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AL FINAL DEL CAMINO: BUTCH CASSIDY Y SUNDANCE KID EN BOLIVIA

Por: Daniel Buck y Anne Meadows* Traducción de inglés: Stephen Light / * Los autores escriben con frecuencia sobre América del Sur y la historia del bandolerismo. Residen en Washington D.C. Contacto: djbuckdc@cs.com // Fuentes, Revista de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

INTRODUCCIÓN

El 3 de mayo de 1913, Francis M. Lowe fue arrestado en La Paz como sospechoso de ser el bandido norteamericano George Parker. Lowe acudió a la legación estadounidense en La Paz para pedir ayuda, y Charles E. Strangeland, encargado de negocios provisional de la legación, telegrafió al Departamento de Estado en Washington, DC, para pedir instrucciones:
"Francis Lowe, quien se encuentra bajo arresto, solicita protección. Se sospecha que es George Parker, de quien se notificó en la circular de Pinkerton de fecha 4-2-1907. Dejó San Francisco en el barco KANSAS CITY, en noviembre de 1912. Nació en Kirksville, Missouri, el 6-5-1869; se divorció en Bartlesville, Oklahoma, el 18-2-1908. No tiene documento de identidad. Se parece a la descripción circulada por la Agencia Pinkerton, pero no hay otras pruebas. Las autoridades policiales desean deportarlo inmediatamente. Sírvanse enviar instrucciones. STRANGELAND."

El Departamento de Estado le respondió a Strangeland dos días después: "El Departamento deja a su criterio determinar, con base en los hechos y la legislación boliviana, si existe causa probable para la deportación de Lowe".
Con carta de fecha 21 de mayo de 1913, Strangeland informó al Departamento que él y el señor Ponte, funcionario de la legación, "nos hemos ocupado de hacer todas las indagaciones posibles y he llegado a la conclusión de que el señor Lowe no es el hombre buscado por la Agencia de Detectives Pinkerton". Strangeland añadió: "Mi opinión fue confirmada por las declaraciones de algunos ingleses y otras personas de esta localidad, quienes informaron que un hombre conocido como George Parker (buscado por la policía de La Paz) había sido abatido en una de las provincias hacía dos o tres años por resistirse al arresto, y que los cargos contra el señor Lowe deben haber sido el resultado de un caso de identidad equivocada. Luego, el señor Ponte y yo discutimos el asunto con el jefe de la Policía y, finalmente, lo convencimos de las probabilidades señaladas, tras lo cual conseguí la libertad del señor Lowe"1.
Pocos años después, en 1919, Lowe apareció en Antofagasta, Chile, donde se inscribió en el registro de extranjeros como Francis Marion Lowe, mecánico, y se le tomó una fotografía en la Oficina de Identificación de la Policía de Antofagasta2.
El arresto de Lowe en La Paz fue un caso de identidad equivocada. El bandido estadounidense Butch Cassidy, nacido como Robert LeRoy Parker, utilizaba varios alias, entre ellos George Parker, George Cassidy, James Ryan, James Maxwell y James Lowe. Las autoridades de La Paz deben haber pensado que Francis Lowe era James Lowe.

A inicios de 1907, la Agencia Nacional de Detectives Pinkerton había difundido una circular entre los departamentos de policía de Sudamérica solicitando que toda información sobre Cassidy, así como sobre sus cómplices Sundance Kid, Ethel Place y Harvey Logan, sea telegrafiada inmediatamente a la agencia3. Por extraño que parezca, el nombre James Lowe no figuraba en la lista de Pinkerton entre los alias conocidos de Cassidy, a pesar de que el bandido había utilizado ese nombre en Nuevo México en la década de 1890. Quizá las autoridades de La Paz tenían más información sobre Cassidy en sus archivos, referente a los dos años que estuvo en Bolivia, cuando era conocido como Santiago Maxwell y Santiago Lowe.
La circular, redactada en español, identificaba a los detectives Pinkerton "como Agentes de Policía Secreta de la Asociación de Banqueros Americanos", lo cual era bastante extravagante. Si bien la agencia funcionaba a menudo como una entidad de gobierno, en realidad era una agencia de detectives privados que ofrecía sus servicios a bancos, compañías ferroviarias y otras entidades comerciales4.
La circular presentaba un resumen de las trayectorias de Cassidy y de Sundance en EE. UU., así como en Argentina, donde junto con la compañera de Sundance, Ethel Place, operaron durante varios años un pequeño rancho en el territorio de Chubut. Huyeron del rancho en 1905, para evitar ser interrogados sobre un reciente asalto a un banco en el sur de la Patagonia. La agencia de detectives sospechaba que otro miembro de la banda, Harvey Logan, alias Kid Curry, podría estar con el trío; sin embargo, este último se había suicidado en 1904, tras haber sido herido y capturado por la policía después de un fallido asalto a un tren en Colorado5.
Lo que los Pinkerton ignoraban cuando emitieron su circular de 1907 era que Cassidy, Sundance y Ethel ya no estaban en Argentina. Se piensa que Ethel había regresado a EE. UU. en 1905 o a inicios de 1906 (luego desapareció y jamás se volvió a saber de ella). Por su parte, Cassidy y Sundance se habían trasladado a Bolivia6.
Robert LeRoy Parker era el mayor de trece hermanos de una familia mormona. Nació el 13 de abril de 1866 en Beaver, Utah. De adolescente, cayó bajo la influencia de un joven abigeo llamado Mike Cassidy, de quien posteriormente tomó su nombre. Se ganó el apodo de "Butch" por trabajar en las carnicerías de Wyoming a comienzos de 1890 ("butcher" = "carnicero"). Se desconoce cómo adoptó el nombre de George, otro de sus alias, pero se llamaba George Cassidy cuando en 1894 fue encarcelado en Wyoming por robar un caballo. Casi por la misma época, también llegó a ser conocido como Butch Cassidy.
Sundance Kid nació como Harry Alonzo Longabaugh, el menor de cinco hermanos de una familia bautista, en la primavera de 1867 en Mont Clare, Pensilvania. A los 15 años, se fue al oeste para trabajar en el rancho de un primo en Colorado y, luego, trabajó como vaquero en Wyoming y Montana, y también en Alberta, Canadá. Su encarcelación en Sundance, Wyoming, por robar un caballo, le valió el apodo de "Sundance Kid". En Estados Unidos, "Kid" es un apodo empleado para designar a los jovencitos.
No se sabe exactamente cuándo se conocieron Cassidy y Sundance; probablemente fue en 1897. Por entonces, ambos estaban vinculados a una banda dispersa de forajidos o, para ser más preciso, un conglomerado de varias bandas con miembros en común conocidos popularmente como el Wild Bunch ("Grupo Salvaje"). Fue en 1902 que la agencia Pinkerton le puso por primera vez el nombre Wild Bunch -argot para denominar a un grupo de vaqueros de parranda o a una manada de caballos no desbravados- a este grupo de forajidos, cuando la banda había dejado de existir en la práctica. Anteriormente, la prensa había utilizado varios otros nombres, como la Hole-in-the-Wall Gang ("La pandilla del agujero en la pared") o la Banda de Robbers' Roost (el nombre de su escondite en Utah). Wild Bunch ["Grupo Salvaje"] era más corto.
Sin embargo, el Wild Bunch no era para nada una banda organizada. Eran salvajes, sí, pero de grupo no tenían nada. Eran, quizá, hasta 30 bandoleros, pero en por lo menos tres distribuciones distintas en varios estados del oeste, y de ellos solo unos cuantos individuos cometieron más de un par de atracos. Sus delitos abarcaron el período entre 1889 y 1912, pero la mayoría de ellos ocurrieron entre 1896 y 1901.
En diciembre de 1900, Cassidy y Sundance posaron para una fotografía en Fort Worth, Texas, con tres cómplices: Will Carver, Harvey Logan y Ben Kilpatrick. Apenas un año después, Carver había sido abatido por la policía, y Logan y Kilpatrick habían sido encarcelados. Logan escapó, pero se suicidó después de un asalto fallido a un tren, y Kilpatrick, luego de pasar un tiempo en la cárcel, murió también durante otro asalto frustrado a un tren. Se ha difundido mucho la noción de que el Wild Bunch era una banda exitosa, cuando en realidad muchos de sus delitos terminaron siendo un fiasco y casi todos sus integrantes fueron encarcelados, o terminaron abatidos por las autoridades. El crimen es un oficio implacable7.
A finales del siglo XIX, Cassidy y Sundance debieron haber sentido que su suerte se acababa. En febrero de 1901, Cassidy, alias James Ryan, Sundance, alias H.A. Place, y la compañera de Sundance, conocida con el nombre de Ethel Place, partieron para Argentina. ¿Por qué Argentina? En la prensa estadounidense de la época figuraban artículos sobre las oportunidades para rancheros, y varios ganaderos estadounidenses se habían reasentado. En cuanto al clima y la geografía, la Patagonia era similar a las Montañas Rocosas centrales del oeste de Estados Unidos, región que conocían muy bien. Para junio de 1901, Cassidy, Sundance y Ethel se habían establecido en 625 hectáreas de tierras del gobierno en el valle Cholila, en las estribaciones andinas del territorio Chubut, en el límite norte de la Patagonia, donde empezaron a criar ganado, caballos y ovejas. Sus vecinos eran galeses, ingleses, norteamericanos, chilenos y argentinos. Cassidy y Sundance registraron sus marcas ante las autoridades del territorio, y en más de una ocasión solicitaron más tierras, lo cual indica que pensaban echar raíces. Pero la mala suerte les asechaba: los Pinkerton habían averiguado dónde estaban y habían informado a la policía argentina, para que los vigilara.
