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TARIJA NO PARTICIPÓ DEL NACIMIENTO DE LA REPÚBLICA BOLÍVAR EL 6 DE AGOSTO DE 1825

 


Por: Elías Vacaflor Dorakis / 5 de agosto de 2022 / https://www.elestadodigital.com/2022/08/05/tarija-no-participo-del-nacimiento-de-la-republica-bolivar/

l sábado 6 de agosto de 1825 los 47 diputados de las cuatro Provincias del Alto Perú, sacudieron el mapa político de la América del Sur: nació la República “Bolívar” con cinco Departamentos: Chuquisaca, Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y Potosí.

La Asamblea Constituyente había iniciado sus deliberaciones el 10 de julio de 1825 con 39 Diputados en la Ciudad de Chuquisaca. En definitiva, fueron 47 los Diputados que rubricaron el Acta de la Independencia del Alto Perú y aprobaron el nacimiento de la República “Bolívar”.

A pesar de no pertenecer al Alto Perú y; por consiguiente, no haber sido incluido en el texto del Decreto del 9 de febrero de 1825, sino, a la jurisdicción de la Intendencia Gobernación de Salta desde febrero de 1807 a través de la Real Cédula promulgada por el Rey de España y; por ende, a las Provincias del Río de La plata, un grupo minúsculo de tarijeños dio inicio al proceso de secesión de Salta al amparo disimulado del Libertador Antonio José de Sucre. Para esa compleja y delicada tarea, Sucre eligió al Cnel. Francisco O’Connor amigo suyo y muy cercado a su campaña libertarias al mando de Simón Bolívar.

Para el cumplimiento de esa misión, Sucre decidió enviar a O’Connor a Tarija a inicios de mayo de 1825 para que pusiera en práctica el auxilio que dos importantes referentes tarijeños habían solicitado a través de reservada correspondencia.

El primer acto que realizó O’Connor fue la realización de una reunión que contó con la presencia de importantes personajes de la vida social y política de Tarija y; luego, deponer al Teniente de Gobernador de Tarija al Dr. José Felipe de Echazú, elegido democráticamente con el aval de Salta y sus autoridades, designó a0l Cnel. Bernardo Trigo Espejo como máxima autoridad de la Villa de Tarija. Sucre y sus agentes violentaron las normas internacionales legales vigentes entre ambos países.

Todo lo brevemente descrito en los dos párrafos anteriores, ya representaban la violación a la soberanía del Río de La Plata. Ello significaba el ingreso de autoridades militares sin autorización alguna y promover acciones que atentaban con todas las normas de sana convivencia y relaciones entre el Alto Perú y las Provincias del Río de La Plata. Como podremos deducir, esas acciones generaron una rápida y contundente respuesta de rechazo de Arenales, Gobernador de Salta, quién remitió nutrida correspondencia a Buenos Aires poniendo en contexto a las autoridades y; por supuesto, al Libertador  Sucre denunciando y reclamando los hechos que atentaban a la soberanía del Río de La Plata.

 Muy a pesar de ello, en semanas posteriores desarrollaron toda una trama para dar paso al proyecto de secesión. El 6 de junio de 1825, se llevó a cabo un Cabildo Abierto y la elección de 3 diputados por Tarija ante la Asamblea Constituyentes del Alto Perú. De esa manera, a base del Decreto de 9 de febrero y el Reglamento Electoral inserto eligieron tres diputados: Baltazar de Arce, Joaquín de Tejerina y Mariano de Ruyloba. Pero éstos no fueron aceptados por la Asamblea reunida en Chuquisaca bajo el argumento que Tarija no había renunciado por escrito a las Provincias del Río de la Plata.

Transcurridos siete días desde que nació la república, la respuesta brindada por la Asamblea fue desconcertante para los tarijeños. Ante ello, los Cabildantes, promotores y testigos del acto eleccionario del 6 de junio, decidieron remitir una nota al Presidente de la Asamblea.

