama en guaraní, ¡chaz! Le cortaban (el bolsillo) y se lo sacaban, a todos los prisioneros, ellos sabían que teníamos eso. ”(Espinar, 2014).
Por su parte, Nicolás Montaño recuerda que: “Cuando los paraguayos me han capturado, todo me han sacado, me han quitado las cartas que tenia, todas mis cositas se lo han agarrado, he querido reclamar, pero me han amenazado con pegarme, así que me he callado nomas.”(Montaño, 2014). El soldado Juan Nina efectivo del regimiento “Rocha” 31 de infantería, quien cayó cautivo en la batalla del Carmen, rememora: “Cuando me han capturado, los pilas, todito me han quitado, papeles, ropa, hasta mis chocolateras, lo bueno es que no han querido mis abarcas y con eso me he estado todo el rato.”(Nina, 2014). El soldado Damián Muñoz, componente del regimiento “Beni” 16 de infantería, quien cayó cautivo durante la defensa de Villamontes en marzo de 1935, atestiguó algo que lo dejó impresionado: “parecían desesperados los pilas, apenas me han tomado prisionero, todo me buscaban, como si estuviera escondiendo algo, me han quitado todas mis cosas, casi me quitan mi uniforme, pero su oficial no ha dejado que me desnuden.”(Muñoz, 2014). Esto mismo lo vivió el grupo del suboficial Luis Ricalde al momento de su captura, él asevera que: “los pilas nos quitaron todo dejándonos descalzos y casi desnudos.”(Velarde, 1976, pág. 271). El Sargento Bravo: rememora: “La patrulla enemiga cayó sobre nosotros y nos molió a golpes, cortes de bayoneta, golpes de culata y latigazos, luego nos desnudaron, nos quitaron la ropa, el dinero y todo cuanto teníamos.” (Especial, 1935, pág. 8 ) En su texto “¡Alto al fuego!”, Luis Azurduy transcribe testimonios de algunos prisioneros bolivianos, uno de ellos es Lorenzo Rodríguez, capturado en la batalla de Campo Vía, que en su declaración ante la sección III del Comando Superior Boliviano expresa: “…Después de estar en poder del enemigo lo primero que hicieron los paraguayos fue sacarnos los zapatos, la ropa, la caramañola e incluso la ropa interior.”(Azurduy, 1935, pág. 153).
Texto extraído de: LOS PRISIONEROS BOLIVIANOS EN LA GUERRA DEL CHACO Y SU RELEVANCIA EN LA POST GUERRA. 1932 – 1946 Tesis de Grado para obtener la licenciatura en Historia UMSA, de: Airton Laureano Chambi Ocaña. (Pags. 89 – 90)
Imagen: Recorte del periódico La Razón del 8 de marzo de 1936, donde se informa de la deportación de un funcionario del gobierno paraguayo que cometió todo tipo de abusos contra prisioneros bolivianos.

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