Su mala suerte se agravó debido a su mal juicio: no podían mantenerse alejados de los problemas. En 1904, Cassidy estuvo implicado en el asalto a un inspector de almacenes de las estancias de la Compañía Tierras del Sud. La policía de Chubut lo interrogó, pero finalmente fue liberado8. A comienzos de 1905, dos de los amigos de Cassidy y Sundance en Cholila, Robert Evans y Herbert Grice, fueron sospechosos del atraco de un banco en Río Gallegos, en el extremo sur de la Patagonia. Si bien no existe evidencia de que Cassidy y Sundance hayan estado involucrados directamente en el robo, es probable que hayan participado en su planificación. La policía argentina, que había sido alertada por los Pinkerton de que cualquier delito en su país cometido por norteamericanos ciertamente involucraría al dúo del Wild Bunch, inició las investigaciones. Alertados por un policía local de que iban a ser arrestados, Cassidy y Sundance vendieron sus propiedades en Cholila y huyeron con Ethel hacia Chile. En diciembre de 1905, retornaron brevemente a Argentina: el dúo del Wild Bunch fue identificado como integrante de un cuarteto de tres hombres y una mujer, que asaltaron un banco en Villa Mercedes, en la zona centro-occidental de Argentina, y escaparon nuevamente a Chile (el cuarto hombre podría haber sido Evans). Se piensa que Ethel Place habría retornado después a EE.UU., mientras que Cassidy y Sundance continuaron hacia el norte de Chile y, finalmente, hasta Bolivia9.
No se sabe qué hicieron Cassidy y Sundance en Chile, pero aparentemente pasaron un tiempo en Antofagasta, que en aquel entonces era un puerto floreciente ocupado por una población considerable de extranjeros, y la estación terminal en la costa de la Antofagasta & Bolivia Railway Company10. La Agencia Pinkerton había tomado conocimiento, a través de un informante del servicio postal que vigilaba la correspondencia de la familia de Sundance en Pensilvania, de que Frank Aller, el entonces vicecónsul de EE.UU. en Antofagasta, había ayudado a Sundance con algún problema en el que se había metido. Sundance, en ese entonces conocido como Frank Boyd, un alias que había utilizado anteriormente en EE.UU., se había visto obligado a pagar una multa de 1,500 pesos o dólares11.
Existe evidencia anecdótica de que Cassidy y Sundance solían frecuentar bares como el Palacio Cristal en Punta Rieles, cerca de Chuquicamata, Chile12. Punta Rieles era un campamento minero, un villorrio, que a inicios de 1900 albergaba una población de más de cinco mil y tenía fama de ser
un lugar maldito: borracheras, juegos, prostitutas, riñas y muertes. Las tabernas, las casas de remolienda y las salas de juego no se daban abasto para atender a los mineros sedientos de alcohol, mujeres y emociones fuertes. Abundaban las hembras de toda categoría. Circulaban y hacían su negocio rufianes, tahúres y aventureros. La sangre corría con frequencia"13.
No queda claro cómo Cassidy y Sundance llegaron a trabajar en Bolivia, en la mina de estaño de Concordia. La realidad es que se puede llegar a conocer con precisión muy poco sobre la vida de un forajido. Los bandidos llevan vidas furtivas, usan múltiples alias y cubren sus huellas. La prensa publicaba artículos sensacionalistas sobre el dúo, y se les atribuía un crimen y otro, sin evidencia alguna. Los viejos hilaban sus relatos idealizados. Los descendientes beatificaban a sus antepasados delincuentes, convirtiendo a los forajidos más curtidos en nobles bandidos, y a los ladrones comunes en una especie de Robin Hood14. A un siglo de distancia, no sería una exageración decir que solo podemos tener conocimiento de una pequeña parte de la vida de un forajido, que la mitad de lo que sabemos es falso y que nunca podremos estar seguros de nada.
Cassidy, alias Santiago Maxwell, fue el primero en ser contratado en Concordia, y luego le siguió Sundance, alias H.A. Brown. Un estadounidense llamado Roy Letson dijo que conoció a Sundance y que lo contrató como arriero en 1907, en el norte de Argentina, donde compraba mulas para los proyectos de construcción de infraestructura ferroviaria de Bolivia15. Cassidy ya estaba en Bolivia.
Concordia estaba ubicado a más de 5,000 metros de altura en la cordillera Santa Vera Cruz de los andes centrales, en el cantón de Ichoa, provincia de Inquisivi, departamento de La Paz. La mina era propiedad de la compañía Andes Tin Co., de Boston, Massachusetts, y el personal administrativo de la mina era estadounidense, hecho que a Cassidy y Sundance, quienes fueron contratados entre 1906 y 1907, les habría resultado atractivo. El gerente que los contrató, Clement Rolla Glass, quien posiblemente llegó a conocerlos mejor que la mayoría, murió trágicamente en enero de 190916. En espera de saber si su contrato iba a ser renovado, Glass había viajado a Buenos Aires, para explorar otras oportunidades de negocio. Estando en su habitación de hotel, se disparó accidentalmente mientras limpiaba un arma. Un médico y la policía acudieron al lugar, pero se volvió a disparar y falleció. La policía determinó que la herida del primer disparo lo había dejado agonizante y con un dolor tan intenso que optó por acabar con su sufrimiento. Todo lo que Glass sabía sobre Cassidy y Sundance murió con él.
Uno de los subgerentes de Glass, Percy A. Seibert, que había conocido a Cassidy y Sundance durante una fiesta navideña en el Grand Hotel Guibert de La Paz, en 1907, asumió la gerencia de la mina Concordia luego de la muerte de Glass. Años después, contaba historias, algunas demasiado exageradas, sobre el bandolerismo en Bolivia. Solía atribuir a Cassidy y a Sundance prácticamente todos los delitos que se cometieron en los Andes durante los primeros años del siglo XX. Afortunadamente para los investigadores futuros, Seibert guardó y se llevó a casa un par de cartas que Cassidy había escrito, una fotografía que Cassidy y Sundance se tomaron en la hacienda de Angelberto Valdez en Capiñata, Inquisivi, y algunos recortes de prensa del atraco Aramayo en 1908. Se desconoce la relación que pudieran tener los bandidos con Angelberta Valdez.
Seibert afirmó que sabía que Cassidy y Sundance eran forajidos, aunque también insinuó en una entrevista con el escritor James Horan que tal vez recién se enteró de que eran bandidos después de su estadía en Concordia. Seibert dijo que Sundance era taciturno, pero que se encariñó con Cassidy, y que con frecuencia los invitaba a almorzar los domingos17.
Tampoco se sabe exactamente qué hacían Cassidy y Sundance en Concordia y cuánto tiempo trabajaron allí. Seibert mencionó el trabajo con las mulas y la custodia de las nóminas (salarios). A finales de 1907, Cassidy, quizá en compañía de Sundance, viajó al pueblo fronterizo de Santa Cruz, y en una carta a sus amigos de Concordia dijo que había encontrado "el lugar perfecto que había estado buscando durante 20 años". A los 41 años, se lamentaba diciendo: "Oh Dios, si pudiera retroceder veinte años. . . sería feliz". Estaba maravillado por el bajo costo de las buenas tierras, con abundante agua y pasto, y se atrevió a lanzar una premonición: "Si no caigo, muy pronto vendré a vivir aquí"18. Al parecer, Cassidy estaba planeando un nuevo comienzo: la compra de una hacienda en Santa Cruz.
En 1908, Cassidy y Sundance renunciaron a su trabajo en Concordia, tras un incidente durante el cual Sundance, estando ebrio, había alardeado públicamente sobre sus hazañas delincuenciales en EE. UU. Aunque la evidencia parecía indicar que eran empleados modelo, posteriormente Seibert les atribuyó varios atracos en Bolivia y Perú, basado en lo que había leído en los periódicos.
Al final del siglo XIX y durante los primeros años del siglo XX, los robos de las nóminas (salarios) eran bastante comunes en Bolivia. En junio de 1892, un hombre que llevaba una remesa de 17,000 bolivianos fue asaltado por un "extranjero" y su criado entre Suipacha y Tupiza. Pocos días después, el criado fue arrestado y las autoridades buscaban a su jefe19. En 1906, Arthur Scott y Harrison C. Yerkes, ambos empleados de la mina Penny-Duncan Huanuni, cerca de Oruro, intentaron robar las nóminas de su compañía, una suma de aproximadamente 40,000 bolivianos. Pronto fueron aprehendidos, y Yerkes fue asesinado mientras estaba preso20.
En 1908 se desató una verdadera ola de crímenes. Dos extrabajadores rencorosos, Jack McVey y Joe Muir, ambos descritos como yanquis, robaron en dos ocasiones las nóminas de la South American Construction Co., en abril y agosto21. En septiembre, un grupo de chilenos que se hospedaban en el Hotel Americano, en Oruro, tramaron un plan para cavar un túnel desde el sótano del hotel, por debajo de la calle, hasta el Banco Francisco Argandoña. El ruido que provocaron las excavaciones alertó a los empleados del banco, quienes llamaron a la policía. Hubo una balacera, siete de los ladrones fueron arrestados, y se dijo que fallecieron otros cuando la policía arrojó explosivos al interior del túnel22.
