Historias de Bolivia, Archivos Históricos.- Sitio dedicado a la recolección de notas periodísticas, revistas, libros, fotografías, postales, litografías, investigaciones, curiosidades, etc., etc. Todo lo relacionado con la historia de nuestra patria Bolivia. (Historia de Bolivia).

CASTELLI Y GOYENECHE EN LA BATALLA DE GUAQUI


Por: José Antonio Loayza // Este artículo fue publicado originalemnete en Siglo y Cuarto Documentos Históricos, el 20 de junio de 2018. Pintura de la batalla de Guaqui.

LA BATALLA DE GUAQUI - CASTELLI Y GOYENECHE, La batalla que pudo haber cambiado el destino de América

Hubo en los tiempos del poder colonial, muchas batallas, algunas para preparar otras contiendas mayores, y otras como esta que planeó la Junta de Buenos Aires para tomar el Desaguadero, ocupar las provincias de Puno, Cuzco y Arequipa, y cercar a Lima para iniciar la rebelión de América.

La batalla de Guaqui, conocida también como la batalla del Desaguadero o Yuraicoragua, ocurrió el 20 de junio de 1811, entre las fuerzas comandadas por el doctor Juan José Castelli, nombrado por la Junta de Gobierno de Buenos Aires, que dirigió al Primer Ejército Auxiliar y a los patriotas de la Real Audiencia de Charcas, para enfrentar a las fuerzas realistas representados por el brigadier Juan Manuel de Goyeneche y Barreda, nombrado por la Junta de Sevilla para convencer a las autoridades a que reconozcan a la Junta Suprema de España e Indias, y el Ejército Real del Virreinato del Perú para impedir la invasión del territorio. En el tiempo, todo terminó en un nicho sepulcral que se cubrió de cadáveres por la picardía que llegó como una maldición, cuando astutamente Goyeneche le propuso a Castelli el 14 de mayo de 1811, un armisticio de 40 días y 40 noches, ¡ni uno más ni uno menos, para iniciar la batalla! ¿Qué armisticio se podía pactar, o que negociación estable se podía asegurar para una pronta y feliz reunión de las provincias con un hombre de conocida falsedad? ¡Ninguna!, y faltando 5 días para la expiración del plazo del armisticio, Goyeneche atacó en la madrugada del 20 de junio, como el mismo relata en una carta escrita al rey, por lo que ganó el título de Conde de Guaqui:

“Excmo. Señor. La gran victoria de Guaqui que el ejército de mi mando ha obtenido contra el enemigo el día 20 del presente, es un premio que el Dios de los ejércitos ha dispensado a la lealtad del Perú, y a los incesantes desvelos de V. E. por su seguridad y conservación... La mañana del 19, cuando me hallaba distante de atacarlos, supe que con todas sus fuerzas se habían colocado en tres gruesos en Guaqui, Caza y Machaca, y que a dos leguas de este punto habían echado un puente en el Desaguadero, haciendo pasar una columna de 1.200 hombres sobre nuestro territorio, que solo distaba 4 leguas de la división… En el instante que sus movimientos me aclararon su plan determine mí salida con todo el ejército para atacarlos y deshacer unos proyectos que antes de 24 horas debían realizarse... Convoqué a Junta de Guerra, instruí a los jefes de nuestra difícil situación y por la necesidad de anticipar una batalla al rayar el día 20, la uniformidad de dictámenes y el valor de todos, no me dejo otra cosa que depositar mi suerte en sus manos; a cuyo fin ordene que a las 3 de la mañana, a la señal de un cañonazo, se pusiese el ejército sobre las armas... Ya el enemigo, noticioso de mi aproximación, había salido de Guaqui con 15 piezas de artillería y 2.000 hombres guiados por Castelli, y mandados por Balcarce y Montes de Oca... Luego que lo aviste y que caminaba con la rapidez que era urgente, destaque tres compañías sueltas y con el resto de la tropa en columna entre por la lengua de tierra de la izquierda. Su caballería quiso detener este empuje, y salió a oponerse, pero fue arrollada, por el incomparable Tristán, que hacia un fuego horroroso, y por mi parte tomando el frente con ardor y su costado izquierdo en orden, se puso en fuga desordenada para Guaqui: lo perseguimos con ardor hasta posesionarme del pueblo, donde cogí todos sus almacenes... El camino quedo cubierto de sangre y cadáveres enemigos... mi marcha a Guaqui fue interrumpida por las partidas de prisioneros que hincados de rodillas lloraban y pedían clemencia porque les hicieron creer que todos serian pasados por las armas, pero aún me despoje de mis pañuelos y los de mis fieles edecanes para enjugar su sangre y cubrir sus heridas, haciéndoles conducir hasta Desaguadero…He cumplido con los deberes de mi cargo, y solo ruego a V. E. crea que anhelo por la paz, y que nuestro Señor guarde muchos años. Cuartel general del Desaguadero, 22 de junio de 1811. Excmo. Sr. José Manuel de Goyeneche”.

Para los vencidos no hubo ninguna asistencia, y arrebatados por los hechos se convirtieron en un tropel demente, y en su huida hirieron, mataron y desvalijaron a todos los viandantes. Cometieron imperdonables excesos con todos los que encontraron a su paso amparados por los gritos de justicia al Rey. En Oruro hubo el intento de asesinar a Castelli y a Balcarce, pero la Compañía de Patricios de Potosí rompió las trancas y los dos salieron al galope por las calles perdidas, seguidos por los grupos amotinados hasta perderse en los arrabales donde lloraron por su orgullo ofendido.

Sucedió lo que sucede siempre, la improvisación. Castelli ganó el honor de comandar a las fuerzas combinados, sólo porque el 28 de noviembre puso en conocimiento de la Junta de Buenos Aires, su idea de tomar el Desaguadero, ocupar las provincias de Puno, Cuzco y Arequipa, y cercar a Lima, pero carecía de conocimiento militar, era político, no era la persona adecuada para esa tarea definitoria. La derrota de los patriotas en Guaqui fue de tal magnitud que de nada sirvió el primer triunfo patriota contra España en los campos de Aroma, ni los levantamientos de las provincias del Altoperú. De haber ganado los patriotas a los realistas, diezmados y trastornados por las fuerzas de Napoleón, el resultado hubiera influido en las condiciones de negociación, o el proceso de independencia podía haberse adelantado sin el auxilio de las fuerzas libertadoras, quien sabe.

Desde Sicasica, el 17 de julio, Goyeneche escribió otra carta a La Plata pavoneándose de su triunfo, y advirtió que obedeciendo órdenes del superior gobierno de Lima, resolvió avanzar sobre las provincias del Alto Perú. Fue a partir de esa inesperada derrota, que se inició un periodo de tormento que obligó a los altoperuanos a esconderse, a comparecer, a ser perseguidos, apresados, torturados y muertos… y postergó nuestros sueños de libertad por 15 largos años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Historias de Bolivia. Con la tecnología de Blogger.