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TARIJA: VICTORIA EN CANCHAS BLANCAS - GLORIA EN EL ALTO DE LA ALIANZA

Del libro: Odisea tarijeña en la Guerra del Pacífico Victoria en Canchas Blancas Gloria en el Alto de la Alianza // Autor: Gustavo Manuel Guerrero Rojas. Editor: Jesús Miguel Molina Gareca. Tarija identidad. Investigación e Historia. // Este artículo fue originalmente publicado en Elpaísonline de Tarija – Noviembre de 2017. http://www.elpaisonline.com/index.php/2013-01-15-14-16-26/cantaro/item/274245-del-libro-odisea-tarijena-en-la-guerra-del-pacifico-victoria-en-canchas-blancas-gloria-en-el-alto-de-la-alianza

PROLEGÓMENO

La guerra del Pacifico ha marcado a la nación boliviana como una herida que más de cien años después no termina de cerrar.
La participación tarijeña en esa etapa crítica de nuestra historia es un capítulo que debe ser recopilado, analizado y difundido para conocimiento de nuestras presentes y venideras generaciones.
En ese sentido van los escritos de este documento. Un aporte a la construcción de esa historia todavía inconclusa y necesitada de investigadores, escritores, hombres y mujeres que como premisa ubiquen la verdad sobre el interés -o el protagonismo- personal.
“Odisea tarijeña en la Guerra del Pacifico: Victoria en Canchas Blancas, Gloria en el Alto de la Alianza”, es un documento que presenta piezas originales de nuestra historia y que han sido -por diversos motivos- dejadas de lado en el constante evolucionar de la historia local. En este trabajo relataremos la odisea vivida por tropas tarijeñas desde el momento de su marcha de la capital tarijeña hasta su participación en la batalla de Canchas Blancas y los campos de Tacna (Perú) en la batalla del Alto de la Alianza.
La participación tarijeña en esa lejana guerra se ha escrito con letras de sangre, valor y heroísmo, aspectos que consideramos son necesarios relievar para reafirmar la identidad nuestra en una coyuntura difícil para el departamento.
Como un homenaje a esas personas que lucharon en esa guerra, esos hechos heroicos y esas ideas sublimes de defensa patria, se publica este primer número de nuestra colección.
Tarija identidad, investigación e historia

DESARROLLO

Después de la invasión hecha por el ejército chileno al puerto de Antofagasta las reacciones en el país no se hicieron esperar, para Tarija no pasó desapercibida la noticia. La guerra del Pacifico encuentra a una Tarija debilitada por los constantes cambios del poder local, esto afectaría a la economía tarijeña puesto que los principales, productos escaseaban y/o el precio era demasiado elevado, Bernardo Trigo dice al respecto: “el año de la guerra fue de hambre y peste... la demanda (de productos comestibles) se intensificó aún más con la guerra viéndose a diario las calles invadidas por recuas enormes de acémilas que venían de Camargo, Tupiza, Cotagaita, Lípez y Portugalete, y los grandes depósitos existentes en las haciendas de Santa Ana, San Luis, La Compañía, comenzaron a agotarse. El mercado público era un jubileo de gente que luchaba por adquirir artículos de primera necesidad”(1) (Bernardo Trigo, 1934, pág. 259)
La preocupación de la prefectura pasaba por las constantes agresiones de los indígenas en el chaco a esto se refiere el prefecto de entonces en un oficio enviado el 26 de septiembre de 1878 al Ministerio de Guerra que dice: “no puede ser más lamentable el triste estado en que se encuentran los laboriosos vecinos de la provincia del Gran Chaco, que diariamente tienen que lidiar con las hordas salvajes que amenazan vidas y sus propiedades”(2)(Trigo Pacheco, 1930, pág. 90).
El prefecto de Tarija que elevaba estos informes y para el momento de la guerra era Bernardo Trigo Hevia y Vaca, quién estuvo en ese cargo desde febrero hasta Agosto de 1879, siendo la principal característica de esa su gestión la difícil coyuntura económica que le tocó atravesar.
Con respecto a la guerra misma el primer documento oficial emitido desde la prefectura tarijeña a sus provincias señalaba lo siguiente:
28 de febrero de 1879
Circular
Al sor. Sub prefecto de la Provincia de ...
Señor:
Por el boletín que incluyo a este oficio tendrá u. conocimiento del escandaloso atentado perpetrado por el gobierno chileno en el territorio boliviano de 14 del mes que expira.
Ante semejante ultraje a la dignidad nacional, con una infamia sin ejemplo en los anales de la hermosa historia, justo es que estalle la indignación de todo boliviano de corazón que innumerables veces ha dado referentes pruebas de sus elevados sentimientos de amor patrio i se prepara con toda la energía que sugerirle pudiera el honor mancillado a hacer espiar al infame gabinete de Santiago el rudo ataque e ignominiosa mancha que ha estampado a Bolivia, nuestra querida patria.
Esta prefectura que se digna representante del honor i dignidad nacional en este departamento, no ha podido menos que tomar la actitud que exige tan angustiosa situación, i ha dictado todas las medidas necesarias para vengar tamaño agravio.
Esa provincia que siempre ha manifestado su firmeza i vigor por la conservación de la integridad nacional, es tiempo de que la espada en la mano i de la patria en el corazón, corra presurosa en defensa de su santa casta i de sus derechos vilmente conculcados.
Al recibir este oficio se servirá u. hacerlo publicar por bando nacional solemne, invitando a todo ese patriota vecindario a una inmediata formación de la guardia nacional, con arreglo al supremo decreto de 14 de junio de 1871, hasta que el jefe supremo del estado ordene lo que estimase conveniente, lo que le será comunicado oportunamente. Para igual fin, trascribirá u. esto mismo a los S.S. corregidores de su dependencia, instruyéndoles acerca de la manera i forma en que deben proceder o verificar tal operación.
De la actividad de u. i gravedad del asunto se espera el más puntual cumplimiento al tenor de este oficio.