Parte del texto, que tiene la fecha del 13 de agosto de 1825, es el siguiente:

El Cabildo, Justicia y Regimiento de la Provincia de Tarija

A la Soberana Asamblea del Alto Perú

La Provincia de Tarija, desde la gloriosa recuperación de la Libertad Americana, se decidió agregarse y pertenecer a la del Alto Perú, y al efecto de examinar imparcialmente el voto general de ésta, se reunió toda por medio de sus Representantes, quienes unánimemente dijeron y proclamaron ser su voluntad agregarse y pertenecer a las Provincias del Alto Perú, como aparece de la acta celebrada el día 6 de junio del presente año, cuya copia autorizada acompaña ésta Municipalidad, por la que en inteligencia de pertenecer al Alto Perú nombraron sus Diputados para esa Asamblea General.

De todo esto se tiene dado aviso oficial diversas veces a las Superioridades por el conducto inmediato del Señor Jefe de Estado Mayor General, Comandante General de la Columna del Sud Francisco B. O’Connor, y hasta ahora no ha habido contestación, por cuyo motivo se hallan paralizados los dichos Diputados para su marcha.

La situación es cada día más grave y difícil de atender. De parte de las Provincias del Río de La Plata a través del Gobernador de Salta, que está debidamente informado por sus colaboradores y gente tarijeña opuesta a las intenciones secesionistas, hace un intento de poner fin a las acciones del grupo bolivianista. Para ello, emitió un Bando el 13 de septiembre, que dice:

Juan Antonio Álvarez de Arenales, General de las Provincias de la Unión, Mariscal de Campo del Estado de Chile, Oficial de Honor de la Legión del mismo, Gran Mariscal del Perú, Gobernador y Capitán General de la Provincia de Salta, et., etc.

Deseando poner término a los males y abusos que desgraciadamente se observan en esta Villa por la escandalosa arbitraria, y detestable corruptela de forjar informes, certificados, o documentos arrancando firmas subrepticiamente con dolo, engaño, y acaso coartando la libertad de los más infelices e ignorantes para defraudar el mérito de los ciudadanos, arruinando sus  fortuna, y llevar adelante torcidas intenciones, y ambiciosos proyectos; En consecuencia y bajo tas  penas arbitrarias que indefectiblemente se aplicarán, se prohíben del todo semejantes procedimientos como igualmente los que se llaman Cabildos Abiertos, y todo acto y reunión popular-arbitraria que en sentido ninguno no son otra cosa que funestas asonadas, o tumultos que arrastran tras de sí el desorden, la inquietud, la guerra civil, y toda clase de males a la sociedad; y de consiguiente se encarga estrechamente la decencia, honor y delicadeza en las solicitudes que tengan que hacer, y que precisamente se sujeten a la práctica, a la ley, y a la cultura del siglo.

Es tarde, porque el posicionamiento de la corriente bolivianista está ganando espacio y adeptos.

El asunto tomó otra dirección más grave e involucró a los propios Libertadores: Bolívar y Sucre. Estos, defendiendo cada uno su posición, tendrán serias desavenencias sobre el tema de Tarija, aunque tomarán partido y defenderán sus puntos de vista y aprovecharán cada ocasión para hacerlo. En el ámbito localista, Trigo Espejo y su gente amparados por Sucre y O’Connor con sus acciones han molestado al Gobierno Argentino que, habiendo enviado a dos personalidades: Carlos de Alvear y José Miguel Díaz Vélez para que saluden al Libertador, reconozcan a la naciente república y soliciten ayuda para una inminente guerra con el Brasil, solicitan audiencia al Libertador. Después de arribo de la Legación Argentina a Potosí a inicios de octubre de 1825, el Libertador Simón Bolívar sostuvo cuatro reuniones privadas con ellos. En una de ellas, participó Sucre e hizo conocer su punto de vista que molestó a los argentinos.

Ante la negativa del Libertador de apoyar a la Confederación Argentina, Carlos de Alvear, el más renuente a esta situación, de manera molesta y vehemente, el 9 de octubre exigió al Libertador que devuelva Tarija a la Argentina y Bolívar manifestó que Arenales era el culpable de los problemas suscitados y se comprometió a dar una respuesta positiva a la exigencia planteada.