En noviembre de ese mismo año, dos chilenos y un americano intentaron robar las nóminas de la mina Monte Blanco, que ascendían a 10,000 bolivianos. El asalto fracasó y los tres hombres fueron arrestados23. A comienzos de diciembre, dos presuntos chilenos asaltaron las nóminas de la compañía Aramayo, camino a Chorolque24, las cuales ascendían a 25,000 bolivianos. Dos semanas después, fueron capturados en las inmediaciones de La Quiaca, Argentina25.
El Diario Correo de Oruro atribuyó la ola de crímenes de 1908 a extranjeros: "Es el dominio público que la inmigración no seleccionada, ha introducido en nuestras capas sociales elementos de peligro y bandolerismo, que mantienen al vecindario presa de pánico". El diario hizo un llamamiento al público, pidiendo la vigilancia exhaustiva de extranjeros: "Desde luego, sería necesario tomar la filación de todos los inmigrantes extranjeros, para saber su procedencia, objeto de su venida, propósitos que persiguen, domicilio, condiciones personales, etc., etc."26. No se sabe si se llevaron a cabo estas recomendaciones para una mayor vigilancia de los inmigrantes, pero a comienzos de 1909 la compañía Aramayo pidió ayuda a las autoridades locales y al ejército, para organizar una "fuerza policiaria" que escoltara sus nóminas27.
Después de Cassidy y Sundance, en Bolivia los bandidos más famosos fueron los de la banda Smith, conocida también como "Los Smitis". Ellos no eran realmente una banda, sino tres mineros de Huanchaca, dos americanos, John W. Smith y Adolf B. Ditmeyer, y un inglés, Fred Hope. En 1922, asaltaron un tren cerca de Uyuni y escaparon con 100,000 bolivianos, pero fueron capturados poco después en el norte de Argentina. Clamaron enérgicamente su inocencia, pero fueron declarados culpables y sentenciados a ocho años de prisión. Continuaron clamando inocencia a las autoridades bolivianas y estadounidenses. Durante varios años, la hermana de Ditmeyer en Missouri envió un sinnúmero de cartas al Departamento de Estado de EE. UU., en su nombre. Finalmente, fueron liberados en 192828.
El último de los asaltos a las nóminas de los primeros años del siglo, perpetrado nuevamente por extranjeros y otra vez sin éxito, ocurrió en febrero de 1938, cuando Mario Peña y Orlando Orguín, ambos chilenos, tendieron una emboscada al courier de la Casa Hoshchild en Potosí y escaparon a pie con 22,000 bolivianos. Casi inmediatamente, los bandidos fueron acorralados en las periferias de la ciudad y "fueron acribillados por los uniformados que recuperaron el dinero"29.
A finales de 1908, Cassidy y Sundance aparecieron en Tupiza, que por ese entonces era un próspero centro minero y comercial, un entrepôt en la ruta comercial entre Argentina y Bolivia30. Parte de lo que se sabe sobre las actividades de los bandidos en Tupiza proviene de A.G. Francis, quien estaba a cargo de las dragas de la minería aurífera en el río San Juan de Oro, y quien posteriormente escribiría un recuento de sus aventuras con los bandidos para la publicación The Wide World Magazine31. Muchos de los detalles en la historia de Francis están respaldados por lo que nos ha llegado de otras fuentes, aunque algunos detalles podrían haber sido añadidos por él o sus editores para darle más vida a la historia. Por ejemplo, no existe nada en las versiones contemporáneas que apoye la versión de Francis, que habla de cómo él fue secuestrado por los bandidos y forzado a guiarlos durante su escape, después del asalto. Además, el nombre A.G. Francis parece ser un seudónimo, pues no figura en ninguno de los artículos publicados por la prensa de Tupiza sobre las actividades de la comunidad de expatriados, ni en la investigación judicial sobre el asalto y tiroteo. Lo más probable es que haya sido Edward Graydon, un operador de dragas de la Compañía Río San Juan de Oro, cuyos movimientos coincidieron con los de Francis, aunque es posible que fuera el asistente de Graydon, Harold Holsted.
Francis escribió que dos hombres, que usaban los nombres George Low y Frank Smith, aparecieron en su campamento en Verdugo, 25 kilómetros al sur de Tupiza, en agosto de 1908, y le pidieron que les permitiera descansar sus mulas por un tiempo. Su forma de ser le impresionó, y se quedaron con él durante varias semanas. En el sur de Bolivia, el alias de Cassidy era Santiago Lowe, y Sundance era conocido con los nombres H.A. Brown y Frank Boyd. Francis dijo que "el tipo alto, según me enteré después, era el famoso 'Kid' Curry" y que "Lowe" era Cassidy, y claro está que él (o quizá su editor) insertó posteriormente esos nombres en la historia. Logan nunca estuvo en Sudamérica y en todo caso falleció en 1904; sin embargo, en esa época Logan era tan famoso como Cassidy y Sundance, y los periodistas, sin mencionar a la policía, con frecuencia los confundían. Además, Sundance era más alto que Cassidy; Logan era más bajo.
Francis dijo que el dúo habló de su plan para asaltar el Banco Nacional en Tupiza -un detalle que parece poco probable, si recordamos que apenas conocían a Francis- y que Sundance (el más alto de los dos), que estaba enfermo, se quedó con Francis mientras que Cassidy (el más bajo) visitaba Tupiza, para hacer un reconocimiento del banco y delinear sus planes. Un misionero estadounidense que había conocido a Cassidy en el norte, como Santiago Maxwell, se topó con él en Tupiza, y de manera abrupta Cassidy le dijo que su nombre era Santiago Lowe32. Desafortunadamente para los bandidos (y afortunadamente para el banco), un destacamento de soldados del regimiento Abaroa apareció en Tupiza, y sus oficiales se alojaron en el Hotel Internacional de la plaza principal, cerca del banco33.
Cassidy y Sundance dirigieron entonces su atención hacia las nóminas de Aramayo, Francke y Compañía, la empresa minera más importante de la región34. Las nóminas eran enviadas de La Paz a Tupiza, y de allí se las enviaban a la oficina administrativa de la compañía en Quechisla, una distancia de unos dos días a caballo. Los bandidos se habían enterado, probablemente gracias al reconocimiento que hicieron en Tupiza y sus alrededores, que el gerente de Aramayo, Peró, estaba por llevar una nómina de 80,000 bolivianos a Quechisla, vía Salo. Pero el dúo se había equivocado: eran solo 15,000 bolivianos35. El monto mayor había sido programado para la siguiente semana.
Mientras tanto, Francis, que llevaba su draga de Verdugo a Esmoraca, había trasladado su campamento a Tomahuaico, y cabe suponer que Cassidy y Sundance se trasladaron también36. Temprano en la mañana del 3 de noviembre de 1908, Peró recogió el dinero, un paquete de billetes envuelto en una tela, de la mansión estilo italiano de la familia Aramayo, en Villa Oriental, conocida también como Chajrahuasi, en las afueras de Tupiza. Con su joven hijo Mariano y su criado, Gil Gonzáles, emprendieron el viaje a Quechisla. Mariano y Gonzáles iban montados en dos mulas, mientras Peró iba a pie. El grupo pasó la noche en la hacienda Aramayo en Salo y reanudaron su viaje al amanecer. Cassidy y Sundance se habían adelantado, y los vigilaban con binoculares mientras el trío se dirigía hacia Huaca Huañusca.
A las 9:30 de la mañana, Peró y sus compañeros dieron vuelta en una curva que les conducía al otro lado de una colina salpicada de cactus, donde se encontraron con dos hombres que llevaban pañuelos que les cubrían la parte inferior del rostro. Ambos portaban carabinas nuevas, y hablándoles en inglés, ordenaron a Mariano y a Gonzáles que desmontaran, y a Peró que les entregara el dinero.
Después de que los bandidos desaparecieron con el dinero y una de las mulas, Peró y su grupo se dirigieron hacia el norte, a Guadalupe. Alrededor de mediodía, en Abra Negra, encontraron a un arriero, Andrés Gutiérrez. Peró escribió una nota con lápiz y le pidió a Gutiérrez que la entregara al señor Rozo, de la hacienda Aramayo en Salo:
Sr. Rozo:
A las 9 V2 de la mañana hemos encontrado dos yankes bien armados y con caras tapadas con pañuelos que nos esperaban con los rifles preparados y nos hicieron desmontar y resquizar el equipage del que solo han tomado el bulto de la remesa. Nos han quitado también una mula parda (la Aramayo) que conocen los mozos de Tupiza, con una soga de cáñamo nueva.
Los dos yankes son altos, el uno delgado y el otro gordo que llevan un par de buenos binóculos Hertz.
Se vé que han venido de Tupiza, donde han de haber estado esperando mi salida para dar el golpe, porque no me han exigido desde el principio otra cosa que la remesa.
Ruégole hacer volar un propio a Don Manuel E. Aramayo mandándole estos papeles para que inmediatamente tomen medidas para tomarlos.
Deben haber dormido en Salo porque de cierta parte de la cuesta al subir vimos en la abra, a la distancia dos siluetas, que indudablemente eran ellos. Que Don Manuel no mande ya remesas sino con fuerza armada porque está visto que los yankes que están en Tupiza están allí a la expectativa de cualquier remesa que haga la casa para asaltarla. Andrés Gutiérrez lleva estos papeles con encargo de entregárselos lo más pronto posible.