Bernardo Trigo (3) (Tarija P.d. Marzo, 1879)
De este oficio resaltamos algunas ideas centrales; Primero: se hace conocer a los subprefectos el atentado perpetrado por Chile dos semanas después del hecho, dado que uno de los mayores problemas para el departamento fue la falta de comunicación con los centros de poder; Segundo: insinuaba la conformación de la guardia Nacional para la defensa de suelo patrio. Así la guerra del Pacífico para Tarija comienza un 28 de febrero de 1879.
La noticia de la invasión hecha por los chilenos se transmite telegráficamente, cuyo recorrido fue Buenos Aires Tupiza y de esta población a Tarija vía chaski, misma noticia que fue confirmada en Tarija con la llegada de un oficio enviado por el Sub prefecto de Chichas donde mencionaba la toma de los puertos de Antofagasta y Mejillones.
Los chaskis (correos) que trajeron la noticia desde Tupiza ingresaban al valle por el actual tramo de La Patanka.
Para el día jueves 27 de febrero de 1879, a horas doce del mediodía reunidos en el salón de la municipalidad, el pueblo de Tarija a través de sus autoridades juraba “lavar” la mancha que el gobierno de Santiago de Chile había hecho. Haciendo alardes de hurras y bravos el pueblo manifestaba su indignación por el ultraje chileno.
Con fecha 28 de febrero y remitido desde el Ministerio de Guerra de Bolivia, (3) (Tarija P. d., 1879, fecha 13 de Marzo) se ordenaba la organización de las Guardias Nacionales de los departamentos. La respuesta oficial por parte de la prefectura exteriorizaba que el departamento de Tarija esperaba alcanzar el cupo de 4.000 plazas y que estos hombres estarían organizados en los siguientes cuerpos:
Capital: Batallón Granaderos de Tarija Cuerpo de Rifleros de Tarija
San Lorenzo: Regimiento San Lorenzo - 2 escuadrones 
Tomayapo y Yunchará: Batallón Tomayapo
Concepción: Regimiento Concepción - 3 escuadrones
+Santa Ana: Regimiento Santa Ana 2 escuadrones 
San Luis: Escuadrón San Luis 
Salinas; Escuadrón Salinas
De todos los cuerpos mencionados, sólo se presentaron las plazas pertenecientes a la capital tarijeña, tropas de San Lorenzo, de Concepción, algunas de Tomayapo y otras zonas de la actual provincia Méndez.
Ya el 7 de marzo el prefecto de Tarija envía a su par de Cobija una nota indicando que: “las guardias nacionales se encuentran ya perfectamente organizadas y el número de individuos que la componen sube de 4 .000 hombres abnegados y patriotas” (3) (Tarija P. d., Marzo 1879)
Suponemos que el espíritu patriota del Prefecto animó a enviar esta carta porque -como se verá luego- hasta pocos días antes de la partida de las tropas tarijeñas, éstas no estaban ni completamente organizadas ni suficientemente numerosas como anuncia en su nota.
En cuanto los pertrechos de guerra la siguiente comunicación señala:
Marzo 15 de 1879
Al señor sub prefecto de la Prov. de... (las notas tenían el mismo tenor para todos los subprefectos)
Inmediatamente de recibir este oficio e impuesto del contenido de la copia legal adjunta, se servirá u. formular un bando ordenado la prestación forzosa de todos los rifles fuertes, escopetas i demás útiles de guerra que existan en propiedad particular, bajo las penas que en ilustración tuviere a bien acordar.
Como dichos útiles son indispensables para armar la Guardia Nacional que debe marchar del departamento en caso necesario, procurara u. desplegar toda la autoridad posible afín de que sienta los efectos que se esperan de esta eficaz disposición suprema
A medida que fueran presentando los artículos de guerra inmediatos anexara u. el correspondiente recibo, designando la calidad, estado i fábrica de ellos, para obviar inconvenientes al tiempo de su devolución.
Dios, Patria i Libertad.
Bernardo Trigo (3)(Tarija P. d., Marzo 1879)
En cuanto a los requisitos para inscripción de los hombres la orden estipulaba que debían ser solteros y/o viudos comprendidos entre los 15 a 40 años, en principio no podían presentarse los casados.
Los jefes y oficiales, estaban ya designados por una votación hecha por autoridades tarijeñas sólo se esperaba la oficialización de los mismos por parte del gobierno boliviano, pero la desconfianza del gobierno prorrogaba tal hecho. Al estar en esta situación la prefectura insinúa al gobierno de Bolivia que exprese los nombres para ocupar los cargos de jefes y oficiales y a la vez envíe órdenes e instrucciones para continuar con la organización de las Guardias Nacionales, porque hasta ese 15 de marzo no se tenían noticias, menos instrucciones.
Entre idas y vueltas la desorganización entre el mando central y las autoridades tarijeñas involucradas, perjudicaron el andamiaje para una conducción aceptable de una guerra que hasta entonces presentaba escaramuzas aisladas, pero lejos del centro político de Bolivia y más lejos todavía de Tarija.
“Existente la votación de jefes, oficiales que se hizo en la organización del año pasado. Empero estos prestan gustosos sus servicios como tales, por cuanto que el jefe supremo de la república aún no se ha dignado, remitido mis respectivos despachos; esta demora da lugar a juzgar que tal vez el gobierno supremo abriga desconfianza de los individuos que han obtenido mayoría de votos para el nombramiento de jefes, oficiales. Este obstáculo cerca de desarme que el señor presidente de la república lo obviara mandando despachos en blanco para que en esta sean llenados con los nombres de los que en la capital.... Aparte de esto. La prefectura carece por completo de órdenes e instrucciones para mantener la disciplina a las Guardias Nacionales. Si ese ministerio al dictar la mencionada circular de 28 de febrero hubiera facultándola para tomar todas las medidas que a este caso fuesen precisas, no se encontrarán a la fecha, embarazosa con la frecuencia i crecida desertación de la gente labriego a los bosques i otros lugares, a pesar de las disposiciones i medidas enérgicas que se han tomado i publicado por bando; pues que si bien la gente sensata se halla llena de valor i entusiasmo por concurrir al llamamiento de la (...), no sucede así con la clase ignorante que no reconoce más obligación que la de cuidar de su existencia e intenciones propias...-Continua en otro párrafo -Estos vacíos tan graves, se hacen cada día con motivos de mayor conflicto, puesto que la prefectura no puede apelar a recurso alguno sin estar debidamente autorizada i sumida de facultades amplias que aseguran i da fuerza sus actos ni puede sujetar a disciplina diaria cual en la actualidad se requiere, a la guardia nacional existente, sin que ella este acuartelada i sujeta a las mismas obligaciones i penas que el mismo ejercito de línea.”(3)(Tarija P. d., Marzo 1879)
El extracto del documento presentado forma parte de un despacho remitido por el prefecto al Ministro de Guerra, demostrando la disconformidad y desorganización con que se actuaba.
