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REFLEXIONES SOBRE LA GUERRA DEL CHACO

“La guerra es el punto histórico más trágico en la vida de los pueblos y las sociedades... la guerra nos muestra la injusticia, la crueldad, el sufrimiento y el endurecimiento del alma humana.
Pero también la guerra hace ver a los combatientes, sus familias y la generación de su tiempo la nostalgia por lo simple, lo cotidiano, lo que no se valora en tiempos de paz.
El soldado reza y pide a Dios ... daría cualquier cosa por estar nuevamente en su terruño... con la madre, la esposa, la novia, la hermana, los hijos; la tierra... su tierra.”
Pablo Michel Romero.

Han pasado 76 años del fin de la Guerra del Chaco, contienda que involucró a dos países; Bolivia y Paraguay.
Ha sido la contienda más grande en lo militar que ha soportado Bolivia en toda su historia y la última guerra internacional hasta la fecha.
Hoy, cuando apenas queda doscientos excombatientes con más de 96 años en los dos países… y las memorias y relatos de los participantes ya no se escuchan y están dando paso a los análisis objetivos de los historiadores gracias a la documentación; nos hacemos varias preguntas… ¿por qué se inició la Guerra del Chaco?, ¿cuáles eran los objetivos en esta guerra?, ¿qué países estuvieron detrás con sus intereses?, y tal vez la más importante: ¿quién (realmente) ganó la guerra del Chaco?... y es en estos momentos en los que nos damos cuenta de que no conocemos más que los hechos básicos de semejante episodio en nuestra historia.
Seguramente el boliviano promedio conoce más sobre los antecedentes, la guerra y las consecuencias funestas de la Guerra del Pacífico de la década del ochenta del siglo XIX; pero en lo que concierne a la Guerra del Chaco no están claros los conocimientos y por lo tanto lo que se enseña desde las escuelas y los colegios de Bolivia en su mayoría no responden a un estudio objetivo y sobre todo RESPONSABLE.
El profesor de aula cree que con mostrarle al niño el “famoso mapa de Bolivia con las pérdidas territoriales” ya ha cumplido en decirle que “en la Guerra del Chaco, también nos han ganado y este es el territorio que hemos perdido”. Este es uno de los ejemplos más claros del cáncer en el sistema educativo boliviano, que lamentablemente lo arrastramos hasta ahora, con todo y varias reformas educativas… somos el país que más reformas educativas ha tenido en el cono sur… pero seguimos con los mismos desaciertos en lo que se refiere al estudio de la historia boliviana. Pareciera que los bolivianos estamos ya acostumbrados y cómodos con el sentimiento de la autoflagelación y el derrotismo. Bolivia tuvo desde su fundación hasta la fecha más de diez guerras internacionales (con victorias y derrotas) y no solo tres como el boliviano promedio conoce, según las encuestas y sondeos de opinión en todo el país.
Bolivia después de la Guerra del Pacífico sostuvo dos guerra internacionales más: la Guerra del Acre (1899-1903) y la Guerra del Chaco (que hoy nos ocupa) donde toda la sociedad boliviana en todas sus capas, clases sociales y razas participaron bajo una sola bandera: la boliviana.
La guerra del Chaco fue la contienda donde se experimentó con nuevas armas (morteros, lanzallamas, ametralladoras, tanques) donde se produjo por primera vez en Sudamérica un combate aéreo; donde murieron 50.000 bolivianos (según Roberto Querejazu) aunque nuevas investigaciones, salidas a la luz justamente del estudio de la documentación de los archivos históricos del Estado Mayor y trabajadas en la Academia Boliviana de Historia Militar muestran que no pasaron de los 32.000.
Con la presentación del siguiente ensayo lo que pretendo (a vuelo de pájaro) es socializar con vosotros datos y episodios poco conocidos de la Guerra del Chaco; pues como seguramente pueden observar en el título de la presente exposición me he permitido colocar como encabezado: “Guerra del Chaco, 1932-1938” que probablemente no será compartido por varios de ustedes. Pero para quien habla la Guerra del Chaco duró seis años.
El teórico, filósofo y tratadista militar alemán Carl Von Clausewitz dice lo siguiente, y cito: “el fenómeno de la guerra no solo se circunscribe al hecho armado como tal, sino también al político; el de conseguir los mejores resultados en las negociaciones”. Por eso es que digo y sostengo gracias a la documentación… que la Guerra del Chaco duró 6 años… 3 años en el campo de batalla y otros 3 años en las negociaciones y juegos geoestratégicos que de igual forma trabajaron los dos países, incluso con movilizaciones subrepticias y amenazas de reiniciar la guerra; que mas adelante tocaremos.
Es importante hoy a más de 70 años de esta Guerra, hacer algunas reflexiones en el tema historiográfico que creo necesarias, para no seguir en algunos errores propios del proceso de asimilación y aceptación de nuestra historiografía:

