2 de febrero de 1869
—Atentado del loco Olidén.
El presidente de la República, general Mariano Melgarejo, se dirigía acompañado de numerosa comitiva militar al templo de San Francisco a una función religiosa. Al llegar al puente de San Francisco, un joven, Cecilio Olidén, arrojó sobre la comitiva dos piedras, una de las cuales fue a tocar el brazo derecho del presidente. En el acto, los que formaban la comitiva, se apoderaron del agresor, y lo entregaron a los soldados de la escolta, quienes recibieron de Melgarejo la orden de fusilar allí a Olidén. Los soldados colocaron al infeliz contra la pared del puente, y lo fusilaron, a quema-ropa, ultimándolo finalmente a sablazos.
Olidén era un pobre loco, conocido como tal en toda la ciudad.
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