La cantidad de armamento recolectado en la ciudad de Tarija hasta el 20 de marzo de 1879 era de: 4 rifles de diferentes sistemas y 10 escopetas de caza. Las autoridades esperaban aumentar ese registro con las listas de las provincias y las requisas que iniciadas. En lo que respecta a las frazadas se habían conseguido 10 y esperaban que desde el punto de Camacho se remitiesen 100 más.
Otra dificultad para la Prefectura era el pago por la compra de todo lo necesario, anticipando la mitad de lo comprometido, en ese aspecto existían dos complicaciones, la primera: el Tesoro Departamental no tenía dinero. Una muestra de ello era que los sueldos de su personal no se pagaban desde octubre de 1878. La segunda complicación es que la prefectura carecía de órdenes del Ministerio de Hacienda para procurar fondos y por tal motivo los contratistas pedían fianzas de bienes raíces, patrimonio que la Prefectura tampoco tenía.
Otra preocupación es que no existían recursos logísticos suficientes para alimentación y vestimenta de las tropas formadas. El tema de transporte de armamento, alimento y frazadas también se complicó por las pocas acémilas existentes en la ciudad, pues la mayoría estaban empleabas en trasladar granos con rumbo a las provincias.

DE LOS VALLES AL ALTIPLANO

Marzo 21 de 1879
Al sor. Prefecto del departamento de Cobija
Señor:
Me es honroso corresponder a su estimable oficio de 6 de los corrientes, por el que se digna participarme que la posición de las autoridades bolivianas en el Litoral es la misma desde el 15 de febrero pasado i que no se nota más alteración que la que el “Blanco Encalada” se encuentra fondeado en esa bahía desde el día 2 a horas 7 p.m. ; que nuestra hermana república del Perú ha constituido por su agente diplomático ad honor cerca del gobierno chileno al Dr. José Lavalle a fin de interponer sus buenos oficios de mediación en el asunto internacional que nos ocupa.
Agradeciendo a U. debidamente por la atenta conducta que obedece con esta prefectura en lo concerniente a una cuestión que de suyo pertenece a todo boliviano patriota, tengo el honor de felicitar a U. por la parte hermosa que le ha tocado en el conflicto del 14, i porque la actitud enérgica que en aquel día ha enervado con las autoridades agresoras, ha merecido de todo el pueblo boliviano el más justo elogio i admiración.
Este departamento retirado como se halla del teatro de las bastardas ambiciones del gabinete de Santiago, pero firme i verdadero patriota. Espera ansioso el momento de reivindicar sus derechos conculcados o morir lleno de honor en aras de la patria ultrajada i cobardemente mancillada.
Para tal efecto, cuenta hasta el presente con catorce escuadrones de más de doscientas plazas cada una, i dos batallones de quinientos; fuerzas compuestas de individuos que no se arredraran ni ante los sinsabores de una cruda campaña, ni ante los peligros de una guerra a todas luces desigual
Ofrezco a U. sor. Prefecto, los sentimientos de estimación i respeto.
¡Dios, Patria y libertad!
Bernardo Trigo (3)(Tarija P. d., Marzo 1879)
Este oficio es el último -conocido- que envía una autoridad tarijeña al Prefecto del Litoral cautivo y en él puede apreciarse el sentimiento vivo por marchar al teatro de guerra por parte los tarijeños, también proporciona la cifra de 4.000 soldados que pensaba reunir en Tarija. Se desconoce si el oficio llegó a destino.
En marzo 22, la lista del Escuadrón Bermejo había llegado, se esperaban las listas de Tolomosa, Santa Ana, Salinas, San Luis y San Lorenzo.
Hasta el 27 de marzo, las noticias hacían referencia a que el Coronel Justo Villegas en fecha 14 marzo, había sido nombrado primer Jefe del Escuadrón San Lorenzo (después llamado Méndez).
A las 7 p.m. del 2 de abril el prefecto recibe un oficio enviado por el sub prefecto de Chichas en que informaba el suceso ocurrido el día 23 de marzo en el pueblo de Calama donde ochenta soldados bolivianos al mando de Ladislao Cabrera combaten a fuerzas chilenas y después de la derrota se retiran al “sud” (suponemos de Potosi).
Para estas fechas el prefecto recibió la orden de tener listos por lo menos 500 hombres; al día siguiente, el 3 de abril, se recibe la suma de 5000 reales enviados desde Potosí por orden del Gobierno, suma que en parte cubriría el “socorro” que debían recibir los soldados.
Para estas fechas culminaban su organización el Batallón Tarija y el Escuadrón Méndez, pero una vez más las contradicciones se presenta afectando el trabajo que se ejercía en Tarija. El prefecto Trigo pensó que las tropas debían marchar a Tupiza para que ahí se abastezcan de armamento con una cantidad de 3000 rifles provenientes de Argentina.
Sin embargo, instrucciones emitidas por Narciso Campero, en su condición de comandante de la 5ta. División dispuso que parte de las tropas, el denominado “Escuadrón Méndez”, marchase directamente a Cotagaita y que la prefectura sustentase todo lo que comprometía la marcha, avalando estos compromisos con pagarés que se debían enviar hasta Potosí; esta orden desestimada la indicada por el Presidente Daza que instruía marchar con 500 hombres hasta La Paz vía Potosí.
Entre tanto las fuerzas en Tarija al mando de José Palazuelos y José Galleguillos Cossío esperaban la llegada del coronel Justo Villegas para marchar al frente de batalla. La principal preocupación fue que de reunirse las tropas las mismas no tenían ni uniformes ni zapatos para la expedición.