LA HISTORIOGRAFÍA Y RELATOS
Definitivamente, los aportes que han venido realizando los excombatientes tanto de Bolivia y el Paraguay se han constituido en un tesoro de información en la crónica y la narrativa de las experiencias vividas durante la Guerra del Chaco, pues fueron los actores del conflicto en el campo de batalla y retaguardia; pero también estos relatos no son definitivos pues ellos lógicamente han tenido una visión parcial (positiva o negativa) del conflicto; en esto se aplica el popular y viejo refrán que dice. “el que mucho se acerca para ver el árbol, no puede ver el bosque”

LAS CIFRAS Y ESTADÍSTICAS
En la actualidad (y sin exagerar) existen más de 350 libros de autores bolivianos, paraguayos, sudamericanos, norteamericanos y europeos referidos al conflicto chaqueño; que hoy por hoy conforman un grandioso aporte historiográfico sobre todo para las nuevas generaciones de investigadores y escritores que tocan y tocarán a su tiempo este tema; sin embargo (y es necesario decirlo) solo una quinta parte de esta producción ha sido realizada desde los archivos, hemerotecas y repositorios de ambos países. Como ejemplo debo mencionar el tema del número de bajas en lo comparativo de las estadísticas:
Se maneja hasta la fecha el tema de número de bajas en el ejército boliviano con cierto grado de inexactitud; parece ser que esto viene desde la publicación de los trabajos de don Roberto Querejazu, (excombatiente, escritor y considerado por quien habla uno de los mas grandes historiadores del la Guerra del Chaco); sin embargo es posible que don Roberto Querejazu haya dejado escapar un pequeño y a la vez gran detalle cuando se refiere en estadísticas al sensible número de bajas dentro de nuestro Ejército en Campaña… y cito:

Paraguay:
40.000 muertos

2.000 prisioneros


Bolivia:
50.000 muertos

25.000 prisioneros
Es indudable que para cuando Querejazu publicó su obra Masamaclay, todavía no estaba ordenado el Archivo de expedientes de la época de la Guerra; es a partir que a finales de la década de los 80 del siglo XX que recién se terminó la totalidad del Archivo del Depto 1º de Estado Mayor, único recinto en todo el país donde se encuentra la totalidad de la documentación de la Guerra del Chaco como: movilizados, en el frente, en retaguardia; jefes, oficialidad, ascensos, prisioneros, heridos, evacuados, desaparecidos y por supuesto muertos.

En algún momento de la década de los años 40`s estas cifras referidas a las bajas fueron confundidas o simplemente mutaron a número de muertos… esto voluntaria o involuntariamente.

Bajas se refiere en su totalidad a muertos, heridos y desaparecidos… por lo tanto el slogan de las “famosas 50.000 cruces”, o “los 50.000 caídos” (tremenda cifra comparativamente con los movilizados) fueron un duro golpe para las nuevas generaciones en lo que se refiere al balance pesimista del costo en vidas humanas.
Decía anteriormente que el Archivo del Depto. 1º de Estado Mayor debe ser el “santuario” (si vale el término) para los investigadores e historiadores del conflicto chaqueño en el momento de referirse a la Guerra en estadísticas.

