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GUERRA DE CHACO; BOLIVIA CAPTURA AL ESPÍA JOSÉ ROSSINI

Por: Guillermo Mejillones Quispe / Marzo de 2017. / Foto: 1935 soldados bolivianos en un fortín durante la Guerra del Chaco. (Foto de Three Lions / Getty Images)

El agente del enemigo José Rossini fue corresponsal del periódico El Liberal de Asunción, y operaba en la población de La Quiaca recibía y proporcionaba toda clase de informaciones al gobierno guaraní desde la iniciación de la guerra. El caso de José Rossini fue descubierto por el Jefe de la Policía de Villazón Sr. José Arce Lecona, quien había seguido los pasos de este agente. Luego de una meticulosa investigación dirigida por Arce Lecona sus agentes se habían desplegado a La Quiaca, tras sus investigaciones se determinó que Rossini encabezaba toda una célula de espías al servicio de Paraguay que operaban activamente en el norte argentino, los cuales, recolectaban información y las trasmitan inmediatamente al Paraguay encubriendo sus tareas como periodistas y comerciantes en la frontera con Bolivia. 
Los agentes del contraespionaje boliviano advirtieron que Rossini en las notas publicadas por el periódico El Liberal noticiaba artículos tendenciosos que decía por ejemplo: “(...) que el ‘espíritu boliviano había decaído que los triunfos obtenidos eran pasajeros, que se internaba tanques y grandes cantidades de armamento’, etc. etc.”. Fue entonces, que esas
publicaciones fueron las que comenzaron a llamar la atención de nuestro Servicio Secreto, que veía como se publicaban datos militares minuciosos de los contingentes y armamento movilizados al Chaco.
El Sr. Arce Lecona dirigió una operación el mes de marzo de 1933 con sus agentes y capturo en territorio argentino a José Rossini, habiéndose secuestrado numerosos documentos, todos los cuales lo comprometían en sus actividades de espionaje y fue traslado a La Paz para someterlo a juicio. El Informe Anual del Estado Mayor General (1932-1933) Sección II, respecto al caso del espía decía: “El individuo José Rossini, residente en La Quiaca, era el más virulento y enconado agente al servicio del Paraguay, capturado mediante el servicio de contraespionaje, hoy se encuentra procesado ante el Tribunal Militar respectivo, acusado de espionaje y traición a la patria, pues, se comprobó mediante documentos que hacen fe, su ciudadanía boliviana”. Esta captura fue una de las primeras operaciones de nuestro Servicio Secreto en territorio extranjero. 
Esta labor fue una de las primeras victorias del servicio de contraespionaje. El matutino El Diario elogiaba la acción: “Gracias a la sagacidad y a la habilidad dirigida por José Arce Lecona, Intendente de la Policía de Villazón, se pudo establecer que Rossini, era un agente secreto del Paraguay, habiéndole secuestrado numerosos documentos, todos los cuales le
comprometen”. Tras la captura de Rossini, la prensa Argentina se encargó en denunciar públicamente que los bolivianos habían incursionado a territorio argentino para la captura del ciudadano paraguayo.
En efecto, la prensa boliviana no tardo en desmentir lo argüido por la prensa del Plata. El Diario de La Paz en su edición del 4 de abril de 1933 manifestaba lo siguiente: “También se indica que Rossini, había sido capturado en territorio argentino donde las fuerzas bolivianas habían incursionado, pero, según los datos evidentes que cursan en el sumario, se establece que ha sido capturado en pleno territorio boliviano, sorprendido en sus actividades delictuosas”. Por su lado, el agente Lorgio Serrate desmentía lo afirmado por la edición del 31 de mayo de 1933 del periódico Noticias Graficas de Buenos Aires sobre el caso de Rossini procesado por espionaje. Serrate afirmó en la edición del 13 de junio de La Razón que: “Rossini no es argentino ni está condenado a muerte”.
Tras la captura del Sr. Rossini, fue traslado a La Paz y se le inició en los Tribunales de Justicia Militar el juicio por delito de espionaje y traición a la patria, este fue presidido por el teniente coronel Antonio Suárez. El sindicado José Rossini en su declaración manifestaba que: “‘Los principales datos que he transmitido a los diarios de Asunción y Buenos Aires, fueron