Carlos Peró
El lugar en que nos esperaron los yankes ha sido al bajar a este lado de las alturas de Salo, casi al pie de la cuesta, en Huaca Huañusca.
C.P.
En Salo, otro mensajero llevó la nota de Peró a la oficina Aramayo en Tupiza, y se alertó a las autoridades en las comunidades cercanas, así como a las autoridades argentinas y chilenas en los pueblos fronterizos. Se destacaron patrullas de militares y mineros armados (quienes habían perdido sus sueldos en el robo) en toda la zona suroeste de Bolivia, en busca de los extranjeros armados. En la noche del 4 noviembre desde Tupiza a la oficina Aramayo en Uyuni, envían dos telegramas ordenando eficiencia y coordinación a las autoridades con resultados funestos para los bandoleros, porque lanzó el Capitán Justo P. Concha y su patrulla en búsqueda de los bandoleros, una búsqueda que terminó dos días después en su encuentro con los bandoleros en San Vicente38.
Por su parte, Peró había continuado hasta Cotani, un campamento minero Aramayo, donde inmediatamente escribió una carta más extensa a sus superiores, la misma que fue enviada a la oficina Aramayo en Tupiza:
Cotani, Noviembre 4 de 1908
Srs. Aramayo, Francke y Cía. Ltd.
Muy Señores mios
      El objeto de ésta es confirmar el contenido de cuatro páginas que escribí rápidamente dirigidas al Sr. Rozo, Admin. de Salo, para que hiciera pasar sin demora á Tupiza, avisando que á la bajada á Huaca-huañusca, en la última parte fragosa de ella, se nos presentaron de improviso dos yankes con las caras tapadas con pañuelos y rifles listos para hacer fuego al menor movimiento sospechoso que hiciéramos y obligado de manera amenazante á que desmontar el mozo Gil Gonzales y mi hijo Mariano, pues yo me encontraba á pié siguiéndolos, inmediatemente nos exigieron entregar el dinero que llevábamos á lo que les contesté que podian registrar nuestras personas y tomar lo que quisieran, pues no estamos en situación de hacer resistencia alguna. Uno de ellos se puso á registrar rapidamente nuestras alforjas y no encontrando en ellas lo que buscaban exigieron el descargar las dos cargas que llevábamos para registrar el equipage, manifestándome que no querian tomar dinero particular nuestro ni artículo que nos perteneciera, sinó simplemente el dinero que llevábamos perteneciente á la Empresa y que bien sabian que yó hablaba ingles, en cuyo idioma me preguntaron si no eran ochenta mil Bolivianos los que estábamos conduciendo, á lo que contesté que no era suma crecida; y cuando ví que ya no habia objeto en ocultar nada pues principiaba yá el registro de las petacas les maifesté que eran quince mil solamente, lo que noté les causó profundo trastorno, quedando por un momento el bandido que se encontraba próximo á nosotros silencioso. Tan pronto como vieron el paquete muy parecido lo tomó el que se encargaba de la requisa y lo pasó á su compañero sin preocuparse del otro paquete ni de requisar más el equipaje lo que demuestra que tenian conocimiento pleno de dicho paquete. Después me exigieron que les diera la mula del mozo, la mochina Aramayo, con la marca de Quechisla, y conocido por los mozos en Tupiza, la que hubo que desensillar y entregarles con una soga nueva de manila. Se fueron alejando llevando la mula, con la vista fija siempre en nosotros y los rifles preparados. Como el registro yá se hizo al pié de la cuesta, donde hay una especie de cuevas naturales, se internaron quebrada abajo de donde indudablemente continuaron acechándonos mientras se cargaba nuevamente el equipaje. Es muy posible que hayan habido mas bandidos ocultos, porque el mozo al bajar la cuesta notó varios animales como ocultos en la quebrada, en momento en que una de las mulas de carga se apartó del camino en la bajada.
      Los dos yankes estaban vestidos con trajes nuevos de viaje de diablo fuerte colorado oscuro á rayas delegadas con sombreros de ala corta blandos, ala que tenian bajada, de manera que como tenian la cara oculta por pañuelos amarrados detrás de las orejas solo podia verseles los ojos. Uno de ellos el que se aproximó más y hablaba conmigo es delgado de estatura regular, y el otro que se mantenía siempre á una pequeña distancia es un poco gordo y más alto. Ambos llevaban carabina flamante, parece sistema mauser de calibre pequeño y cañon grueso, rifles parecidos y talvéz iguales á uno que tiene Don Schmidt, pero son armas completamente nuevas es decir sin uso. Además llevaban revolvers Colt en la cintura y creo tambien revolvers Browning de tamaño bien pequeño, fuera de cananas nuevas de balas para los rifles.
      Con seguridad estos bandidos han estado en Tupiza una temporada, estudiando las costumbres de la casa y preparando el golpe sobre seguro con toda calma é inteligencia y contando con la cooperación de todos sus paisanos para adquirir datos. Además es undudable que han de haber preparado su retirada segura, porque solo así conocio que no nos hubieran quitado todos nuestros animales ó que no nos hayan muerto para evitar delaciones o ganar tiempo.
      En cuanto quedamos libres pensé en tomar el camino de Oploca, para comunicarles de allí lo sucedido, pero reflexioné que talvéz tenian por esa via gente apostada para impedir que dieramos aviso, así fué que continue en dirección á Guadalupe con la esperanza de encontrar alguno á quien mandar mensajero, teniendo la suerte de encontrar en Abra negra, en la separación del comino á Almona á Andrés Gutierrez vecino de dicho punto, arrendero de Salo, á quien entregué las lineas con lápiz en dos hojas de mi cartera dirigidas al Admin. de Salo, comunicación que menciono al principio de mi carta.
      De Salo salimos á las 6 de la mañana y de un punto de la subida de la cuesta nos pareció ver un momento dos puntos negros que trastornaban al abra de la cuesta, pero como estábamos á gran distancia no pudimos distinguir si eran personas á pié é á caballo, es indudable que dichos puntos negros eran estos individuos que deban haber estado espiandonos siempre de gran distancia con un antepjo triedo de Goertz que tenia colgado el bandido mas alto y gordo. Anteojo que me llamó atención por su clase y tamaño pequeño, y al parecer muy nuevo.
      Es inútil mandar remesas yá, sin tomar precauciones escepcionales, yá sea de algun modo que no puedan apercibirse ó con suficiente gente armada que esté siempre lista para cualquier sorpresa.
      Es muy posible tambien que, dado el número relativamente crecido de norte-americanos sin ocupación que hay en Tupiza y Uyuni, esté entre ellos en combinación para asaltar y apoderarse de las remesas de la casa por ambas vias.
      Tal vez convendria hacer venir un detective especial de Bs. Aires para vigile a todos estos.
      Al llegar á Cotani he encontrado dos norte-americanos que llevan solamente unas alforjas y una montura de mujer, pero tenien rifles y revolvers. Han dormido anoche en Cotani y hoy iban á dormir á Guadalupe. Como segun habian dicho se les habia perdido un revolver en Cotani y solamente un muchacho habia estado en el cuarto de ellos, han llevado al muchacho, llamado Faustino Duran, á Tupiza para que declare ante la Policia.
      El asalto ocurrió álas 9 y 1/4 de la manana de hoy.
      Lamentando lo ocurrido que no nos ha sido posible el evitar y esperando que las medidas que se hayan podido tomar allí, con mi aviso de Abra-negra, dén algun resultado para recuperar el dinero y tomar a los bandidos, quedo de Uds. muy att. S. S.
Carlos Peró
El propio que lleva éste es Augustín Llave, quien sale á las 6 p.m. con encargo de viajar toda la noche.
CP39
Al día siguiente, los dos hombres que Peró había conocido en Cotani, Frank Harry Murray, un ingeniero inglés, y Ray A. Walters, un contador estadounidense, fueron arrestados en Salo por una patrulla del regimiento Abaroa, como sospechosos de ser los bandidos que robaron la nómina Aramayo; básicamente porque eran dos extranjeros, andaban armados y viajaban por la zona donde dos extranjeros armados habían cometido un crimen40. Murray y Walters dijeron a las autoridades que estaban regresando a Panamá, donde habían trabajado previamente, vía Argentina, y que no sabían nada del atraco41. El hecho de que no tuvieran en su poder el dinero robado, tampoco la mula, fueron detalles que les permitieron salir en libertad en pocos días, pero solo después de que los verdaderos bandidos habían sido abatidos, y el dinero y la mula habían sido recuperados.
En ese lapso, según Francis, los verdaderos bandidos se habían dirigido hacia el sur, bordeando Tupiza después del anochecer, para llegar a su campamento de Tomahuaico bien entrada la noche. A pesar de que le hablaron sobre el atraco, su anfitrión decidió que no podía hacer nada al respecto: "cualquier intento de delatar a los hombres sin duda me hubiera costado la vida, y de una manera muy rápida"42.
