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“RECORDANDO A LOS VALIENTES” 4 DE DICIEMBRE, DÍA DEL ARMA DE ARTILLERÍA.




(Recopilación: Pablo Amurrio)


A MODO DE PROLOGO.

Hoy 4 de diciembre el calendario nos señala que es el día de Santa Bárbara, la historia religiosa la describe como una bella mujer cristiana que fue martirizada por su fé, al final de su corta vida fue sentenciada a muerte y en el preciso momento que la ejecutaban, cayó del cielo un potente rayo que segó la vida de su verdugo, el trueno causado por el rayo fue de tal magnitud que causo asombro entre todos los presentes, es desde entonces que se la considera como la Santa de los truenos y rayos; al transcurrir el tiempo esta relación de Santa Bárbara con el trueno y el rayo, fue asimilada por los soldados de artillería a nivel mundial y la nombraron su Patrona, fue así que una vez constituido el Ejército de Bolivia y conformada su artillería de línea, se estableció según las tradiciones militares que cada 4 de diciembre se conmemoraría su aniversario.

Hoy con este breve artículo queremos rendir nuestro profundo homenaje y recordar a los valientes soldados de artillería que combatieron en la Guerra del Chaco, específicamente describiremos la actuación de la artillería boliviana durante la defensa de Villa Montes, hasta ese momento nunca antes en la historia del Ejercito de Bolivia se habían reunido tantos medios de artillería, su potencia fue tan arrolladora que fue determinante para el desenlace de la batalla, la artillería que defendió Villa Montes brillo en su máximo esplendor, fue en esa épica batalla en la que los decididos soldados artilleros se pusieron al pie del cañón y desde sus posiciones defendieron denodadamente nuestro suelo patrio y la tricolor Boliviana.


(CAMPO ATRINCHERADO DE VILLAMONTES)

LOS PREPARATIVOS Y LA ORGANIZACIÓN DE LA ARTILLÉRIA.

Desde los primeros días de enero de 1935, el Comando Superior del Ejército en Campaña, había resuelto defender a cualquier costo la plaza de Villa Montes, se vivía un grave momento, el Ejército Paraguayo había avanzado con un ímpetu casi incontenible por distintos frentes, se tenían fuerzas paraguayas en actitud ofensiva combatiendo próximas a las orillas del Río Parapetí en el Norte y también fuerzas enemigas combatiendo en las orillas del Rio Pilcomayo en el Sur, el frente estaba sobre extendido y había que defender cientos de kilómetros.

La defensa de Villa Montes debía hacerse porque se trataba de un importante objetivo político y militar para el adversario, cuyo abandono habría significado tal vez la conclusión de la guerra, pues habríamos entregado al enemigo nuestro último bastión en el territorio chaqueño. 

Cinco Divisiones de nuestro Ejército se dispondrían para la defensa, se tendría una densidad de efectivos en la línea, potencia de fuego, reservas y logística, como no habíamos tenido en ninguna situación de la campaña, se estrellarían y se desgastarían allí las fuerzas paraguayas que, según todos los informes iban a tratar de poner fin a la guerra con la toma de Villa Montes. 

Las Unidades de artillería habían sido reorganizadas, las cinco Divisiones tenían el apoyo de un Grupo de artillería, este relación fue la correcta para nuestra medida y también lo máximo que se podía dar, en efecto casi toda la artillería boliviana fue concentrada para la defensa de Villa Montes. Cada Grupo tuvo tres Baterías: cada Batería, en promedio tenía cuatro piezas: en total se disponían de un poco más de 50 cañones y obuses para apoyar toda la defensa, la mayoría de nuestras piezas corresponderían a los obuses y cañones Vickers de 75 y 105 milímetros.

El Grupo N° 1, fue asignado a la Primera División, su Comandante fue el Capitán Oscar Jara, como esta División tenía el sector defensivo próximo al río Pilcomayo, una de sus baterías fue emplazada en la otra orilla para ganar la posibilidad de realizar tiros directos.

El Grupo N° 3, en apoyo a la Tercera División, comandado por el Capitán José V. Suarez.

El Grupo N° 4, en apoyo a la Cuarta División, en el Sub Sector Pilcomayo.

El Grupo N° 6, al mando del Capitán Ricardo Ríos Rosell, en apoyo a la Segunda División de Caballería, en cuyo sector se desencadeno el ataque principal paraguayo y se formó el bolsón de Caigua.

El Grupo N° 8, al mando del Capitán Antonio Seleme Vargas, en apoyo a la Octava División.