Ahora y gracias a la investigación del Gral. e historiador Juan Lechín Suárez, en el mencionado archivo, autor de uno de los trabajos más importantes como “La Batalla de Villamontes y estudios críticos”, (que en mi criterio es un verdadero tratado sobre la Guerra del Chaco) se llega a la conclusión que:

Bolivia:
32.000 muertos
11.000 heridos
2.000 desaparecidos
20.000 prisioneros

Esta primera revisión fue corroborada casi 20 años después por otro historiador militar: el Gral. Luís Fernando Sánchez (también como el ya fallecido Gral. Suárez… miembro de la Academia Boliviana de Historia Militar); el cual arroja las siguientes cifras:

Bolivia:
31.600 muertos
11.000 heridos
2.000 desaparecidos
20.000 prisioneros
Como se aprecia es casi el mismo número, con algunos documentos aclaratorios que llegaron al Archivo en los últimos años.
Por lo tanto la recomendación del que habla es establecer de una vez por todas en la historiografía referente a la Guerra del Chaco que el número de muertos no sobrepasó a los 32.000 hombres del ejército boliviano… esto no con el afán de buscar el auto-consuelo y la minimización de las cifras, sino el de establecer a 76 años después de la Guerra, los reales números para las frías estadísticas.

LAS EXAGERACIONES Y FALSEAMIENTOS
En lo referente a las cifras (en general) que arroja la Guerra del Chaco, se ha cometido a lo largo de los años varios excesos; sobre todo y referido a maximizar los números de efectivos y armamentos del país contrario; y a la vez minimizar efectivos y armamento del propio país con el fin de exagerar el heroísmo y sacrificio nacional.
Este fenómeno (y lo digo cuidando de no parecer un chauvinista) se ha dado mucho más en los libros y textos de autores paraguayos sobrepasando la fantasía e imaginación; pues muchos de los autores del Paraguay han basado en gran parte sus escritos a las Memorias del Mariscal Félix Estigarribia; que en tiempo de guerra o la inmediata post guerra es comprensible, pero ya no a mas de 70 años del Conflicto.
Sin embargo menciono a historiadores paraguayos confiables (en mi criterio) como: Carlos José Fernández, Nicolás Delgado, Arturo Bray, Gral. Marcial Samaniego.

EL ASUNTO DE LOS INDÍGENAS QUE PARTICIPARON EN EL CONFLICTO
El Gral. paraguayo Basiliano Caballero Irala decía en la retirada de Picuiba al ver a los soldados bolivianos indígenas heridos y tirándose en las carreteras para morir e impedir el avance paraguayo de los camiones: “Bolivia no tiene suficiente bronce para hacer monumentos a los soldados de este origen”.