Francis recordó que Sundance había hablado de "haber intentado en varias oportunidades llevar una vida sin conflictos con la ley", y que "dichos intentos siempre habían sido frustrados" por las autoridades y "que por ende lo forzaban a volver" a la delincuencia. No obstante, dijo, "él nunca había matado a un hombre, excepto en defensa propia, y nunca había robado a los pobres, sólo a grandes compañías"43. Se sabía que Cassidy había expresado sentimientos similares, pero la realidad era muy diferente. Tanto Cassidy como Sundance tuvieron muchas oportunidades de enderezar su vida: recibieron indulto después de salir de la cárcel en EE. UU., empezaron una nueva vida en Argentina como rancheros y se volvieron a establecer en Bolivia, donde trabajaron en minería; sin embargo, volvían una y otra vez a su vida delincuencial. Tampoco se les podía calificar de Robin Hood a ninguno de los dos. Cuando eran jóvenes vaqueros en el oeste norteamericano, robaban ganado y caballos de los ranchos vecinos, grandes y pequeños. Y si bien no se puede calificar a Cassidy ni a Sundance como asesinos, las diversas bandas que lideraron o con las que cometieron atracos mataron a más de veinte personas44.
Aunque Francis desaprobaba las fechorías de sus visitantes, los consideraba "compañeros agradables y divertidos" y no tenía intención de denunciarlos a las autoridades. Asustados al enterarse de que una patrulla armada se acercaba, Cassidy y Sundance empacaron rápidamente y, según la versión de Francis, insistieron en que los acompañase. Francis esperaba que huyeran hacia el sur, a Argentina, y se sorprendió cuando le dijeron que irían a "Uyuni y al norte"45. Tal vez pensaban llegar a Oruro, una ciudad que albergaba a miles de residentes extranjeros, entre los cuales los bandidos hubieran levantado menos sospechas. Oruro fue también la última dirección de correo de Sundance.
Francis llevó a Cassidy y a Sundance hacia el sur, y luego al oeste, siguiendo el curso del río San Juan de Oro, para luego virarse hacia el norte, a través de una quebrada serpentina y estrecha, hasta Estarca, donde hizo arreglos para que ellos pudieran pasar la noche. Al día siguiente, muy temprano, los bandidos agradecieron a Francis por su ayuda y lo dejaron ir, indicándole que dijera a todo soldado que encontrara que los bandidos se habían ido hacia la frontera con Argentina46. El relato de Francis es respaldado por Juan Felix Erazo, quien manifestó a las autoridades que en la mañana del 6 de noviembre, en Cucho, unos 20 kilómetros al norte de Estarca, se había encontrado con dos extranjeros fuertemente armados quienes le preguntaron cómo llegar a San Vicente. Recordó que había visto a uno de los extranjeros con Edward Graydon aproximadamente un mes antes, lo cual respalda también la posibilidad de que Graydon podría haber sido Francis47.
Desde Cucho, Cassidy y Sundance tomaron el largo y accidentado camino hacia San Vicente, una aldea minera (con una población de 350 habitantes en 1900), ubicada en una hondonada árida de tonos rojizos, a una altura de aproximadamente 4.500 metros, en la Cordillera Occidental. Al atardecer del 6 de noviembre de 1908, entraron a lomo de mula en San Vicente, y se detuvieron frente a la casa de Bonifacio Casasola. El corregidor del pueblo, Cleto Bellot, se les acercó y les preguntó qué deseaban. "Una posada", le respondieron. Bellot les dijo que no había ninguna, pero que Casasola los podía acomodar en una habitación que estaba libre y les podía vender forraje para sus mulas48.
Después de atender a sus animales, uno de los cuales era la mula robada de la empresa Aramayo que llevaba la marca "Q", Cassidy y Sundance conversaron con Bellot en su habitación, que daba al patio amurallado de Casasola. Le preguntaron a Bellot sobre el camino a Uyuni, a unos 120 kilómetros al norte, y dónde podían conseguir sardinas y cerveza. Bellot envió a Casasola a comprarlas con el dinero que le dio Sundance.
Bellot salió rápidamente y se fue directo a la casa de Manuel Barran, donde estaba alojado un pelotón de cuatro hombres de Uyuni: el capitán Justo P. Concha y dos soldados, Víctor Torres y otra persona no identificada, de la guarnacion de Uyuni, y el comisario de Uyuni Timoteo Ríos. Habían llegado esa misma tarde, y eran una de las varias patrullas que peinaban el suroeste de Bolivia en busca de los dos bandidos yanquis y una mula robada. El capitán Concha estaba durmiendo, por lo que Ríos y los dos soldados, acompañados por Bellot, fueron a la casa de Casasola. Cuando entraron al patio en la oscuridad, Cassidy apareció en la puerta de su habitación, descargó su Colt e hirió a Torres en el cuello, quien a su vez respondió al fuego y se refugió en una casa cercana, donde falleció poco después. Por su parte, el otro soldado y Ríos dispararon hacia Cassidy, y luego salieron corriendo del patio con Bellot.
Después de abastecerse rápidamente de municiones en la casa de Barran, el soldado y Ríos se apostaron en la entrada del patio y empezaron a disparar. Concha apareció de pronto y le pidió a Bellot que reuniera algunos hombres para vigilar el techo y la parte posterior de la casa de adobe, a fin de asegurarse de que los bandidos no hicieran un agujero y escaparan. Mientras corría para cumplir la orden, Bellot escuchó tres gritos de desesperación provenientes de la habitación de los bandidos. Cuando los vecinos llegaron para rodear la casa, el fuego había cesado y todo estaba en silencio.
Los residentes de San Vicente mantuvieron sus posiciones alrededor de la casa durante toda la noche, a pesar del frío y del viento. Al amanecer del día 7 de noviembre, Concha ordenó a Casasola que entrara a la habitación. Al regresar, informó que ambos yanquis estaban muertos. Concha y el soldado sobreviviente ingresaron y encontraron a Cassidy (el más bajo de los dos bandidos) tendido en el piso con una herida de bala en la sien y otra en el brazo, y a Sundance (el más alto) sentado en un banco detrás de la puerta, con una jarra grande de cerámica entre los brazos, una herida en la frente, y otras en el brazo. De acuerdo con las posiciones de los cuerpos y la ubicación de las heridas mortales, los testigos concluyeron que Cassidy había decidido terminar con el sufrimiento de su socio herido y luego se disparó49.
Los bandidos fueron enterrados esa tarde, según Remigio Sánchez, un vecino que fue testigo del tiroteo y que ayudó en el entierro, el cual, según Francis, se realizó en un terreno no consagrado50. La nómina de la compañía Aramayo, menos unos cuantos pesos, fue hallada en las alforjas de los bandidos, y se recuperó también la mula robada. Se hizo un inventario completo de los efectos personales de los bandidos y se los colocaron en “una petaca con llave que fue entregada al capitán Concha"51. En el inventario no figuraron todas las armas que Peró había visto el 4 de noviembre; quizá algunas desaparecieron como recuerdos. Se esperaba que Concha llevara todo a Tupiza, que tenía jurisdicción legal sobre San Vicente, pero a la mañana siguiente retornó a Uyuni, y la compañía Aramayo tuvo que litigar en los tribunales durante meses para recuperar su dinero.
Al día siguiente, el 9 de noviembre, Murray y Walters fueron liberados52.
El asalto a Aramayo y el tiroteo subsiguiente en San Vicente fueron ampliamente cubiertos por la prensa boliviana, aunque en algunas versiones los detalles variaron. Se describió a los bandidos yanquis como "dos norteamericanos", "dos extranjeros", y "un chileno y un danés" y se decía que el asalto había ocurrido en varios sitios, desde Uyuni hasta las afueras de Tupiza53.
Al nivel internacional, los hechos solo figuraron en una serie de pequeños artículos en el diario La Prensa de Buenos Aires, el primero de los cuales vinculó a los bandidos del atraco Aramayo con Cassidy y Sundance en Argentina: "hay opiniones de que deben ser los norteamericanos que asaltaron el Banco de la Nación, de Villa Mercedes (Argentina), y que después se refugiaron en esta República, donde han llevado a cabo varios asaltos".54
El 9 de noviembre, el subprefecto de Uyuni envió un telegrama al prefecto de Potosí con un resumen de los eventos en San Vicente: "Como puse en su conocimiento, comosion [sic] marchó en persecucion de asaltadores remesa, y habiendo arribado al mineral 'San Vicente', fue recibido a bala por criminales que se hallavan en esa, por lo que resultó muerto en la sorpresa el soldado Victor Torrez. En vista de este atentado Capitan Concha jefe de la comision intimó a estos suspendieran el fuego y se dieran por presos, a lo que contestaron con mas fuego haya que tubieron un reñido combate por espacio de una hora en el que resultaron muertos los dos asaltadores".
Este resumen, basado probablemente en una conversación con Concha, difiere ligeramente de lo dicho por Bellot a Solares: Bellot había dicho que Concha no se presentó en la casa de los bandidos después del intercambio inicial de disparos, durante el cual Torres fue mortalmente herido, y que los cuerpos de los bandidos no se encontraron hasta la mañana siguiente.
En una carta de fecha 12 de noviembre, que contenía el texto del telegrama, el subprefecto adjuntó un informe de los eventos en San Vicente preparado por Concha. Lamentablemente, el informe ha desaparecido55.
Ese mismo día, el 12, el juez de partido de Uyuni notificó al juez instructor de Tupiza que estaba iniciando un juicio penal: "He asumido conocimiento del juicio criminal con motivo de los sucesos de San Vicente - Debo juzgar a comisario de Policia y demás comisionados en caso de Corte por hallarse los delincuentes en esta y no haber Juez de partido en esa"56.