El descontento de las tropas por esta situación se reflejó en una especie de motín perpetrado por el escuadrón Tolomosa quedando estos desconcentrados y en proceso de dispersión, la respuesta de las autoridades fue inmediata pues el coronel Víctor Navajas luego de varias acciones de captura obligó a las tropas a concentrarse de nuevo.
La molestia de las autoridades que organizaban las tropas tarijeña era notoria, constantemente intercambiaban cartas con sus similares de Potosí, exteriorizando en dichos despachos los problemas que atravesaban, la falta de órdenes, la no llegada de los coroneles Villegas y Apodaca que debían tomar el mando y transportar al Batallón Tarija y al Méndez hacia el norte.(
A todo ello se sumaba otro “esfuerzo” exigido por el gobierno central, el esfuerzo consistía en que la prefectura diera un aporte de 30000 pesos, una cantidad inalcanzable para el tesoro departamental que ya pagaba empréstitos por deudas, por ejemplo a la casa comercial “Trigo y Hermanos” cuyos pagos alcanzaban la cifra de 1210 pesos bolivianos, solo para el año 1879.
Mientras la concentración de tropa seguía. Las fuerzas provenientes de Concepción entran a Tarija el 10 de abril y las de San Lorenzo el 11 de abril.
Un panorama de la febril actividad desarrollada esos días es la siguiente cantidad de correspondencia emitida con instrucciones precisas: el día 12 se envía un despacho hasta Yunchará ordenando al coronel Miguel de Lizárraga ponerse de acuerdo con el comandante Augusto Belmonte para reclutar más hombres; el día 19 se envía una nota al Corregidor de San Luis donde se exige 50 hombres reclutados que debían enviarse al mayor Sebastián Terán; el 25, con nota dirigida al capitán de Palqui Marcelino Tapia indica que debería disponer de 50 hombres y remitirlos hasta la capital por la fuga de otros 50; lo mismo se le ordenó al teniente Dionicio Méndez para que reclutase en los parajes de Tomayapo, a esto se sumaba la petición hecha por el prefecto para que el Club Patriótico de la ciudad, envié listas de jóvenes para la Vanguardia.
De los gastos erogados el Tesoro Departamental debía pagar nada más los “socorros” diarios de la columna de seguridad y dar cumplimiento a la adquisición de artículos para las fuerzas; en ese sentido se formaron comisiones para la compra en primer lugar de bayetas, fornituras y chalecos. Por ejemplo, para la compra de las bayetas se le ofreció pagar a Sebastián Postigo de Pueblo Viejo a razón de 3 reales por vara, pues poseía para la venta 1000 varas.
Para el fin del mes de abril de aquel 1879, se tenía ya una conformación base de tropas que formarían luego en la 5ta. División, esas tropas eran de diversa procedencia, así tenemos:
• Concepción ofreció en un principio 2601 soldados sin contar oficiales, después se ofrecen 2000 de los cuales 1240 concurren y de esos solo 270 eran aptos, existiendo todavía entre ellos casados.
• San Lorenzo ofrece 1500 hombres, llegan 240 hombres, aunque la mayoría eran casados y ancianos.
• La capital de 400 plazas, solo ingresan a la tropa como efectivo 190 soldados.
Toda esta tropa alcanza inicialmente el número de 620 plazas de las cuales se restan por diversos motivos 180 quedando un efectivo total de 440 plazas existentes hasta el 21 de abril de 1879.
Con respecto al comandante de las tropas reunidas en Tarija, estaban bajo mando del coronel Exequiel Apodaca según el siguiente un oficio:
N° 26
24 de abril

Al sor. Gral. Ministro de la guerra
Señor:
Pongo en conocimiento de U. de que a mérito de su respetable oficio sin numero de 29 de marzo pasado, esta prefectura i comandancia Gral. Ha dictado el día de ayer una orden general haciendo reconocer al sor. Cnel., Ezequiel Apodaca, comandante Gral. De la brigada existente en esta ciudad, que debe marchar a su mando a situarse a Tupiza
Una vez oficializado la orden de quien debería marchar a la cabeza al mando de la brigada tarijeña se prepara todo lo esencial para despedir a la tropa tarijeña punto designado por el cuartel Gral. de la 5a división del ejército. ……..
Bernardo Trigo (3) (Tarija P. d., Abril 1879)
Con respecto a la preparación logística se instruye a Evaristo Farfán, comunario de la zona alta, reunir en el punto de la Patanca 250 corderos, 100 quintales de alfalfa y 100 cargas de leña puesto que las tropas en su ruta recorrerían esa cuesta.
No obstante los preparativos, acaecían una serie de hechos que perturbaban el normal desarrollo de la organización militar, así el 24 de abril a horas 7:30 p.m. 180 soldados del escuadrón Méndez luego de disparar a un centinela, fugaron. (3) (Tarija P. d., abril 1879)
Otra irregularidad tenía que ver con la vestimenta de la tropa, misma que debía constar de lo siguiente:
• Chaqueta
Pantalón
• Calzoncillo de bayeta
Camisa de Tocuyo
Para el 8 de mayo de 1879, las fuerzas acantonadas en Tarija debían iniciar el periplo. Se convocó a formación en la plaza central y en misa de campaña celebrada se bendijo a la tropa, iniciando la marcha cerca las 10 de la mañana.
El total de efectivos que marchaban desde Tarija al cuartel general de la 5ta. División, vía Tupiza, era de:
500 plazas del Batallón Tarija
220 del Escuadrón Méndez (3) (Tarija P. d., abril 1879)
La tropa del Escuadrón Méndez fue seleccionada por el Coronel Justo Villegas.
El recorrido de la tropa se da por etapas, culminando su llegada a Cotagaita el mes de agosto
Todo ese mes y el mes de septiembre la 5ta. División quedó en espera de órdenes superiores para efectuar su expedición hacía Calama o hacia Tarapacá, sin embargo, ninguna de esas órdenes se produjo, generando impaciencia e intranquilidad en la tropa establecida en Cotagaita.