Mucha personas me han preguntado y lo siguen haciendo del ¿ por que hice un documental sobre Los Indígenas en la Guerra del Chaco?
En la actual coyuntura sociopolítica, es casi imposible no hablar sobre la participación de los indígenas en la Guerra; se ha convertido en los últimos años una especie de “cliché”… en muchos casos investigado de forma genuina, académica y objetiva sobre su participación… y en otros (penosamente) buscando un pretexto para afirmar sobre que “en la Guerra del Chaco fueron los indígenas los que pusieron el pecho a las balas… los que estuvieron en primera línea, mientras la clase media estaba feliz en retaguardia”
Al respecto quiero mencionar a Elizardo Pérez, y sus memorias durante la Guerra del Chaco... y cito: “un cierto día, a las cuatro de la mañana, los soldados de reclutamiento desprendidos de la guarnición de Achacachi, nos hicieron un malón allanando las casuchas de los indios, para arrastrarlos al cuartel, y entonces no se fijaron en edades ni en rol alguno como habían dicho. Al amanecer, madres, esposas e hijos vinieron a relatarme lo ocurrido para que reclamara ante las autoridades. Fue inútil: las órdenes militares eran inamovibles y en menos de 24 horas, los pobres indios salían de Achacachi, rumbo a la trinchera, sin haberse podido despedir siquiera de los suyos” Elisardo Pérez, Warisata 1962.
Esto acontecía para finales de 1933; sin embargo para mediados de 1934 el propio Elisardo Pérez se refería después sobre el reclutamiento de indígenas con las siguientes palabras: y cito: “Warisata ofreció durante la Guerra un espectáculo nunca visto en nuestra historia republicana. Los indios se presentaron al puesto militar, para entregar espontáneamente a sus hijos al sacrificio patrio, a más de eso llevando víveres.” Elisardo Pérez.
Cuando hablamos de la oficialidad por supuesto que nos referimos a la “clase media boliviana”… cuando se menciona en publicaciones y documentales en la actualidad que solo los indígenas estaban en primera línea debemos (por supuesto) aclarar estas posturas que de forma irresponsable están circulando no solo en Bolivia, sino también fuera del país.
Los oficiales son los que estaban en primera línea; para líderizar un ataque, infundir coraje, arengar a sus hombres, para hacer cumplir las órdenes o simplemente tomar decisiones según su iniciativa personal… ellos fueron los que si estuvieron en primera línea; pero es también cierto que desde la misma guerra circularon versiones con el objetivo de sublevar a los indígenas, con comentarios como que “ellos estaban como carne de cañón”, por lo que tampoco no nos debe sorprender su primera reacción… la de no querer presentarse a los puntos de reclutamiento.
Creo hoy por hoy y tratando de ser objetivo, que el indígena que se asumió como un soldado boliviano mas, que de forma dolorosa entendió que el también era parte de esta nación que peleaba por sus objetivos, tuvo una destacada actuación, como también los de otras clases sociales y étnicas del país.
Para finalizar el asunto de los indígenas de las comunidades campesinas diré que: el enfoque en su participación varía según el desarrollo de la misma Guerra… entre 1932 a principios de 1933 no participaron, es más, realizaron revueltas y sublevaciones contra el presidente Salamanca… para mediados de 1933 fueron reclutados a la fuerza y no existen informes favorables sobre su desempeño… pero a partir de 1934 y hasta finalizar la Guerra, su participación fué positiva (sobre todo quechuas chiriguanos y aymaras), ya sea como combatientes, telegrafistas y traductores de códigos o también en retaguardia.
Termino la parte concerniente a los indígenas con las palabras del historiador e investigador René Arce en obra “Guerra y conflictos Sociales”… “Para las poblaciones nativas bolivianas que asistieron a la guerra del Chaco, significó una de las experiencias más dolorosas en el proceso de asimilación, aculturación e integración nacional. En la Guerra del Chaco, como nunca antes se produjo el encuentro y la experiencia conjunta de todos los miembros de la sociedad boliviana, de todas las diversidades étnicas y lingüísticas”