No queda del todo claro qué estaba investigando exactamente el juez de partido sobre los eventos ocurridos en San Vicente; quizá se trataba de la conducta de la comisión de Concha durante el encuentro con los bandidos y el hecho de que Concha llevara la nómina de la empresa Aramayo a Uyuni en lugar de llevarla a Tupiza. Es posible que se requiriese automáticamente una investigación, debido a que un soldado y los dos sospechosos fueron abatidos. En cualquier caso, si bien el expediente contiene otros telegramas del juez de partido sobre el tema, no existe información de cómo se resolvió la investigación ni de que Concha haya sufrido alguna consecuencia. Posteriormente, Concha fue transferido a Santa Cruz, se retiró del ejército en 1919 y falleció alrededor de 193357.
Dos semanas después del tiroteo, los dos bandidos fueron desenterrados, y Peró, su hijo y su criado Gonzáles los identificaron como los dos hombres que los habían asaltado58. Los bandidos habían sido enterrados con sus sombreros, lo cual ayudó en la identificación, dado que durante el asalto ambos hombres llevaban pañuelos que cubrían la parte inferior de sus rostros. Se programó una autopsia, pero fue cancelada. Los oficiales de Tupiza realizaron una investigación sobre el asalto y el tiroteo, entrevistaron a Peró, a Bellot, y a otros residentes, pero no lograron determinar los nombres de los bandidos fallecidos.
En julio de 1909, Frank D. Aller, ex vicecónsul de EE.UU. en Antofagasta, quien en 1905 había ayudado a Sundance cuando se metió en problemas con las autoridades locales, escribió a la legación de EE.UU. en La Paz para solicitar "confirmación y un certificado de defunción" delos dos estadounidenses, uno conocido como Frank Boyd o H.A. Brown y el otro como Maxwell. "He sido informado por el señor William Gray de Oruro, el señor Thomas Mason de Uyuni y muchas otras personas", escribió Aller, "de que Boyd y su compañero Maxwell [..] fueron asesinados en San Vicente cerca de Tupiza por los lugareños y la policía, y fueron enterrados como 'desconocidos'" (William Gray, vicecónsul británico en Oruro, trabajaba con la compañía minera Penny-Duncan. En una entrevista sin fecha realizada por James D. Horan, Seibert dijo que Cassidy frustró en una ocasión un plan para secuestrar al propietario de la compañía, Andrew Penny. Thomas Mason, el vicecónsul británico en Uyuni, estaba a cargo de Abaroa, Mason y Compañía, un estudio contable y agencia de aduanas con sede en Uyuni)59. Aller dijo que un tribunal chileno necesitaba un certificado de defunción para liquidar el patrimonio de Boyd, lo cual indicaría que Sundance tenía propiedades en Chile, y que la noticia de su muerte, y la de Cassidy, había llegado hasta allí. La legación reenvió la solicitud al Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia y señaló que los dos estadounidenses habían "asaltado varios trenes de la Compañía Ferroviaria de Bolivia y también las diligencias de varias mineras", lo cual era una tremenda exageración. El único delito que cometieron Cassidy y Sundance en Bolivia fue el robo de la nómina [remesa] Aramayo.
En diciembre de 1910, después de un considerable retraso causado por la indecisión de ciertos oficiales locales, quienes (por motivos que no quedan claros) se rehusaban a responder las interrogantes que llegaron de La Paz, la Prefectura de Potosí envió al Ministro de Relaciones Exteriores y Culto “un certificado de defunción de los ciudadanos americanos que fueron muertos por la Policía de Uyuni en el Cantón de San Vicente y cuyos nombres se ignora; además remito un oficio original del señor Fiscal de Partido de Tupiza sobre este mismo asunto y un testimonio enfs. 10 relativo a las diligencias de identificación de las víctimas y declaraciones sobre las circunstancias del hecho". El ministro reenvió los documentos a la legación de EE. UU. y el 21 de enero de 1911 la legación los envió a Aller.
Desgraciadamente, en los archivos de los ministerios de Relaciones Exteriores de Bolivia y de EE. UU. sólo quedan las cartas introductorias. Además, nunca aparecieron indicaciones en Chile de las medidas ulteriores tomadas por Aller, o del tema de las propiedades de Sundance60.
En las semanas siguientes al robo y a la muerte de los bandidos, la empresa Aramayo Francke estuvo muy ocupada. El 10 de noviembre, la compañía solicitó al Ministro de Guerra que el comandante del regimiento Abaroa "nos facilite un oficial y cuatro hombres armados para custodiar las remesas de la compañía"61. Es probable que las patrullas armadas no hayan sido enviadas inmediatamente, ya que en diciembre la compañía sufrió otro robo de sus nóminas, 27,000 bolivianos, entre Quechisla y Santa Barbara. Los bandidos, dos chilenos, fueron capturados un par de semanas después en Argentina, cerca de La Quiaca62. Unos meses más tarde, los ejecutivos de la compañía seguían en discusiones con el ejército sobre cómo organizar la “fuerza policiaria"63.
Además, la compañía tuvo que iniciar procedimientos judiciales en los tribunales de Uyuni para la devolución de su nómina, procedimientos que no estuvieron exentos de dificultades: "para recuperar la remesa, tenemos que luchar con los jueces, obra mas difícil que la emprendida contra los asaltantes".64 También hizo arreglos para pagar un "montepío o gratificación" a los padres de Víctor Torres, el soldado que falleció en San Vicente. Por motivos que no quedan totalmente claros, quizá porque estaba durmiendo cuando se inició el encuentro con los bandidos (sin mencionar que era el causante de que la empresa tuviese tantos problemas por llevar la nómina a Uyuni en lugar de Tupiza), la compañía opuso cualquier recompensa para el capitán Concha: "sabemos que el capitán de la fuerza no se portó a la altura que habíamos creído en la captura de los asaltores, no mereciendo la gratificación que habíamos pensando darle como ordenamos" .65
En cuanto a Cassidy y Sundance, ellos siguen en algún lugar del cementerio de San Vicente. En diciembre de 1991, se intentó localizar su tumba y realizar pruebas de ADN, pero los huesos desenterrados resultaron ser los de un minero alemán llamado Gustav Zimmer y de indígenas no identificados66. No obstante, los huesos se exhiben hoy en el museo de San Vicente como los huesos de Cassidy y Sundance67.
Uno de los vecinos de los bandidos en la Patagonia, John Commodore Perry, dijo a un amigo mutuo que ellos habían fallecido en Bolivia68. "Olvídese de todos los informes que afirman que Butch Cassidy está vivo", escribió Matt Warner, uno de los primeros socios forajidos de Cassidy, a un historiador en 1937. Fue "asesinado en Sudamérica, él y un hombre llamado Longbow [sic] fueron abatidos [...] en un tiroteo. Esa es la verdad".69 En 1928, Charles Siringo, un agente de Pinkerton que había perseguido a Cassidy y Sundance a lo largo de varios estados del oeste, dijo en la publicación Frontier Times que Cassidy y Sundance habían muerto después de su "captura por la policía local" en Sudamérica70. Donna Ernst, la esposa del sobrino nieto de Sundance, Paul Ernst, dijo que la familia de Sundance "jamás se enteró oficialmente de su muerte, pero creían que había muerto en alguna parte de Sudamérica" 71. Fue entre los descendientes de Cassidy que existió cierto desacuerdo. Su hermana menor, Lula Parker Betenson, quien era una bebé cuando él abandonó la casa, escribió un libro, Butch Cassidy, My Brother (1974), en el cual afirmaba que él había vuelto para visitarla en 1925. Pero la mayoría de los miembros de la familia no están de acuerdo, y dicen que falleció en Sudamérica o, en cualquier caso, que desapareció y que nunca volvió a casa72. El hermano más cercano de Cassidy, Daniel Parker, según los informes, dijo que había fallecido en Bolivia.
No obstante, continúa el debate respecto a si Cassidy y Sundance fallecieron en Bolivia. La controversia se debe en parte al hecho de que fueron enterrados de manera anónima, como NN ("Ningún Nombre"); y en parte a los elaborados engaños que perpetraron ciertos imitadores y timadores del oeste de EE. UU., quienes entre los años 1920 y 1930 fingieron ser Cassidy o Sundance, de vuelta de Sudamérica; y en parte porque algunos de sus seguidores más apasionados se niegan a aceptar que sus héroes bandidos fallecieron, solos y perdidos, en los andes bolivianos73. Sin embargo, la muerte es el destino de la mayoría de los bandidos, y Cassidy y Sundance no fueron la excepción.
NOTAS.
1.    Charles E. Strangeland, Encargado de Negocios provisional, Legación Estadounidense, La Paz, Bolivia, carta al Secretario del Estado, Washington DC, con fecha del 7 mayo 1913; Strangeland, telegrama al Secretario del Estado, con fecha del 8 mayo 1913; Departamento de Estado, telegrama a Strangeland, 10 de mayo de 1913; Strangeland, carta al Secretario del Estado, 21 de mayo de 1913; Departamento de Estado, carta a Strangeland, 6 junio 1913. Archivos Nacionales, Washington DC.
2.    "Prontuario de Francis Marion Lowe", N° 4739A, 29 de abril de 1919, Oficina de Identificación, Policía de Antofagasta. Registro Civil, Antofagasta, Chile. Cortesía de José Antonio González Pizarro, Universidad Católica del Norte, Antofagasta, Chile.
3.    "Pinkerton's National Detective Agency", Anuncio, Robert A. Pinkerton, Nueva York, 4 febrero 1907. Archivo de la "Pinkerton's National Detective Agency", División de Manuscritos, Biblioteca del Congreso, Washington, D.C.
