Fragmento de la nota escrita por Carlos Soria Galvarro con
el título de Chiquito, el 12 de enero de 2015 / carlossoriag.wordpress.com
Pocos meses antes de que se fundara la República, cuando aún
no se sabía si quedaríamos con Lima o Buenos Aires o formaríamos otro país
independiente, la provincia Chiquitos fue anexada al Imperio del Brasil. Este
suceso, escasamente estudiado en la historia de Bolivia, era una maniobra
desesperada de las corrientes monárquicas por establecer una especie de
cabecera de playa para detener el proceso nacional-liberador y revertir el
resultado final de la Batalla de Ayacucho. Contaban para ello con el apoyo de
la Santa Alianza de las potencias absolutistas europeas y tenían como último
reducto las fuerzas comandadas en el sur de Potosí por Pedro Antonio de Olañeta
quien esperaba un cargamento de armas precisamente del Brasil.
Estas pretensiones no se cumplieron, entre otras razones,
por la fulminante respuesta del Mariscal Antonio José de Sucre. Quince días
tardó en llegar la noticia, desde Santa Ana de Chiquitos hasta el Cuartel
General de Chuquisaca y la reacción fue inmediata. El vencedor de Ayacucho no
solamente tomó las medidas militares pertinentes para reforzar la guarnición de
Santa Cruz, sino que en los términos más duros conminó al aventurero carioca
Manuel José de Araujo a volver sobre sus pasos. Si no desocupa en el acto la
provincia Chiquitos, le amenazó, el comandante de Santa Cruz, coronel Videla,
marchará contra usted y no se contentará con libertar nuestras fronteras, sino
que penetrará al territorio que se nos declara enemigo “llevando la desolación,
la muerte y el espanto para vengar nuestra patria y corresponder a la insolente
nota y la atroz guerra con que V.S. lo ha amenazado”.
El general inglés Guillermo Miller, al servicio del Ejército
Libertador, recuerda en sus memorias que la pretensión de Sucre era llegar
hasta Río de Janeiro para evitar la repetición de cualquier agresión imperial.
Miller considera viable la idea puesto que se contaría con el apoyo de los
republicanos brasileños contrarios al imperio. Bolívar no aprobó el plan y,
además, ya no fue necesario. Araujo puso pies en polvorosa, y por esos días
Olañeta fue muerto por sus propios oficiales en desbandada.
Chiquitos, con sus inmensas riquezas y su esplendoroso
patrimonio cultural, quedó para siempre en la naciente Bolivia. Esta
información está contenida en “La invasión brasileña a Bolivia” de Jorge Ovando
Sanz, libro publicado en 1977 por Antonio Paredes Candia y que reclama una
urgente segunda edición.
Cinco años después del hecho histórico que relata Ovando,
cuando la declaración de la independencia estaba todavía fresca, el naturalista
francés Alcides D’Orbigny hizo un recorrido por la región, visitó todas las
sedes misionales y junto a sus apuntes científicos sobre la fauna, la flora y
las características de la población chiquitana, registró su admiración por los
logros de los sacerdotes de la Compañía de Jesús, que perduraban a pesar de que
habían ya transcurrido casi 50 años desde que fueran expulsados por la corona
española. Los relatos de D’Orbigny, casi día por día, están en su célebre libro
“Viajes por América Meridional”.

Como se sabe la Aureola de Ayacucho y la presencia del Ejército Auxiliar, sumado a las enérgicas protestas de Sucre, más las medidas Diplomáticas en el plano Internacional "adoptadas por el General Mariano Armaza", contribuyeron a desbaratar la Incursión Brasileña en Territorio Nacional. La actitud hostil de Antonio José de Sucre, y los términos fuertes con que se dirigió al Jefe Brasileño, alarmaron a las autoridades de Matto Grosso, anularon la Convención y devolvieron los Territorios Chiquitanos que habían sido anexados, por la otra Nación.
ResponderEliminarEl Gran Mariscal, avalado por la Razón y por el respaldo del Ejército Libertador en el cual "estuvo Mariano Armaza", dirigió al Imperio la siguiente Nota:"El comandante Ramos, Gobernador de Chiquitos no tiene ninguna credencial para poder relacionar con Gobierno extrangero. La entrega que ha hecho de la Provincia de Chiquitos es una traición y perfiria; la Provincia de Chiquitos pertenece a estos Territorios, y puesta ya bajo las armas Libertadoras, este no puede recibir otras autoridades mas que las que se les destine por su Gobierno legítimo".
"Nuestro Gobierno desea el mantenimiento de la paz; pero no teme de nadie a la Guerra: poco ha que acaba de humillar diez y ocho mil soldados de sus más orgullosos enemigos, prevengo si usted no desocupa en el acto la Provincia de Chiquitos, marche contra usted y no se contente con libertar nuestras fronteras, sino que penetre al Territorio que se nos declara enemigo, llevando la desolación, la muerte y el espanto para vengar nuestra Patria, que corresponde a' la atroz Guerra con que usted ha amenazado".
Por la inquietud que había susitado la Provincia de Chiquitos, es que el Mariscal Andrés de Santa Cruz tuvo la visión de enviar a la Misión una delegación, así se lo hizo confiando la Legacion al Diplomático General Armaza para que lleve a cabo los Tratados de Amistad, Límites y Comercio; la acción de Sucre, Bolívar y del Ejército Libertador resultó en un momento estelar de la Historia de la Nación.
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O'leary, Daniel Florencio:"Bolivar y la emancipación de Sur- América. Memorias del General O'LEARY ", Tomo II, 1995.
Armaza Pérez del Castillo Hernando, Libertarse de sus propios Libertadores (Política y Diplomacia 1780-1884) Montevideo Uruguay 2016.
V.B. Santa Cruz, Andrés de: "Mensaje del Presidente de Bolivia a las Cámaras Constitucionales".
"El Cóndor de Bolivia", 21 de Diciembre de 1825.
Villanueva, Laureano:"Vida de Don Antonio José de Sucre. Gran Mariscal de Ayacucho", 1895.