SOBRE EL ARMAMENTO QUE UTILIZÓ EL EJÉRCITO EN CAMPAÑA
Otro de los famosos “cliches” o “slogans” en nuestra historia es el concerniente al tema del armamento… como: “Bolivia estaba pobremente armada” o “el ejército boliviano carecía de armamento y medios”. Parece ser una constante cuando se entra en la introducción de alguna de las tantas guerras que sostuvo nuestro país… incluso estas afirmaciones ya lo encontramos desde la Guerra de Independencia.
Esta postura solo la comparto con la Segunda Campaña de la Confederación… (por supuesto) que en la Guerra del Pacífico y en la Segunda campaña del Acre… pero en el resto de las Guerras no.
La guerra contra la invasión peruana de 1840 a 1841 que culminó con la Batalla de Ingavi, la Primera campaña de la Confederación, la primera campaña del Acre y La Guerra del Chaco muestra que Bolivia estaba militarmente preparada, incluso con el armamento de última generación en sus respectivos contextos históricos.
En el caso del tema que hoy tocamos (La Guerra del Chaco), es importante y necesario puntualizar lo siguiente:
- El gobierno boliviano se puso en contacto con la fábrica de armamento inglés Vickers Armstrong en enero de 1927, en el mismo tiempo en que se daba luz verde para la construcción del camino Tarija-Villamontes… esto previendo que SI iba a existir un conflicto armado en la región del chaco (estamos hablando de cinco años antes de Boquerón).
La firma Vickers Armstrong fue la única que aceptó un crédito a Bolivia. La fecha oficial del contrato fue protocolizada en 1º de febrero de 1927 con un anticipo boliviano de diez mil libras esterlinas; mientras se fijaba un tope preliminar de tres millones de libras esterlinas para equipar a un ejército de 40.000 efectivos… aunque el primer borrador decía 60.000 hombres. Esto significó empréstitos, negociaciones y renegociaciones con los países acreedores por el tema de la deuda, como préstamos y reubicación de los fondos de la construcción de ferrocarriles y modernización de las infraestructuras del país a solamente la construcción del camino Tarija-Villamontes y el pago del contrato Vickers Armstrong.
El firmar el contrato Vickers Armstrong, no solo significaba la compra como tal del armamento, sino todo el trabajo previo a cargo de una muy bien formada Comisión Boliviana (seleccionada por el entonces Jefe de Estado Mayor Gral. José Quiróz) encargada de viajar a las respectivas fábricas, realizar las diferentes pruebas que de forma muy minuciosa se hicieron; pues ya habíamos aprendido del pasado, sobre todo del la Guerra del Pacífico que cuando llegó el material bélico pagado con anticipación el 60% del armamento estaba en mal estado.
Si bien es cierto que para finales de 1938 (Gobierno de Siles Reyes) se tiene casi el total del armamento comprado en Bolivia, pero no sería suficiente para enfrentarse al Paraguay, y acá es importante hacer dos diferencias fundamentales:
-La 1ra. Que efectivamente Bolivia tenía armamento de última generación antes de iniciarse la Guarra, con casi la totalidad del armamento comprado de inicio en suelo boliviano.
-La 2da. Que si bien Bolivia estaba preparada para la Guerra… el Paraguay estaba aún mucho más preparado; que los servicios de inteligencia del Estado Mayor boliviano, y la falta de discernimiento de los niveles militares, diplomáticos y políticos fallaron, ignorando o peor aún subestimando la capacidad armamentística del enemigo… además esto unido con la preparación del personal que utilizará dicho armamento.
El Paraguay hizo un excelente juego de contrainteligencia, haciendo creer a los mandos bolivianos que: “el Paraguay no estaba preparado o estaba atrasado en su compra de armamento”… siguiendo así la tesis del propio Félix Estigarribia que decía… y cito: “impreparación paraguaya, superioridad boliviana”, en abierta contradicción con lo que el mismo hizo en el Paraguay. Por esta razón es que los historiadores de los primeros años de la post guerra (paraguayos, bolivianos y extranjeros) establecieron que definitivamente Bolivia era superior al Paraguay.
La carrera armamentista la inició Paraguay en 1924 y en 1927 ya tenía asentadas dos cañoneras en las márgenes del río Paraguay, Bolivia se enteró recién en 1925 he inmediatamente inició las gestiones para comprar armamento.
Recientemente, hoy en día es que los jóvenes historiadores paraguayos están arrojando nueva luz sobre las reales cifras armamentísticas que tuvo el Paraguay significándoles a ellos un tremendo sacrificio económico y la adquisición de una descomunal deuda que la arrastró hasta la década de los años 70`s.
En síntesis… Bolivia estaba preparada militarmente para la Guerra y adquirió todo el material que le fue posible, el estado boliviano hizo todos los esfuerzos para contar hasta antes de 1929 con todo el armamento que se utilizaría en la Guerra, pero el Paraguay dispondría de mayor cantidad de material bélico que Bolivia.