4.    Para una excelente historia de la Agencia Pinkerton de inicios del siglo XX, enfocada en la vida del detective James McParland, véase Riffenburgh, 2013. Quizá el detective más ilustre de la agencia fue el escritor Dashiell Hammett, quien incorporó sus experiencias de varios años como agente en novelas como el Halcón Maltés (1930).
5.    Pinkerton's (4 de febrero de 1907). Para la vida de Harvey Logan, véase Smokov (2012) y Wilson (2016); y para la controversia sobre su muerte, véase Buck (1997).
6.    Para mayor información sobre Butch Cassidy y el Sundance Kid, véase Bell (2013), Burton (2012), Ernst (2009) y Patterson (1998). Para la historia de su vida en Argentina, véase Aguirre (2004), Gavirati (2011) y Meadows (2003).
7.    Buck y Meadows (noviembre-diciembre 2002).
8.    Gavirati (2011), pp. 84, 95.
9.    Gavirati (2011), pp. 101-139; Meadows (2003), pp. 63-86.
10.   Blakemore (1990).
11.    "New York Criminal History N° 7111. Harry Longbaugh [sic] . . . alias Frank Boyd. Hold-Up Robber." 26 enero 1906. Pinkertons; Meadows (2003), pp. 79-80.
12.   Ted Worthington, correo electrónico a Anne Meadows, 13 de enero de 2002; Buck y Meadows (abril 2003).
13.   Alvear Urrutia (1974), p. 65.
14.   Para un análisis del fenómeno del bandolero noble, véase Hobsbawm (2000).
15.   Meadows (2003), pp. 93-94.
16.   Meadows (2003), pp. 93-95, 132-33.
17.   Horan y Sann (1954), pp. 231-33; Horan (1962), pp.338-53; Percy Seibert, entrevista por James Horan (sin fecha); Colección de Robert McCubbin.
18.   Meadows (2009), pp. 97-99.
19.   "Captura de un sospechoso". La Estrella de Tarija, Tarija, 25 de junio de 1892, y "El robo de los 17,000 Bs.". El Imparcial, La Paz, 28 de julio de 1892.
20.   "Oruro: un asalto a mano armada". El Diario, La Paz, 11 de septiembre de 1906; "Asalto de una remesa". El Comercio, Oruro, 11 de septiembre de 1906; "Oruro, detalles del asalto". El Comercio, La Paz, 12 de septiembre de 1906; "El sumario del asalto de Huanuni". El Diario La Paz, 13 de septiembre de 1906; "Oruro: Confesión de Scott". El Diario, La Paz, 15 de septiembre de 1906; Oswego Daily Palladium (Oswego, Nueva York), 12 de julio de 1912. Para detalles del asalto a Hununi, el arresto de Scott y Yerkes, y el asesinato de Yerkes, véase "Varios funcionarios y particulares, 1908, Libro ED-1-92" y "Legaciones Extranjeras en Bolivia, 1908, Libro LE-3-R-01", Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto (La Paz); M862, Roll 568, File 7498, Record Group 59, Registros Generales, Departamento de Estado, Archivos Nacionales (Washington, D.C.).
21.   "Orden de captura". El Diario, La Paz, 27 de mayo de 1908; "Robo de quince mil Bs". La Prensa, Oruro, 28 de mayo de 1908; "Asalto". El Diario, La Paz, 31 de mayo de 1908; "Asalto en Eucaliptos", El Diario, La Paz, 4 de junio de 1908; "Asalto de 20,000 Bs.". La Prensa , Cochabamba, 9 de junio de 1908; "Asalto en Bolivia". El Mercurio, Antofagasta, Chile, 10 de junio de 1908; "En la línea a Oruro". El Diario, La Paz, 20 de agosto de 1908; "Los asaltos en la nueva línea". La Prensa, Oruro, 25 de agosto de 1908; "En la línea a Oruro". La Prensa, Cochabamba, 28 de agosto de 1908. Véase tambien, Redwood (1995) y "Papers of Rankin Johnson, 1895-1910", Universidad de Pittsburgh (Pittsburgh, Pensilvania, EE.UU.).
22.   "El atentado al Banco Agandoña", La Prensa, Oruro, 25 de septiembre de 1908; "Attempted Bank Robbery in Bolivia". Buenos Aires Herald, Buenos Aires, 3 de noviembre de 1908; "El asalto a los bancos". La Prensa, Oruro, 19 de noviembre de 1908.
23.   "Asalto". La Prensa, Cochabamba, 13 de noviembre de 1908; "Siguen los asaltos". La Prensa, Oruro, 13 de noviembre de 1908.
24.   Telegrama N° 198, C. Navarro, Aramayo Francke, Tupiza, al subprefecto, Cotagaita, 8 de diciembre de 1908, "Telegramas, 22 de junio - 6 de julio 1909", Archivo Aramayo Francke y Cía., Archivo Histórico de Tupiza, Alcaldía Municipal de Tupiza. Con respecto a los sucesos de noviembre de 1908, el archivo Aramayo Francke no está completo. Se ha llevado por lo menos un volumen, "Libro de cartas, noviembre de 1908," según cuenta un oficial de COMIBOL, el mismo que fue vendido en junio de 2003 por Bonhams & Butterfields, una casa de subasta en California. Localizado: 13 de junio 2016, en: http://www.bonhams.com/auctions/12931/lot/3450/
25.   Telegrama N° 245 (sin fecha), "Telegramas, 22 de junio - 6 de julio 1909," Archivo Aramayo Francke.
26.   "Acción policiaria". El Correo, Oruro, 25 de noviembre de 1908.
27.   Carta, M. E. Aramayo, Gerente, Aramayo Francke, Tupiza, al Admo. Gen., Quechisla, 1 de abril de 1909, y carta, M.E. Aramayo a D. Arturo Flores, Capitán del Ejército, La Paz, 12 de abril de 1909, "Copiador de Correspondencia, 5 marzo 1909-18 mayo 1909", Archivo Aramayo Francke.
28.   "Asalto al tren de Pulacayo". La Razón, La Paz, 12 de abril de 1922; "Los asaltadores del tren a Pulacayo". El Liberal, La Paz, 21 de abril de 1922; "Los asaltadores del tren Uyuni-Pulacayo". La Razón, La Paz, 23 de abril de 1922; "Los asaltadores del tren Uyuni-Pulacayo". La Reforma, La Paz, 23 de abril de 1922; y "335.1121 John W. Smith and A.B. Ditmeyer, 1922-1925," Carpeta, Departamento de Estado, Archivos Nacionales (Washington, D.C.). A.B. Ditmeyer se quedó en Bolivia después de salir de la cárcel en 1928; se casó con una potosiña, y murió en La Paz en 1972: "Ditmeyer," Javier Badani Ruiz, La Razón (La Paz), 5 de marzo 2007.
29.   Giorgetta, "De Tupiza a Uyuni: tierra de bandoleros."
30.   Buck (febrero 2001); Mitru T. de Sánchez (2012); y Reynaga Farfán, (septiembre 2008), (noviembre 2008) y (noviembre 2011).
31.   Francis (mayo 1913).
32.   La historia del reverendo Joseph Hugo Wenberg, que conoció a Santiago Lowe en Tupiza, se relata en Horan y Sann (1954), p. 239. Horan y Sann refieren a Wenberg como un misionero noruego, pero en realidad era estadounidense: "Local Churches to Hold Thankoffering Service", Waukesha (Illinois, EE.UU.) Daily Freeman, 17 de noviembre de 1951.
33.   El Chorolque, un periódico de Tupiza que se publicaba dos o tres veces a la semana, tenía a Santiago Lowe registrado en el Hotel Terminus a fines de octubre y principios de noviembre de 1908, y hace mención del hecho de que un grupo de oficiales del regimiento Abaroa se alojaron en el Hotel Internacional a inicios de noviembre: El Chorolque, 29 de octubre y 4 de noviembre de 1908.
34.   Crespo (1981).
35.   Hiram Bingham, que viajó por Bolivia en 1908, informó que un boliviano valía entonces 40 centavos de dólar americano, lo que significa que la nómina de 15,000 bolivianos ascendía a US$ 6,000. Véase Bingham (1911), p. 88. ¿Cuánto valdría al tipo de cambio de hoy? Calcular el valor relativo de una moneda entre un año y otro es complicado, dado que existen varias fórmulas, las cuales arrojan resultados muy variables. Según la fórmula del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que utilizan los periodistas para calcular el valor relativo de la moneda, los US$ 6,000 de 1908 equivaldrían hoy a unos US$ 159,000. Para mayores detalles, véase: https://www.measuringworth. com/
36.   Francis (mayo 1913); Revista Nacional de Jurisprudencia, Legislación y Administración, año II, N° 44, 31 de octubre de 1908, "Correspondencia" "Minas," p. 445.
37.   "Libro 101, Cartas recibidas Quechisla", Archivo de la empresa Aramayo Francke. Lo más probable es que los binoculares que vio Peró fueran de la marca Goertz, y no Hertz. La empresa alemana Goertz, fundada en la década de 1880, fabricaba equipos ópticos que fueron exportados a todas partes del mundo.