Los Comandantes de las Baterías fueron Tenientes y Subtenientes, todos los Oficiales del arma de Artillería, sin excepción, todos fueron profesionales de carrera.

Con la necesidad de manejar un criterio integrado para todos los medios y Unidades de artillería durante la defensa de Villa Montes se designó como Comandante de Artillería del Sector Sur, al Teniente Coronel José Rivera Lino. 

Las piezas de nuestra artillería se emplazaron entre 4.000 y 4.500 metros de la línea principal de resistencia y considerando que se debería mantener un flujo constante de amunicionamiento se construyó un camino troncal destinado exclusivamente para el tránsito de municiones y material de artillería al que se llamó “picada artillera”, este camino resulto ser de suma importancia durante la batalla.

Con el fin de facilitar la puntería de las piezas y coordinar el fuego de estas, con las necesidades de apoyo de la infantería, cerca de las líneas de trincheras, se colocaron solidas estacas, marcadas y numeradas, visibles para la infantería y para los observadores adelantados de artillería, las estacas estaban ubicadas cada 200 metros, a lo largo de toda las línea de trincheras, a cada una de estas estacas se le asignó un código con lo que se facilitó la precisión de los fuegos.


Los Oficiales de artillería prepararon sus cartas de tiro con la ubicación de las piezas, puestos de observación, estacas, puntos de referencia, blancos probables, etc. Con ellas prepararon con anticipación todos los elementos de tiro necesarios y aún pudieron hacer prácticas de ajuste o reglaje con bastante anticipación.

Esta minuciosa organización, junto a la fluida comunicación entre los observadores y las piezas, permitió que por primera vez en la guerra, se pueda desarrollar la maniobra de fuegos de artillería, es decir, que el mando Divisionario y aún el del Cuerpo de Ejército pudieran disponer de dos, tres, o más baterías, y que todas las piezas puedan disparar y concentrar sus tiros simultáneamente sobre un solo objetivo, formando así una verdadera cortina de fuego.

Eventualmente, la practica nunca imaginada que llegaron a tener los soldados sirvientes de las piezas, los sargentos, suboficiales y oficiales fue tal, que automatizaron los procesos de puntería y respondían a los pedidos de fuego de artillería casi instantáneamente, incluso durante la noche.

El cuadro de efectivos de personal del Sector Sur, nos muestra que en total para la defensa de Villa Montes estuvieron bajo las órdenes del Coronel Bernardino Bilbao Rioja,  27.872 hombres de las distintas armas y servicios, de los cuales 1.309 fueron del Arma de Artillería.

De esta manera describimos los aspectos más sobresalientes de la preparación y la organización de la artillería Boliviana, en los días previos a la defensa de Villa Montes, todas estas medidas nos permitirían frenar la decidida y aguerrida ofensiva paraguaya que se inició el 16 de febrero y finalizó el 20 de febrero de 1935. 

   

LA CORTINA DE FUEGO.

Dos días previos a la ofensiva principal es decir el 14 y 15 de febrero, las fuerzas paraguayas realizaron activos patrullajes sobre toda nuestra primera línea, el objetivo era claro, debían reconocer y constatar la consistencia de la defensa, esos primeros días nuestra artillería recibiría los primero pedidos de apoyo de fuego de la infantería que defendía el velo (término utilizado para ubicar la línea de seguridad y puestos adelantados de vigilancia) y la primera línea de trincheras, durante estos dos días se consolido finalmente todo el sistema de Artillería y nuestros bravos se encontraban listos para la gran batalla, para demostrar este grado de alistamiento a continuación transcribimos algunos de los partes que enviaban los Grupos de Artillería al Comando:

Día 14 de febrero: 

- Batería 14 del Grupo N° 3 de Artillería, a horas 13 hizo fuego en el frente del Grupo Arteaga, estacas T3, T4 y picada Tunari.

- Batería 15 a horas 11, batió a enemigo que trabaja frente al RC-1 entre estacas M2 y M3.

- A horas 12:15 enemigo ataco con artillería y morteros el ala derecha del RI-6, habiendo la Batería roto fuego inmediatamente entre estacas M17 y M18.


Amanecía el 16 de febrero, un día claro y soleado, había silencio total en el ambiente, los 27.872 bolivianos alertas y prestos ocupaban sus posiciones en espera de la ofensiva paraguaya de aproximadamente 8.000 hombres, los dirigía un reconocido Comandante guaraní, el Teniente Coronel Carlos José Fernández, el cual había emitido su Orden de Operaciones N° 270 el 12 de febrero, en la misma establecía claramente que en la tercera fase de su ofensiva sus tropas debían ocupar Villa Montes.