LO QUE SE GANÓ Y LO QUE SE PERDIÓ
“Dos pueblos hermanos entrecruzaron sus objetivos nacionales”

Masamaclay significa: lugar donde pelearon dos hermanos

Bolivia no es un país expansionista y no quiso expandirse … pero después de la Guerra del Pacífico y a la pérdida de sus puertos… el salir al Atlántico se convirtió no en un capricho sino en una necesidad. La zona del Chaco propiamente dicho no tenía dueños legítimos, era zona en litigio por ambos países.
En 1932 Bolivia tenía como objetivo político: “salir al río Paraguay y sentar soberanía en estos territorios en disputa”… y el Paraguay quería evitar de cualquier manera que Bolivia salga por este río, siguiendo los dictados de geopolítica, y su segundo objetivo: “sentar presencia sobre los territorios en disputa”.
Acá es importante puntualizar que la Argentina apoyó al Paraguay… y decía que no permitiría que existiera otro tributario más al río Paraguay, refiriéndose a Bolivia.
Pero el año 1934 después de la derrota de Campo Vía y cuando el Paraguay comenzaba a acercarse a los contrafuertes de la serranía y la cordillera, el gobierno paraguayo cambió de objetivos… ahora “el fin era adueñarse de las petroleras”, (no se hablaba de gas todavía)… y ahí es donde empezó la geofagia del Paraguay, seguramente oliendo el petróleo del territorio. Por lo tanto el objetivo boliviano también mutó... ahora se trataba en defender y evitar que caigan las petroleras en manos del enemigo.
Después de Villamontes se estableció el cese al fuego (al medio día del 14 de junio de 1935), con el rótulo de: “Sin vencedores ni vencidos” (aún hoy en día muy discutible por muchos autores) y es a partir de este “slogan” que la corriente revisionista de ambos países está empezando a sostener en la actualidad la tesis de que “quién logró sus objetivos fue Bolivia y no el Paraguay”.
Citaré nuevamente al teórico, filósofo y tratadista militar alemán Carl Von Clausewitz… Clausewitz en su concepto de polaridad decía: “lo que pierde uno es lo que gana el otro, o lo que gana uno es lo que pierde el otro”… el perdedor obtiene lo que se llama suma 0 o sea que pierde todo y el ganador gana todo. Bolivia se quedó con el 25% del territorio en litigio y el Paraguay con el 75% .. por lo tanto no fue suma 0, sino suma NO 0… esto corrobora perfectamente la declaración: “Sin vencedores ni vencidos” siguiendo el fondo y conceptos diplomáticos de ese momento.
Acá es también bueno recordar que no solo el Paraguay se oponía a que Bolivia salga al río Paraguay, a su turno también se opuso el Brasil y también Argentina. Hoy por hoy a más de 70 años de distancia pareciera que el “hilo se cortó por la línea más delgada”: el Paraguay… y ya no fuimos a la guerra contra el Brasil ni contra la Argentina.
Bolivia retuvo su riqueza petrolera y su salida al río Paraguay… lo del río Paraguay lo veremos a continuación:
El año 1935 Bolivia desmovilizó 55.000 efectivos y el Paraguay a 46.000 efectivos; Según el Pacto de cese al fuego ambos países debían conservar el la nueva frontera 5.000 hombres por bando.
La paz del Chaco firmada el 21 de julio de 1938, fue producto de una movilización que se produjo entre enero y febrero de ese año; el Archivo de la Cancillería muestra que Bolivia multiplicó esa cantidad de hombres que debía tener en la frontera a 25.000 hombres, esto fue ordenado por el presidente de entonces y héroe de la guerra el Tcnl. Germán Busch. Acá estamos hablando que Bolivia no cumplió con el número estipulado de efectivos que debía tener (solo 5.000)
En la actualidad se sigue viendo a Busch como el “gran capitán del Chaco” o “el presidente precursor de la Revolución Nacional”… pero el mayor mérito de él fue conseguir el acceso al río Paraguay. Si estaba otro presidente dudo mucho que se hubiera podido lograr este tan ansiado objetivo. No debemos olvidar que el ejército paraguayo después del Cese al fuego estaba ocupando la carretera Villamontes-Santa Cruz en la región de Voyuibe y no pensaba recular sus filas hasta la actual frontera… y mucho menos permitiría que Bolivia tenga un puerto sobre el rió Paraguay.
Para 1938 el Paraguay desmovilizó 40.000 hombres; al respecto Arturo Bray (historiador y excombatiente paraguayo) explica en sus estudios que: “el Paraguay quiso movilizar la misma cantidad de efectivos como lo hizo Bolivia”… pero no lo logró por una sencilla razón: “Una comisión española compró de forma secreta el armamento paraguayo que se requería en la Guerra Civil Española, destapando así tremendos actos de corrupción de algunos malos funcionarios del gobierno y el ejército paraguayo”, por lo tanto los más de 40.000 hombres desmovilizados ya no contaban con el material bélico para iniciar nuevas acciones bélica contra Bolivia.
La movilización subrepticia de 1938, fue un esfuerzo descomunal para el Estado boliviano pues tuvo que mantener a más de 20.000 hombres en la frontera con todo y la tremenda deuda que se estaba pagando en la post guerra… el Paraguay ya no pudo movilizar la misma cantidad y eso le significó “levantar las manos”, sin duda alguna esta acción del gobierno de Busch y sus diplomáticos fue una diestra jugada geoestratégica… con estos objetivos cumplidos en 1938 Bolivia bien puede decir que logró sus objetivos… el Paraguay no.
Hoy Bolivia goza de los pozos de petróleo y gas que estuvieron en peligro de caer en manos paraguyas… hoy Bolivia sale y exporta más del 40% de sus productos por el río Paraguay… pero el costo en lo humano, económico y social fue durísimo.
Hoy los bolivianos esperamos que las enseñanzas, aciertos y desaciertos sean aplicados por los nuevos actores en los distintos campos de acción.
Que el sacrificio de los hombres y mujeres de nuestro país sirva para reflexionar en lo importante que es la vida misma y que la guerra debe ser la última medida, después de agotarlo todo.