A partir de ese día, mes y año nació la célebre “Cuestión de Tarija” que dio origen al más antiguo y prolongado pleito de límites entre el Alto Perú (Bolivia), y las Provincias del Río de La Plata (Argentina), que recién concluyó cien años después con el Tratado Medina – Carrillo de 9 de julio de 1925. Con este tratado, Bolivia se resignó a perder partes del territorio de Tarija y su población (Chaco Central). Este fue, a nuestro entender, fruto de la desafortunada y desatinada decisión del Congreso Argentino de promulgar la Ley de 9 de mayo de 1825 en dejar en libertad a las Provincias del Alto a decidir su suerte. Las consecuencias estaban llegando.

La Legación argentina, tiene un sólo punto de vista y objetivo: Tarija, debe mantenerse en su jurisdicción. Por otro lado, Bolívar, tiene su propio punto de vista; pero muy diferente al que tiene Sucre y lo defiende. Los Libertadores, discrepan, y ello es muy grave.

Bolívar, amparado de ser Presidente de la República, decide de manera unipersonal dar rienda a sus afanes dictatoriales, pues no sometió dicha Resolución a consideración del Congreso. Mediante Orden del 6 de noviembre de 1825, dispuso la entrega de la Provincia de Tarija al Edecán argentino Ciriaco Díaz Vélez. La nota en cuestión la redactó, firmó e hizo entrega a la Legación Argentina el Secretario del Libertador. Esta arbitraria disposición, fue rechazada por el pueblo tarijeño que reunido en Cabildo Abierto, cuestionó al Teniente de Gobernador designado: Ciriaco Díaz Vélez, hijo del Dr. Miguel Díaz Vélez. A pesar de ello, Ciriaco Díaz Vélez fue posesionado y; posteriormente jugó un rol por demás polémico contra su propio Gobierno y en desmedro del nuevo Teniente de Gobernador de Tarija, el jujeño Dr. Mariano de Gordaliza. Todo ello, favorecía a la corriente bolivianista y debilitaba a la argentina.

Finalizó el año 1825 y la situación había empeorado para la Argentina. Varias son las gestiones que hacen sus representantes para recuperar espacio y mantener a Tarija.

El 24 de marzo de 1826, el Cabildo de Tarija por instrucciones del Libertador Bolívar, hace conocer al Comisionado argentino José Miguel Díaz Vélez, lo siguiente:

“…su aceptación de volver a pertenecer a las Provincias Unidas del Río de La Plata y el reconocimiento a Ciriaco Díaz Vélez como Gobernador de Tarija bajo una sola condición: el partido de Tarija no sería parte de la Provincia de Salta, sino, una jurisdicción separada de ella…”

Como veremos más adelante, Trigo Espejo y sus adeptos están ganando la pulseada. Tienen el apoyo de otra gente importante de la Villa y: además, Sucre los apoya abiertamente. El Libertador Bolívar “piensa a lo americano”, no quiere dividir el Virreinato de Buenos Aires, quiere la “Patria Grande”. Sucre “piensa a lo colombiano” no quiere Tarija dentro de la Argentina por varias razones.

Por su lado, José Miguel Díaz Vélez el 9 de abril de 1826 informa a su Gobierno, qué:

“…en Tarija se agudizaban las maquinaciones para lograr que ésta dejase de pertenecer a las Provincias del Río de La Plata y se “incorporara” a la nueva República de Bolivia, usando inclusive la fuerza para ello…”

Ha llegado la hora y es momento preciso de poner las cartas sobre la mesa sin ningún tapujo. Sucre, considera oportuno hacerlo. El 12 de abril de 1826, le dirige una nota al Libertador, diciéndole:

“…hay una ocurrencia de que aún no tengo parte oficial; parece que el hijo del Señor Díaz Vélez que fue de Gobernador a Tarija se ha declarado independendiente de Salta y erigídose en Capitán General. Si esto es así, yo aconsejaría al Congreso que recuperase a Tarija, porque de allí entrará a este país el desorden y la anarquía, y más vale hacer una guerra, si es menester, que consentir la disolución y la anarquía…”

Llegó la hora ansiada. Los dos Libertadores discrepan en torno la “Cuestión de Tarija”. Bolívar, debe ausentarse y; Sucre, quedará al mando de la República.

El 25 de mayo de 1826, se instaló en Chuquisaca el Congreso de la República de Bolivia, y nombró a Antonio José de Sucre como primera autoridad política de la República hasta el retorno de Bolívar del Perú y; al mismo tiempo, Sucre recibió el Proyecto de Constitución enviado por Bolívar desde Lima (Perú).