38.   Telegrama, Aramaiza, Aramayo Francke, Tupiza al Aramayuni, Aramayo Francke, Uyuni, 4 de noviembre de 1908, y Telegrama,
Aramayo, Aramayo Francke, Tupiza, al Manuel Barran, (Aramayo Francke) Uyuni, 4 de noviembre de 1908, "Libro de Cartas, noviembre de 1908", Archivo Aramayo Francke y Cía, Archivo Histórico de Tupiza, Alcaldía Municipal de Tupiza.
39.   Carta de Peró a Aramayo Francke, 4 de noviembre de 1908, "Libro 101, Cartas Recibidas a Quechisla", Archivo de la empresa Aramayo Francke.
40.   El arresto y la liberación de Murray y Walters se analiza en un expediente compilado por el Dr. Héctor Solares, Juez Instructor, Juzgado de Instrucciones, Tupiza, en las semanas siguientes al tiroteo en San Vicente. El informe, que comprende 38 documentos diferentes, fue encontrado por el escritor estadounidense Roger McCord en 1972, en el archivo de la cárcel de Tupiza. McCord dijo que un juez de Tupiza le permitió retirar el informe, el cual se lo llevó a EE.UU. (Daniel Buck y Anne Meadows se entrevistaron con Roger McCord el 14 de agosto de 1993.) McCord falleció en febrero de 2016, y se desconoce el paradero del expediente; sin embargo, existen fotocopias y copias escaneadas que circulan entre los investigadores en EE.UU. y Bolivia.
41.   Ray A. Walter y Frank Harry Murray, entrevista por el Dr. Héctor Solares, 6 de noviembre de 1908, expediente (1908-1909).
42.   Francis (mayo de 1913).
43.   Francis (mayo de 1913).
44.   Buck y Meadows (noviembre-diciembre 2002).
45.   Francis (mayo de 1913).
46.   Francis (mayo de 1913).
47.  Juan Félix Erazo, entrevista por el Dr. Héctor Solares, 27 de noviembre de 1908, Expediente (1908-1909).
48.   Cleto Bellot, entrevista por el Dr. Héctor Solares, 20 de noviembre de 1908, Expediente (1908-1909).
49.   Remigio Sánchez, entrevista por el Dr. Héctor Solares y el Dr. Néstor E. Jordán, 9 de noviembre de 1908, y Arístides Daza A., entrevista por el Dr. Héctor Solares, 20 de noviembre de 1908, Expediente (1908-1909).
50.   Francis (mayo de 1913). Sánchez, Expediente (1908-1909).
51.   Memorandum de inventario, firmado por Cleto Bellot, el capitán Justo R Concha, et al., 7 de noviembre de 1908, y Cleto Bellot, entrevista por el Dr. Héctor Solares, 20 de noviembre de 1908, Expediente (1908-1909).
52.   Pedido al Juez Instructor, 9 de noviembre de 1908, y mandato judicial, Dr. Héctor Solares, 9 de noviembre de 1908, Expediente (1908-1909).
53.   Por ejemplo: "Asalto escandoloso". El Chorolque,Tupiza, 7 de noviembre de 1908; "Ecos del día: Los asaltos a la orden del día". La Prensa, Oruro, 10 de noviembre de 1908; "Captura y muerte". El Chorolque, Tupiza, 11 de noviembre de 1908; "Extranjeros que asaltan". La Prensa, La Paz, 11 de noviembre de 1908; "Un asalto notable". La Prensa, Cochabamba, 16 de noviembre de 1908; "Juicio criminal". El Chorolque, Tupiza, 19 de noviembre de 1909; "Captura y muerte". La Capital, Sucre, 21 de noviembre de 1908; "Asalto de la remesa de la casa Aramayo Francke". La Mañana, Sucre, 25 de noviembre de 1908; y "Acción policiaria". El Correo, Oruro, 25 de noviembre de 1908. El artículo "Accion policiaria" habló del problema de "la inmigración no seleccionada, [que] ha introducido en nuestras capas sociales elementos de peligro y bandolerismo, que mantienen al vecindario presa de pánico". Los editores recomendaron "la filiación de todos los inmigrantes extranjeros" para "remediar esta anómala situación del pueblo de Oruro, que vive con zozobras".
54.   "Asalto al Señor Peró: Los bandoleros norteamericanos", La Prensa (Buenos Aires), 6 de noviembre de 1908. Tres artículos adicionales, del 8, 9 y 10 de noviembre, reportaron el tiroteo en San Vicente y el detenido y puesto en libertad de Walters y Murray.
55.   Carta, subprefecto de Uyuni al prefecto de Potosí, 12 de noviembre de 1908, N° 306, Archivo Histórico de Potosí. Nos gustaría dar las gracias a Limbert Jerez López, un investigador boliviano y especialista en la historia de Cassidy y Sundance en Bolivia, por haber llevado este documento a nuestra atención.
56.   Telegrama, Juez de Partido de Uyuni al Juez Instructor de Tupiza, 12 de noviembre de 1908, Expediente (1908-1909).
57.   Anuario de leyes y disposiciones supremas de 1919 (La Paz) 1920, p. 168; Anuario administrativo de 1933 (La Paz), 1933, p. 780.
58.   Declaración de Peró, Mariano Peró y Gil Gonzales al Dr. Héctor Solares, 20 de noviembre 1908, Expediente (1908-1909).
59.   Varios directorios diplomáticos de los primeros años del siglo XX nombran a Thomas Mason como el vicecónsul británico en Uyuni y William Gray como el vicecónsul británico en Oruro; por ejemplo, The Foreign Office List and Diplomatic and Consular Year Book (London, 1917).
60.   Véase las comunicaciones entre Frank Aller, la Legacion Estadounidense y el Ministro de Relaciones Exteriores, 1909 a 1910, en: Correspondencia Miscelánea, 1910, Volumenes 54 y 88 (C8.3 y C8.10), "Record Group 84, Foreign Post Files", Archivos Nacionales, Washington, D.C.; Archivo, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, La Paz; y Archivo Histórico de Potosí, Museo Histórico, Casa Nacional de Moneda, Potosí.
61.   Carta, M.E. Aramayo, Tupiza, al Ministro de la Guerra, 10 de noviembre de 1908, "Libro de Cartas, noviembre de 1908", Archivo Aramayo Francke.
62.   Telegrama N° 198, C. Navarro, Aramayo Francke, Tupiza, al subprefecto, Cotagaita, 8 de diciembre de 1908, y telegrama N° 245
(sin fecha), "Telegramas, 22 de junio - 6 de julio 1908," Archivo Aramayo Francke.
63.   Telegrama N° 323, M.E. Aramayo, gerente, Aramayo Francke, Tupiza, a D. Arturo Flores, Capitán de Ejército, La Paz, 12 de abril de 1909, "Telegramas, 22 de junio - 6 de julio 1908," Archivo Aramayo Francke.
64.   Carta, M.E. Aramayo, Tupiza, a C.V. Aramayo, Antofagasta, 19 de noviembre de 1908, "Libro de Cartas, noviembre de 1908", Archivo Aramayo Francke.
65.   Carta, M.E. Aramayo, Tupiza, a Aramayo Francke, Uyuni, 24 de noviembre de 1908, "Libro de Cartas, noviembre 1908", Archivo Aramayo Francke.
66.   Meadows (2003), capítulos 12 a 15.
67.   Buck y Meadows (agosto 2015).
68.   Gavirati(2011).
69.   Buck y Meadows (primavera 1998).
70.   Charles Siringo, Frontier Times, vol. 6, N° 2, noviembre 1928.
71.   Ernst (2009), p. 173.
72.   Buck y Meadows (primavera 1998), (invierno 2006) y (abril-junio 2006); y Buck (enero 2014).
73.   Buck y Meadows (primavera 1998), (invierno 2006) y (abril-junio 2006); y Buck (enero 2014).
FUENTES
FRANCKE Aramayo y Cía. Archivo Histórico de Tupiza, Alcaldía Municipal de Tupiza. ARAMAYO, Francke y Cía. Archivo Histórico de Tupiza, Alcaldía Municipal de Tupiza.
PINKERTON'S National Detective Agency Records. Manuscript Division, Library of Congress,
Washington, D.C. CHALAR MIRANDA, Félix. "Algo más sobre: Butch Cassidy y Sundance Kid", Gaceta del Sur Suplemento, Potosí, 4 de junio de 1993.
------Butch Cassidy y Sundance Kid: Un hecho hístorico, un atractivo turístico", Revista Municipal (Tupiza, enero 2003).
CHAPMAN, Arthur. "'Butch' Cassidy." The Elks Magazine (Chicago) (abr. 1930).
GOLDMAN, William. Adventures in the screen trade: a personal view of Hollywood and screenwriting. EE.UU.: Warner Books, 1984.
GUMUCIO DRAGON, Alfonso. Historia del cine en Bolivia. La Paz: Los Amigos del Libro, 1982.
MESA GISBERT, D. La aventura del cine boliviano, 1952-1985. La Paz: Editorial Gisbert, 1985.
REYNAGA FARFÁN, Max. Minería en los Chichas: época republicana. Bolivia: auto-publicado, sep. 2008
-----100 años wanted, 1908-2008. Bolivia: auto-publicado, nov. 2008
-----Huellas chicheños, Tupiza 1880-1908. Bolivia: auto-publicado, nov. 2011.
SMOKOV, Mark T. He rode with Butch and Sundance: the story of Harvey "Kid Curry" Logan. EE.UU.: University of North Texas Press, 2012.

WILSON, Gary A. The Life and Death of Harvey Logan: Tiger ofthe Wild Bunch. EE.UU. TwoDot, 2016.

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