HÉROE Y MÁRTIR NO ES LO MISMO

Finalmente me referiré a la “heroicidad”… en nuestra historia boliviana parece una constante la aparición de los héroes en las distintas guerras que tuvimos. Los héroes nacionales son un ejemplo de sacrificio, de renuncia, de ofrenda a su país… y fueron, son y serán un ejemplo en las generaciones bolivianas. Pero también los héroes son el resultado del abandono, la falta de planificación de los gobiernos y los comandantes.
Los héroes que llegaron al sacrificio… perdieron sus vidas porque hubo un país que los abandonó, que los envió al matadero, porque no les llegaron refuerzos y suministros. ¿A caso no fue así en Calama?, ¿en la defensa del Acre?, ¿o en Boquerón?... estamos peligrosamente enseñando a las nuevas generaciones que Héroe es SOLO el que muere por su país o sea el mártir. Y SI… es héroe. Pero también son héroes los comandantes que toman decisiones acertadas en el campo de batalla y reducen al mínimo las bajas de sus hombres, los que planifican una acción con toda la inteligencia y con todas las luces a su alcance, logrando el éxito esperado.
A 76 años del fin de la Guerra del Chaco hagamos un merecido homenaje a todos los héroes de la Guerra del Pacífico, de la Confederación, de Ingavi, del Acre, de Ñancahuazú, y por supuesto del Chaco, a los héroes de NUESTRA historia, conocidos y con monumentos… anónimos y olvidados.
A todos los que respondieron en sus distintos campos de acción, militares y civiles, hombres y mujeres… mi reconocimiento y admiración.

Pablo Michel Romero.

Este artículo fue publicado en www.boliviaentusmanos.com en dos partes.
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