El mes de julio de 1826, Sucre reitera al Libertador Bolívar sus preocupaciones sobre Tarija, y le dice:

“…yo no me mezclo en los negocios de Tarija para nada, pero se va a mezclar en mis cosas de tal modo que yo no sé qué se haga aquí, cuando está metida dentro de esta República. Ya allí han ocurrido dos revoluciones y quitado y puesto dos Gobernadores; éste ejemplo tan cerca, ve Usted cuan fatal nos es…”

Definitivamente la Argentina está perdiendo Tarija. Sus autoridades deben actuar de manera vehemente. El Gobernador Arenales, toma una decisión que será lapidaria para las pretensiones de la Argentina para mantener Tarija bajo su mandato. Ese será el más grande error como máxima autoridad política de la Gobernación de Salta: ordena el apresamiento de Méndez e Ibáñez y sean conducidos a Salta y allí sometidos a la justicia. La orden se cumple el 23 de agosto de 1826 en horas de la madrugada y; ello, causó el movimiento popular más decisorio de Tarija.

De acuerdo a los documentos existentes en el Archivo Histórico de Salta, Méndez, fue sacado de su domicilio “encuerado”; es decir, “desnudo” y conducido a la cárcel en el viejo edificio del Cabildo. Ello, enfureció a los pobladores de San Lorenzo que enterados de tan grave afrenta, cientos de jinetes se trasladaron a la Capital y tomaron el Cabildo Capitular, y exigieron convocar a Cabildo Abierto.

El pueblo tarijeño, reunido en Cabildo Abierto ese sábado 26 de agosto de 1826, resolvió: renunciar por escrito a las Provincias del Río de la Plata; ratificó su decisión de pertenecer a la recién creada República de Bolivia; eligió sus Diputados ante su Congreso y; mediante voto popular y directo, eligió al Cnel. Bernardo Trigo Espejo, como Prefecto del Departamento de Tarija.

Estas Resoluciones, tienen varias aristas que deben ser analizadas más allá del apasionamiento lógico.

Primero, el pueblo tarijeño a través de un pequeño grupo de ciudadanos que bajo su propia óptica e intereses de variada índole, tomó la más grande decisión de la vida democrática de Tarija y selló de esa manera, la línea de su historia.

Segundo, recordemos que Tarija a pesar del intento del 6 de junio de 1825, no había sido aceptada en el Congreso de Bolivia y; por lo tanto, no fue reconocida como entidad territorial ni poblacional de Bolivia. Entonces, la decisión de renunciar “por escrito” a través del Acta del Cabildo Abierto a las Provincias del Río de La Plata, es un hecho por demás interesante e importante porque se trató de la más grande expresión popular y democrática.

Tercero, exigir la reincorporación de Tarija a la república recién nacida, a través de Cabildo Abierto, refleja una decisión que ya no podía tener vuelta atrás. Se habían agotado todos los esfuerzos argentinos para evitar esa drástica decisión. De ahí la figura del Cabildo Abierto en las luchas tarijeñas.

Cuarto, la Elección de dos Diputados Titulares y uno suplente para que asistan al Congreso de Bolivia, fue el mecanismo democrático y legal para el fiel cumplimiento del anterior objetivo.

Quinto, la decisión tomada por el pueblo aglutinado en la Plaza de Armas frente al viejo Cabildo, haciendo uso de sus derechos expresados mediante voto popular y directo, y elegir al Cnel. de Milicias Bernardo Trigo Espejo, como “Prefecto del Departamento de Tarija” es por demás interesante y no debemos soslayar su análisis. Pues, el Sistema Francés fue adoptado por Bolívar para la División Político-administrativo del Estado boliviano: Departamento, Provincias y cantones y; en concordancia con ello, las máximas autoridades políticas de cada Departamento, los Prefectos.

Entonces, por qué se eligió a Trigo Espejo…? No le correspondía. Aunque hubo visos de legitimidad, es pertinente preguntarse: fue un desliz o una jugada magistral de Trigo y su gente…? No debemos olvidar que Tarija al no participar de las Asamblea del Alto Perú no fue reconocida como entidad territorial ni poblacional de Bolivia. Por lo tanto, a un año y vente días de nacida la República Bolívar estábamos en el limbo.