Los siguientes apuntes transcritos tienen como base dos documentos fehacientes:
«Diario de Campaña de la 5ta. División cuyo autor es Manuel V. Alba Comisario de Guerra del General Narciso Campero
• Memoria del Coronel José Exequiel Apodaca (nacido el 20 de octubre de 1831, en la ciudad de Tarija).
La primera orden asumida por los cuerpos de la 5ta. División era el avance hacia San Cristóbal cuya partida fue el 13 de septiembre desde San Antonio cruzando las comunidades de Atocha, Visluri, Agua de Castilla, Pozo Cavado, Rio Grande, llegando a San Cristóbal el 20 de septiembre caminando un total de 46 leguas (222,089 km.).
Algunos de los pasajes de ese recorrido son descritos por el autor del Diario de la Quinta División M. Alba quien anota, por ejemplo, que el viernes 17:
“al toque de diana se encontró un soldado de B. Tarija muerto por el frío y varios en estado de Congelarse: al primero se le dio sepultura, en el mismo campamento, colocando sobre ella una pequeña cruz; los demás fueron activamente auxiliados” (4) (Alba, 1882, Pág. 34).
Ya la tropa estacionada en San Cristóbal, preparó durante 10 días su marcha definitiva al escenario de la guerra. (
El jueves 23 de septiembre se da la orden para que un grupo de la 5ta. División parta rumbo a Canchas Blancas, pues se tenían informes relativos a la presencia de patrullas chilenas que recorrían esa zona generando desmanes entre sus pobladores.
Canchas Blancas desde tiempos de la guerra de independencia fue un sitio utilizado para paso de tropas de ambos bandos: realistas y patriotas tanto en las campañas del norte como del sud. En lo comercial era un paso obligado para las exportaciones de granos, ganado desde el norte argentino hacia los puertos peruanos y la costa. Los chilenos conocían muy bien la importancia de este territorio porque percibían que si el alto mando boliviano enviaba tropas para recuperar Calama lo iban hacer por este sector, además que era necesario poseer este paso si la intención de Chile estuviese por tomar Potosí.
Una tercera característica de importancia de Canchas Blancas es que si estuviese en poder de los chilenos, éstos realmente estarían muy cerca de las minas de plata que entonces era la materia prima de mayor producción boliviana, es decir su mayor y más importante nervio económico.
Finalmente un cuarto elemento de importancia estratégica de Canchas Blancas es que tomando ese paso las fuerzas chilenas tendrían muchas posibilidades exitosas de cortar el abastecimiento de armas al ejército boliviano proveniente de la compra en la Argentina.
Los escenarios generados a raíz de la posible pérdida de Canchas Blancas eran perjudiciales para el ejército boliviano y dramáticas para la vida misma de la nación boliviana.
Es así que viendo esta necesidad y urgencia de sentar presencia en esa región los coroneles Lino Morales, Exequiel Apodaca y otros jefes, ante las contradicciones y dubitaciones de Campero, logran conseguir que una fracción de tropa -por datos vinculados inferimos un aproximado de 750 soldados- se traslade a Canchas Blancas en busca de su gloria eterna.
Estas tropas bajo el mando de Lino Morales inician su marcha -que luego sería exitosa- desde San Cristóbal el 6 de noviembre de 1879 y es conformada por el Batallón Ayacucho, Escuadrón Méndez y parte del Batallón Tarija. La demás tropa del Batallón Tarija quedaría bajo el mando del Coronel Miguel Estenssoro y marcharía hacia su otro encuentro con la gloria en los campos del Alto de la Alianza.
Los expedicionarios que salieron de San Cristóbal a Canchas Blancas conformaron su mando de la siguiente manera:
Comandante: Coronel Lino Morales - Tarijeño
Segundo comandante: Cnel. Juan Bautista Ayoroa
Comandante de alas: Teniente Coronel Teodoro Villarpando
Comandante de alas: Teniente Coronel Mariano Colodro - Tarijeño
Comandante 
de Exploración: Coronel Justo Villegas
Ayudantes: Capitán Rosendo Antelo - Tarijeño
Sargento Mayor: Eulogio Vaca - Tarijeño
Exploradores 
del ala derecha: Teniente Juan Cortez - Tarijeño
Exploradores 
del ala izquierda: José María Molina - Tarijeño 
Jefe de Reclutamiento: Coronel Andrés Rivas
Ayudante: Teniente Marcial Medinaceli
Jefe de Estado Mayor: Coronel Exequiel Apodaca - Tarijeño
Ayudantes: Capitán Juan C. Lagrava
Ayudantes: Capitán Benito Corral
Ayudantes: Capitán Casimiro F. Cortez
Ayudantes: Capitán Benjamín Calderón
Ayudantes: Capitán Fernando Machicado
Ayudantes: Capitán Wenceslao Hurtado
Ordenanza: Sargento León Arce (5)
(Apodaca, 1880, pág. 35)

VENCER O MORIR - LA BATALLA DE CANCHAS BLANCAS

La tropa al mando del Coronel Lino Morales, se organizó de tal manera que no dejaron nada al azar, las patrullas avanzaban, el trabajo táctico generó la posibilidad de identificar tres maniobras de combate posibles; la preparación de alimentación y bebida para la tropa, una peculiaridad es que dentro de esta bebida se menciona específicamente en los documentos colegidos al Singani y al vino (5) (Apodaca, 1880, pág. 19); se establece de un servicio de comunicación efectivo con chaskis y palomas mensajeras, la edificación de puestos de avanzada y los constantes discursos y consejos propinados por el comandante Morales que influían en la determinación mental de la tropa bajo la consigna de VENCER O MORIR.
Todo organizado para el combate, quedó tan sólo esperar la fecha propicia para el combate. Para no alterar el desarrollo de los hechos trascribimos a continuación el testimonio de un testigo y combatiente de esa acción el coronel Apodaca que relata así lo acontecido:
El único larga vista que teníamos estuvo en permanente uso. Desde hace dos días prohibimos hacer fuego. En una especie de loma, cavamos un túnel, dentro del túnel con ramificaciones, solo en la noche se cocinaba para el día siguiente; desde el 10, no se cocinó, todas las comidas eran charqui uvas secas despepitados, tostado, pito de trigo o pito de maíz, habas hervidas i agua. Antenoche se hizo bastante asado. Matamos cuatro toritos i se dio a los soldados asado salado, pito de trigo, con chancaca, i agua, después de eso se apagó hasta el último tizón
A las diez de la mañana llegaron dos chasquis. La información era que estará el enemigo al anochecer. A las doce del día llego otro chasqui i un soldado con la misma noticia, añadiendo que un grupo de enemigos estaba casi a la vista. Efectivamente a la media hora la patrulla chilena venia formada en columna paralela. Un larga vista se vio relucir desde un comienzo, con el cual trataban de orientarse con anticipación del camino i sus contornos. Desde unos cien metros se apresuraron en cuanto vieron el agua.