recogidos por intermedio del personal de trenes, a quienes no quiero comprometer, dando sus nombres, porque tengo acuerdo en esta forma’. Agregó: ‘Las informaciones que doy son espontáneamente de mi parte. Obtenía también noticias de Sponovich de ‘Noticias Gráfficas’, de Gómez Enrique, corresponsal de ‘Critica’ y de Cuello Freyre. Los empleados del ferrocarril me proporcionaban igualmente como tengo dicho gran parte de los datos’”. Las indagatorias, permitieron a las autoridades nacionales anoticiarse de la mega red de espionaje paraguayo – argentino que operaba en la frontera entre Bolivia y Argentina. 
En las indagatorias el Sr. Armando Patiño fue a declarar al juicio y manifestó que Rossini transmitía a Asunción todo género de noticias, asimismo, Zenón Tamez, indicaba, que este era conocido en el sector como espía en la localidad fronteriza y que hacia propaganda contra el país. Por otro lado, el testigo Galo Briseño, declaró que Rossini, enviaba continuamente a su
mujer de nombre María Ángela a Villazón, para recolectar y obtener toda clase de datos que su esposa los transmitía a Asunción. Fue conocido en toda la vecindad como espía al servicio del enemigo, un zapatero del mismo pueblo, Julio Terán, asegura en su declaración que el día siguiente de la captura de Rossini, su mujer selecciono toda la correspondencia llegada del Paraguay, para su esposo y una parte la quemo diciendo que era comprometedora. Se reservó una libreta en que el acusado anotaba los telegramas que enviaba a Asunción.
Continuando las averiguaciones el Sr. Zacarías del Barco, otro testigo, indicó también que eran notorias en toda la población las actividades de espionaje a las que Rossini se había dedicado, desde que se inició el conflicto. ‘Consta a todos que se valía de mujeres y niños para conseguir datos y enviarlos a la Argentina y al Paraguay’. El testigo Emilio Sfeir, dice que Rossini, ‘venia continuamente a merodear las proximidades de Villazón, recorriendo los cerros, con un catalejo de campaña con el fin de interiorizarse sobre el movimiento de tropas’. El ex-cónsul de Bolivia en La Quiaca, Sr. Juan Rodríguez Quevedo, indicó a en su declaración que: ‘Son sospechosos las actividades a que se dedica este sujeto, pues trata de evitar ingresar a territorio boliviano, pero se preocupa grandemente del movimiento interno del país. Trata de saber las cantidades de tropa, víveres, armamento, municiones, etc.
En suma, las extensas declaratorias inculpaban plenamente las actividades de Rossini como espía al servicio del Paraguay. El acusado en audiencia pública leyó su defensa: “Manifestó el acusado que por el hecho de haber vivido en La Quiaca de ser Italiano nacionalizado argentino y de militar en las filas del periodismo mundial se inculpa de espionaje”, tenía cumplido 60
años. “En su defensa hace saber el acusado que es casado con boliviana con quien tiene un hijo, ser inocente de haber proporcionado informaciones a los diarios paraguayos dando a conocer el movimiento de los contingentes del ejército a su paso por Villazón, pues esta noticia (dice) la sabían todos los extranjeros residentes en esa localidad y la divulgación a los cuatro vientos. Dijo también ser falso que hubiera tratado de volar un puente”. Es cierto que el primer año de guerra, los contingentes movilizados que pasaban forzosamente por este sector hablaban a los cuatro vientos de cualquier detalle de nuestra arma que ingresaba al Chaco, el año 1933 se fue teniendo cuidado pero, era casi imposible prohibir a la población
civil percatarse del esos movimientos de tropas y socializarlo. Tras la captura de Rossini, se pudo conocer la mega red de espionaje y el Servicio Reservado dirigió operaciones de contraespionaje para neutralizar a agentes como la captura del espía Juan Valori con la Operación Sfeir.
José Rossini habia nacido en el Acre, residencio en Villazón, de 69 años de edad, viudo, de profesión topógrafo, señales personales una cicatriz en frontal izquierdo, se comprobó que no tiene ciudadanía argentina, sino boliviana, según el registro cívico de Tupiza.

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