Las Resoluciones tomadas ese 26 de agosto no tuvieron el eco esperado en Chuquisaca, pero si en Tarija, porque habíamos roto de facto definitivamente nuestros lazos con la Argentina.

El grupo bolivianista necesitaba que el Congreso considerara y respondiera afirmativamente. No sucedió aquello. Razón por la cual el 7 de septiembre del mismo año, nuevamente se realizó un tercer Cabildo Abierto y; a través de él, se ratificaron las determinaciones tomadas en agosto. Sólo cambiaron los nombres de los Diputados: Cnel. Gabino Ibáñez, Tcnel. José María de Aguirre Hevia y Vaca, José Fernando de Aguirre y suplente al Dr. José Pablo Hevia y Vaca.

El mes de septiembre fue determinante para los seguidores de Trigo Espejo y Méndez Arenas. Ahora tenían más apoyo de gente cuya influencia era notoria. Las presiones fueron dirigidas al Congreso y sus Diputados bolivianos. Sólo había uno que tenía un manifiesto odio por Tarija y declarado enemigo de Sucre: Casimiro Olañeta.

Ante ese crítico cuadro de situaciones, el Congreso de Bolivia sancionó una Ley el 23 de septiembre de 1826. Partes de dicha norma, dice:

Considerando:

Que el Ministro Argentino que estuvo en esta Capital, se negó a presentar los documentos relativos a la desmembración del territorio de Tarija de las antiguas Provincias del Alto Perú, asunto que él mismo promovió en noviembre último;

Que las repetidas solicitudes de los habitantes de Tarija, y su voluntad manifestada en Actas de 6 de Junio del pasado año, y 26 de Agosto y el 7 del corriente, son y han sido de pertenecer a Bolivia, declarando que la desmembración fue hecha contra sus votos y deseos, porque ellos, como todos los altoperuanos, estaban autorizados a decidir de sus destinos;

Que la Provincia de Tarija, pertenece al Alto Perú por todas sus relaciones y por la naturaleza misma de su situación;

Que Tarija nunca ha formado Pacto alguno de Unión o Asociación con la República Argentina.

Decreta:

La Representación Nacional desconoce los actos y niega su ratificación a las negociaciones porque haya sido desmembrada la Provincia de Tarija del territorio del Alto Perú, hoy República Boliviana;

En virtud de las reiteradas negociaciones de Tarija y de su libre y espontánea Resolución por incorporarse a Bolivia, se admitirán en el Congreso Constituyente sus Diputados, que se hallan en la Capital, luego que examinadas sus Credenciales, estén conformes al Reglamento de Elecciones de 26 de Noviembre del año pasado…”

Para poner fin a las reacciones de la corriente argentinista y apuntalar la respuesta del primer Poder del Estado, el 3 de octubre de 1826 el Presidente Constitucional de Bolivia, Antonio José de Sucre, emitió el Decreto que sepultó definitivamente las aspiraciones de José Felipe de Echazú y sus pocos seguidores, viabilizando el ingreso de los Diputados tarijeños al Congreso boliviano.

El 17 de octubre de 1826 se realizó el último Cabildo Abierto promovido por la Municipalidad y del Colegio Electoral de Tarija. Se hizo vehemente hincapié en la renuncia a las Provincias del Río de La Plata y exigió la reincorporación de Tarija a la República de Bolivia. Por lo tanto, además de ser considerado un verdadero manifiesto, consideramos que fue un alegato histórico cuyas connotaciones no tienen hasta hoy, parangón en la historia nacional. La parte Resolutoria del Manifiesto, dice:

“…presentará el admirable espectáculo de un pueblo que inerme, pero amigo de la libertad, el orden y de sus derechos, consiente antes en desaparecer de la tierra, que dejar de ser boliviano. Su voluntad es pertenecer a Bolivia, y sin Bolivia no quiere existir en el mapa geográfico. Esta es la última y solemne declaración que de nuestra propia voluntad, libremente y sin coacción alguna, hacemos por el pueblo que representamos y que presentamos al juicio de los hombres imparciales de todo el mundo que amen el bien de sus semejantes. Tarija, octubre 17 de 1826

Bernardo Trigo, Manuel Valverde, Isidoro Pantoja, Ignacio Mealla, Juan Ramón Ruiloba, Manuel de Lea Plaza, Agustín de Mendieta, José Antonio Vásquez, Mariano Cecilio de Trigo, Gavino Ibáñez, Manuel José Hevia y Vaca, Nicolás de Ichazo, José Francisco de los Reyes, Eustaquio Méndez, Juan José Mendieta, Melchor Ortiz, José Morales y Gregorio de León.