Llegaron a la insignificante Kocha, tomaron hasta saciarse, se mojaron la cabeza, con cuatro vasijas metálicas cargaron agua en sus muías i parte del grupo volvió de inmediato, mientas que el otro grupo, permaneció observando. Algunos hicieron sus necesidades a 20 metros de la kocha de agua i luego, volvieron hacia atrás silbando a los suyos. Los primeros se detuvieron, charlaron un rato i todos en conjunto se sentaron en el suelo, volvieron sobre su camino i se perdieron, pero los nuestros, los indios desde los lados observaban i comenzaron a mandar mensajes, diciendo que una parte regreso con agua i que los otros durmiendo en una especie de hondonada a unos dos mil metros de nuestras posiciones.
Nuestro larga vista cubierto por un pequeño tul negro operaba en una alturita saliendo desde una especie de túnel para que los rayos de sol no dieran con él. La posibilidad de ubicarlo por otro larga vista enemigo fue estudiada antes, i pudimos constatar que tal como estaba usado i cubierto no parecía a más de quinientas varas.
Desde las cinco de la tarde, tuvimos chasqui tras chasqui i el regreso de algunas patrullas muy adelantadas al norte, centro y sud pero seguimos escalando las laterales del camino que venía de Canchas Blancas. A las siete de la noche nuestros vigías vieron la enorme polvareda que levantaba el enemigo viéndose con toda franqueza rumbo a la kocha de agua, que era la única de la región i ubicada en la base de la garganta de nuestras posiciones. Calculando su llegada a caballo, repartimos las bebidas a nuestros soldados, los que tomaron su merienda hacia una hora i cuando repartimos el ultimo yambui en el extremo de ala derecha, las tropas chilenas seguramente, sus caballos seguramente sintieron la humedad i todos en confusión se lanzaron en desorden polvoriento sobre el agua í al borde la kocha se pisaron los unos a los otros para llegar primero a tomar agua y eran las ocho de la noche más o menos. La caballería estaba desmontada.
En ese momento, vino la orden, se deslizaron silenciosamente los bolivianos atacaron frontalmente, mientras que los indios ganan la retaguardia del enemigo para caer sobre sus provisiones i destrozarles de cerca a pedradas aprovechando la noche.
Los chilenos reciben la sorpresa desmontados, i caen en masa primero sobre la caballería, los caballos inmediatamente son dispersados o tomados por los nuestros y llevados a recaudo, mientras que se sigue acometiendo a lo largo de las columnas chilenas ya totalmente sorprendidas i confusas, pues con el primer plan, se dividió a los enemigos con una maniobra del ala izquierda que se encajó entre ellos mientras que los de la derecha atacan su retaguardia i los indios i parte del Ayacucho a su estado Mayor. Las contraseñas expresadas en quichua y en términos chapacos hacia que en la oscuridad no haya confusión de los nuestros. Los san lorenceños del Méndez atacaron a cuchillo y machete limpio al enemigo i tomaron de inmediato la retaguardia mas profunda. Desde el fondo de la batalla se sentían dolorosos ayes, cuando las tropas de San Lorenzo hundían sus filos en el vientre enemigo o en la garganta hasta se vio cuadros de luchas debajo del caballo, cuerpo a cuerpo I escucharse tremendas interjecciones chapacas transcurrió más de tres cuartos de hora i los tiros se fueron alejando i conforme vamos avanzando sobre el enemigo, de rato en rato aún se sentía silbar de piedras de hondas indias dando caza a algún fugitivo. En este afán llegó la media noche y los chilenos quedaron rechazados, destrozados. El coronel Juan Bautista Ayoroa i sus tropas siguieron persiguiendo al enemigo con la caballería que ahora teníamos abundante (5) (Apodaca, 1880, págs. 19, 20)”
Esta fue la más grande victoria que tuvo el ejército de Bolivia en la Guerra del Pacifico, gracias a la inteligencia y valor de militares tarijeños.
Respecto al resultado de la batalla, desde todo punto de vista exitoso para las fuerzas bolivianas, las memorias de E. Apodaca mencionan varias bajas del ejército chileno entre muertos, heridos, prisioneros además de la toma de caballos y pertrechos bélicos, pero no establece una cantidad exacta. El coronel Edmundo Sanabria Morales afirma que el resultado fue de:
“nada menos que 330 muertos y 400 heridos chilenos, 480 caballos, 550 entre mulas y burros, bastante material bélico, etc., y especialmente documentación que comprueba que Chile buscaba ocupar los departamentos de Potosí y Chuquisaca. (6)(http://boliviadecide. blosspot.com, 2015)
Después de esa victoria parte de la tropa victoriosa quedaría por el sector de Canchas Blancas, ya que 400 soldados marcharían con Lino Morales a la otra batalla memorable para los ejércitos de Bolivia y Perú: la batalla de Tarapacá. Es decir que la única batalla de la guerra del Pacífico favorable a los ejércitos perú-bolivianos, también contó en su resultado con el apoyo de fuerzas tarijeñas.
El resto de tropa victoriosa de Canchas Blancas quedaron esperando refuerzos que nunca llegaron, para luego integrarse de nuevo a la 5a División por orden Campero y las restantes como el Batallón Ayacucho pasaron a Potosí para formar parte de una división que estaría al mando de Nicanor Flores. De esta forma se dividió a la gloriosa tropa vencedora de la batalla de Canchas Blancas.

