Documento recopilado por: Juan Ticlla Siles / Este artículo
fue publicado en el matutino El País de Tarija el 29 de julio y el 12 de agosto
de 2018.
Delegación Nacional en el Gran Chaco
La Paz, 30 de junio de 1908.
Al señor Ministro de Colonización y Agricultura.
Presente
Señor:
Al terminar el presente período constitucional, me es satisfactorio presentar
al Supremo Gobierno, por el digno órgano de ese ilustrado Ministerio, un
informe sintético de la misión que me fue encomendada.
Habiendo elevado oportunamente los informes correspondientes a todos los actos
de mi administración, con la amplitud y el detalle necesarios, me toca ahora
referirme a ellos, a la vez que confirmarlos en todos sus conceptos.
Cuando el egregio repúblico Sr. Ismael Montes, elevado a la Presidencia de la
República, me invitó a que desempeñara la Prefectura y Comandancia General del
Departamento de Tarija, acepté el delicado cargo exponiéndole los anhelos que
desde mucho tiempo atrás tenía, de llevar todas las energías de nuestra
soberanía real, y los beneficios de la administración nacional, a la provincia
del Gran Chaco, que abarcando toda la riquísima zona del río Pilcomayo, en la
alejada y vasta frontera sudeste de la República, entrañaba especial
importancia y muy particular interés, de oportunidad precisa e inmediata.
En el año 1902 fue ocupada la margen derecha del Pilcomayo, desde su
intersección con el grado 22o de latitud sud, por colonizadores argentinos. Al
frente se hallaba el territorio boliviano de la margen izquierda de este río,
poco menos que olvidado. Razones de previsión nacional, hacían sentir la
necesidad inaplazable de seguir, cuando menos, paralelamente la acción que se
desenvolvía en la margen derecha del Pilcomayo, a más de otras consideraciones
de un orden muy superior y trascendental, que fijaban nuestras obligaciones
patrióticas de vistas y alcances más elevados.
Hasta entonces, era intensamente sugestivo el fracaso de las repetidas empresas
exploradoras, nacionales y extranjeras, que dejaban al país sin resultados
positivos, y llegó el plazo en el que era absolutamente necesario alcanzar
soluciones de carácter netamente nacional, que nos sean propias y que nos
pertenezcan.