A las 05:45 iniciaba la violenta ofensiva paraguaya, en todo el frente se vio tropas paraguayas que avanzaban rápidamente al son de sus armas y gritos agudos en guaraní, un fuerte griterío de una inmensa masa de hombres aguerridos que se venía a estrellar contra nuestras posiciones, la mayor densidad de esa primera ola estuvo situada en el Sector Norte del campo atrincherado, el comando enemigo concentro su ataque principal en ese Sector, atacando con aproximadamente 2.400 hombres de los Regimientos Itá Ybate, Rubio Ñu, Yataiti Corá.


En ese Sector se ubicaba nuestra Segunda División de Caballería, las tropas que defendían la primera línea al ver la inmensa ola enemiga, inmediatamente solicitaron al apoyo de la artillería, todos los Obuses y Cañones del Grupo N° 6, escucharon el agudo grito de su Comandante el Capitán Ricardo Ríos Rosell que ordenaba vehementemente ¡Baterías Fuego!!!! 

Se escuchó el tronar de nuestra artillería, la eficacia y precisión de sus granadas, fue evidente las masas humanas del adversario de inmediato empezaron a sufrir con la explosión de nuestras granadas, que desparramaban y desorganizaban el feroz ataque.

Los combates en toda la línea prosiguieron, pero se sentía el titánico esfuerzo paraguayo en el Sector Norte (Caigua), ahí se vivió la situación más crítica, los observadores pedían que se concentre el apoyo de artillería sobre las estacas M3 y M4, que sirvieron para apuntar con precisión y oportunidad.  

En el Sector Norte, se formó el llamado “Bolsón de Caigua”, una irrupción paraguaya había logrado avanzar y formar un bolsón de aproximadamente 1.400 metros de largo por 400 de profundidad que afectaba nuestra primera línea de trincheras, los guaraníes a costa de mucho sacrificio establecieron una improvisada línea, que fue constantemente batida por nuestra artillería, cientos de granadas caerían directamente sobre las tropas paraguayas, que al sufrir demasiadas bajas y producto de un contraataque nuestro, mal trechas y casi destrozadas se replegarían y retrocederían.    


Los asaltos paraguayos sucedieron uno tras otro durante cinco días, hay que reconocer que nuestro enemigo demostró valor y coraje, pero fue infructuoso, nunca pudieron alcanzar ninguno de sus objetivos, fueron estériles los intentos de tomar Villa Montes, el campo atrincherado se había hecho inexpugnable, la unión de todas las armas bolivianas puso fin a las pretensiones paraguayas; pero si algo debemos resaltar en esta batalla, es el rugir de nuestros cañones, el apoyo de la artillería fue providencial en los momentos de mayor peligro, nuestros artilleros cumplieron con creces su promesa de ser fieles compañeros en la guerra, acompañando a las demás armas, es en esta batalla que el acero de los cañones había cambiado el curso de la guerra y consolidado nuestra posición para siempre.  


A MODO DE EPILOGO.

Esta es la reseña histórica que hoy quería compartir con Ustedes, este es el homenaje que rendimos a nuestros valientes soldados de Artillería, soldados del vivo negro, que durante la defensa de Villa Montes tuvieron un comportamiento excepcional, oficiales, suboficiales, sargentos y soldados, fueron esa legión venerada de arma noble, de Gloria y de Honor. 

Que su ejemplo y convicción sirva a las nuevas generaciones de hombres y mujeres que hoy abrazan la especialidad de artillería de nuestro Ejército, hoy 4 de diciembre en memoria de nuestros héroes con voz fuerte digamos Salud! 

*BIBLIOGRAFÍA:*

- La Batalla de Villa Montes, Gral. Oscar Moscoso, Crónica PRESENCIA, La Paz - Bolivia, abril – junio 1971.

- La Batalla de Villa Montes – Estudio Crítico, Gral. Juan Lechín Suarez, Ed. Técnicos Editoriales Asociados, S.A., Barcelona - España, 1988.

- Historia de la Guerra del Chaco, Tomo VII, Coronel Aquiles Vergara Vicuña, Ed. Litografía e Imprenta Unidas, La Paz – Bolivia, 1944.

- La Guerra del Chaco, Tomo VI, Coronel (S.R.), Carlos José Fernández, dirección de Publicaciones de las FF.AA.NN. Imprenta Militar, Asunción – Paraguay, 1976.   


FOTOGRAFÍA:

1.-Batería de artillería Boliviana, lista para iniciar sus fuegos.

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