HEROÍSMO TARIJEÑO EN EL ALTO DE LA ALIANZA

Otro hecho glorioso que cupo a las tropas tarijeñas, fue su encuentro con el enemigo en las arenas de Tacna, en la última y decisiva batalla que enfrentó al ejército chileno de un lado y a los ejércitos boliviano y peruano del otro.
La 5ta. División marcha desde San Cristóbal hasta Tomave, un recorrido 39 leguas (188.293 Km.) atravesando los poblados de Pucyos, Pampa Pelada, Amachuma y LLita.
El sufrimiento y el martirio que significó para esas tropas tarijeñas transitar por el desierto de los Andes es doloroso de relatar. Aguantaron lluvias, granizadas, frio, falta de alimento, agua, abrigo, alturas superiores a 4000 metros, los conflictos políticos entre Campero, Arce, Camacho Daza, hacía que el trajín para un soldado que buscaba cumplir su compromiso con su patria se sintiera doblemente doloroso.
Pese a ello siguieron con disciplina, a esto refería un oficio enviado por el consulado peruano en Potosí:
“batallón Tarija, constante de 300 plazas, poco más o menos, de jente que aunque mui buena para el servicio de las armas, no es mui apropiada para soportar la rigidez de estos climas en la actual estación, i por ello i la falta de abrigo, han tenido en Tupiza muchas bajas; su instrucción i disciplina son regulares. Del escuadrón Méndez, constante de 150 plazas aproximadamente, de jente mui apropiada para caballería, pero que tiene los mismos inconvenientes de clima que el batallón Tarija, por ser de la misma procedencia”!7)(Ahumada, 1982, Pág. 25).
Algunas noticias recuperadas y que se vinculan con los tarijeños que marcharon en esa División, nos informan lo siguiente:
de octubre de 1879
“Pasa revista a nuestras provisiones, municiones, caballada, mulas, burros, carretones i todo anda bien, gracias a la generosidad de Potosí, Cinti i Tarija”.(5) (Apodaca, 1880, pág. 9)
17 de octubre de 1879
“dos soldados tarijeños murieron de frio y algunos están entumecidos”.
(5) (Apodaca, 1880, pág. 11)
28 de octubre 1879
“Se dio de baja a Elias Gorena, Eulogio Vaca (San lorenceño), Gustavo León (tarijeño) por su mal comportamiento” (4) (Alba, 1882, pág. 21)
Aunque en la misma noticia se informa que los soldados fueron al encuentro de patrullas chilenas y al ver 2 personas, creyeron que eran de procedencia chilena, ahí es cuando el soldado León mata a uno de ellos y consiguientemente se le inicia proceso, demostrando que las dos personas eran de procedencia argentina y que trasladaban ganado.
20 de noviembre de 1879
Aniceto Arce hace el regalo de camisas a sus paisanos tarijeños (4) (Alba, 1882, pág. 25)
25 de noviembre de 1879
“este día fueron encontrados tres desertores en un cuarto cubiertos con la leña de que ahí había, eran del Tarija: las cómplices eran las rabonas.
El jefe del Batallón hizo castigar a unos y otras. Después de haber sufrido quinientos palos uno de ellos, se levantó y en vos alta dijo: compañeros he pagado mi delito, viva la 5a división y vamos adelante.(4)(Alba, 1882, pág. 26)
de diciembre de 1879
“tuvo lugar la inhumación del soldado Manuel Ruilova de la 6a compañía del Tarija. Se distribuyó la ropa mandada por los oficiales por el doctor Aniceto Arce y como ella no alcanzaba para todos de la división se procedió al sorteo, habiendo tocado a los del Bustillo y Chorolque que fueron los únicos uniformados”. Los demás entre ellos los del Tarija se quedaron con lo que tenían. (4) (Alba, 1882, pág. 28)
diciembre de 1879 - la purísima Concepción
“Oyó misa toda la división en la plaza (Salinas de Garci y Mendoza) habiendo acompañado en la procesión de la Virjen el Batallón Tarija” (4) (Alba, 1882, pág. 28). Muchos de los soldados eran de Concepción por eso a la alusión de la fecha.
11 de diciembre de 1879
“se castigó con quinientos azotes a un soldado de B. Tarija que de puro aburrido se insolentó contra sus superiores y deseaba se le fusile antes que continuar”. (4) (Alba, 1882, pág. 29)
23 de diciembre de 1879
“Desertaron del Batallón Tarija 17 soldados horadando la pared de la habitación en que estaban”(4) (Alba, 1882, pág. 30). A esta situación escribe Apodaca lo siguiente: “supimos que 17 soldados del batallón Tarija, desertaron, horadando la pared se fueron el 23 de diciembre, cuando supieron que el doctor Ángel Castillo de Huanchaca no hacía sino desviar la dirección de la quinta división y cuando supieron que tenía que atacar a sus hermanos de Oruro en caso de que esa plaza no se rinda al general Campero”. (5) (Apodaca, 1880, pág. 29) 
27 de diciembre de 1879
Se produce el nombramiento de Narciso Campero como general en jefe del ejército, Ladislao Cabrera su secretario.
30 de diciembre de 1879
“Sepultamos el cadáver de un soldado del B. Tarija muerto por las fatigas de marcha del 28” (4) (Alba, 1882, pág. 32).
de enero de 1880
“se tiene comunicación de la orden de marcha hacia Tacna” (4) (Alba, 1882, pág. 32).