Ellos, fueron los “diez y ocho de octubre de 1826”, los que con un lenguaje fino y acorde con los postulados del Siglo de las Revoluciones y la Libertad, haciendo una exposición de motivos de todos los hechos históricos que padeció Tarija desde 1807, se dirigieron al mundo entero y lograron el objetivo trazado por Antonio José de Sucre.

El 6 de noviembre de 1826 el Congreso boliviano sesionó y sancionó la Ley que aprueba la Constitución Política del Estado y; el 19 del mismo mes, fue promulgada. En esta Constitución, de la que participaron los Diputados tarijeños José María de Aguirre y Hevia y Vaca y José Fernando de Aguirre, el territorio tarijeño fue reconocido como simple “Provincia” igual que el “Litoral”. En esa oportunidad, el territorio de la Provincia de Tarija superaba los 340.000 kilómetros cuadrados; hoy, el Departamento de Tarija sólo abarca una superficie de 37.643 kilómetros cuadrados; es decir, a lo largo de nuestra vida constitucional, nos han mutilado más de 89% por ciento de nuestro patrimonio territorial.

Sin conocer a detalle la situación reinante y las rotundas victorias logradas de manera sistemática por la corriente proboliviana, el Dr. José Felipe de Echazú en su calidad de Diputado Por Tarija ante el Congreso del Río de La Plata, había presentado un Proyecto de Ley para que el territorio tarijeño sea reconocido como Provincia. Obtuvo 38 votos a favor y 2 en contra. De esa Manera, el 30 de noviembre de 1826, el Congreso sancionó dicha ley y; el 1º de diciembre del mismo año, el Presidente Bernardino Rivadavia, promulgó dicha ley. El texto, histórico por supuesto, dice:

EL CONGRESO GENERAL CONSTITUYENTE

DE LAS PROVINCIASDEL RIO DE LA PLATA

Ha acordado y sancionado la siguiente ley:

Art. 1º.- Queda elevada al rango de Provincia la ciudad de Tarija, con el territorio adyacente.

Art. 2º.- Se le declaran todos los derechos y prerrogativas que la Constitución y las leyes establecen a favor de las Provincias.

Lo que de orden del mismo Congreso se comunica a V.E. para su inteligencia y efectos consiguientes.

Sala del Congreso, Buenos Aires, noviembre 30 de 1826.

José María Rojas, Presidente

Alejo Villegas, Secretario

Al Excmo. Presidente de la República

Buenos Aires, diciembre, 1º de 1826.-

Entendido, publíquese y procédase con arreglo a lo acordado

Rivadavia

Julián Segundo de Agüero

El 9 de diciembre de 1826, el pueblo tarijeño es convocado a participar del Te Deum que se ofició en la Iglesia Matriz de la Villa para Jurar a la Constitución Política del Estado de Bolivia. Con este acto, resultó triunfador el movimiento que nació a inicios de mayo de 1825 a la cabeza de Bernardo Trigo Espejo.

En la Constitución Política del Estado de Argentina, aprobada el 24 de diciembre de 1826, en el Artículo 11º se reconoce a Tarija como Provincia y se le asignados dos Diputados. Esa Ley, fruto de los innumerables esfuerzos realizados por el Dr. José Felipe de Echazú, llegó tarde. Tarija ya formaba parte del Estado boliviano y; éste, en su Constitución de 19 de noviembre de 1826 reconoció al territorio de Tarija como simple provincia similar al Litoral y le fue asignado dos Diputados (Gabino Ibáñez y José maría de Aguirre Hevia y Vaca)

Tarija julio de 2022.

 

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