10 de enero de 1880
“Desertó el teniente 2o habilitado del Tarija Máximo Zelaya y el oficial Inocencio Rojas fue dado de baja” (4) (Alba, 1882, pág. 34).
de enero de 1880
“fuimos informados de que el centinela Francisco Álvarez del Tarija, dejando su fusil había emprendido la fuga y fue capturado por los indígenas y cuando lo llevaban y le aseguro que iba a morir contesto con indiferencia, así será y quedo profundamente dormido al pie del centinela” -continua el día 12-“Amaneció el día y fue recordado del último profundo sueño el soldado que hemos mencionado.... Un sargento hizo las veces de sacerdote, exhortándole a que muriera con resignación, entre tanto, se clavaba en la puerta del cementerio un grueso vigon y las fuerzas venían a ocupar la plaza formando en cuadro. El coronel Estenssoro primer jefe del Tarija y otros. Suplicábamos al doctor Cabrera para que consiguiera el perdón, porque los momentos eran supremos… entre tanto nada se había conseguido del general las fuerzas estaban formadas y Francisco Álvarez, salía de la capilla con paso firme, acompañado de su sargento; rezaba en voz alta y se arrimaba al vigon un poco más después se escuchaba la detonación de rifles y caía el cadáver al suelo”. (4) (Alba, 1882, pág. 34)
12 de marzo de 1880
“un soldado de Padcaya, enfermo se sintió sano al atardecer, se levantó del descanso i grito: miren es la quebrada del Rujero... corrió como para tomar agua, y cayó muerto. Otros antes de morir hablan de su madre o de su hermanito menor. Recuerdan a Bartolo, a Camataqui, a Puna, agarrando alguna vieja carta de su familia que me piden que lea, al poco, mueren silenciosamente dejando caer una seca lágrima que apenas hace brillar sus ojos. Un Chapaco de San Lorenzo hablaba de Sella medio quiso entonar algo. Parecía que recordaba los arboles verdes, los taraschis de los trigales i de repente blanqueo los ojos i quedo muerto”. Aquí nadie dice nada cuando se muere. Solo un suspiro, todo es escaso hasta las lágrimas. Las lágrimas están dentro del ojo, pero no salen.” (5) (Apodaca, 1880, pág. 31)
Esto rememoraba el coronel Apodaca sobre el sufrimiento de sus coterráneos.
Parte del diario de Campaña de la 5a división desde finales de enero hasta el 21 de marzo quedo perdido según relata el autor Alba.
Entre tanto, toma el mando de la 5a división el general Claudio Acosta, la orden era ir al teatro de operaciones, el 4 de abril la división parte hacia Tacna.
Hasta aquí hemos visto cómo desde Tarija se organizaron las fuerzas que marcharían a la guerra del Pacífico desde el momento mismo que se supo la noticia de la invasión: los periplos que significaron organizar las tropas, equiparlas, los esfuerzos por conseguir recursos para cumplir con los contratos de logística; la intervención exitosa de las fuerzas tarijeñas en la batalla de Canchas Blancas; el sufrimiento de esas mismas tropas en su travesía al Perú para reunirse con las tropas del ejército peruano; el sufrimiento de los soldados del Batallón Tarija, las idas y vueltas de los jefes; las dubitaciones y determinaciones de sus comandantes y ahora anotaremos el último gran esfuerzo del Batallón Tarija: su participación en la batalla del Alto de la Alianza.

EL ÚLTIMO ESFUERZO, GLORIA TARIJEÑA EN EL ALTO DE LA ALIANZA

Reunidos el General en Jefe del ejército aliado Narciso Campero, el Comandante General Eliodoro Camacho por Bolivia, el Contraalmirante Lizardo Montero comandante del Primer Ejército del Sur del Perú, acordaron hacer frente a las tropas enemigas en el alto del valle de Tacna por la posición estratégica y favorable que presentaba para los planes aliados. La disposición de las fuerzas estableció que: “tomando por base de operaciones, por la derecha la quebrada del diablo y por la izquierda lo mejor de las fuerzas” (4) (Alba, 1882, pág. 39). Y lo mejor de las fuerzas según el documento trascrito estaba formada por los batallones Sucre, Tarija, y el Viedma.
Para el 26 de mayo de 1880 a horas de 6 a. m. el telégrafo indicaba enemigo a la vista, el batallón Tarija reunido alerta esperando órdenes para el encuentro con su destino, los soldados agrupados entre suspiros y recuerdos entonaban una histórica composición tarijeña que decía: “La vidita no me quiere, no me quiere, no me tendrá voluntad. Yo lay de cambiar con otra jajay. Qué tal le parecerá. La viditay San Lorenzo”, todos versos que les recordaban su valle querido. Añoranzas de sus madres, sus hermanos, hijos -evocación del pago querido-, toda esa tropa que recorrió miles de kilómetros con los sufrimientos consabidos pero con la satisfacción de estar en el lugar que debían y en espera de cumplir su deber para con la patria.
La cantidad de hombres, según Campero, era de 22000 chilenos contra 9300 hombres, otros autores como Roberto Querejazu identifica 19600 chilenos entrarían en combate contra 12000 aliados (8) (Querejazu, pág. 393). Las primeras aproximaciones del ejército chileno se daba en el costado izquierdo de las fuerzas Perú - Bolivianas a esto el General Campero dice “la dirección por donde avanzaban formando una línea de circunvalación, era nuestra ala izquierda, como lo que había previsto yo desde el principio; razón por la que coloqué allí a nuestras mejores reservas” (9) (Campero, 1880, Pág. 16)
El combate comenzó desde el sector izquierdo aliado, el primer Batallón en entrar en combate fue el Batallón Tarija, chocó frontalmente en un golpe seco, sangriento y eterno contra el regimiento chileno Esmeralda (conformado por 1200 hombres).
El Tgral. Enrique Vidaurre, del ejército boliviano, afirma que la acción del Batallón Tarija: “fue una sorpresa por el fuego al enemigo causando entre 80 a 100 bajas al regimiento chileno Esmeralda que tenía a su frente. El Tarija luego abandonó sus improvisados parapetos formados como en toda la línea de montículos para avanzar al llano en busca de la pelea cuerpo a cuerpo. Oponiendo por el fuego durante el avance tenaz resistencia a la densa masa enemiga hasta 40 metros de distancia.”(10) (Vidaurre, pág. 69).
Campero al referirse a este momento señalaba que no se lo esperaba: “atribuí -el avance de las fuerzas tarijeñas- al excesivo ardimiento de nuestros soldados y a su carácter impetuoso y precipitado” (9) (Campero, 1880, pág. 16).
La lucha del sector izquierdo fue la más encarnizada, el valor y la resistencia de los soldados del Batallón Tarija rayaba en el heroísmo por el no envió de refuerzos aliados y por el constante apoyo de las tropas chilenas al regimiento Esmeralda.
Sobre este pasaje dice el autor Vidaurre: “su comandante el coronel Miguel Estenssoro, hizo todo lo que se pudo en aquella jornada. Impulsando a su gente hasta hacer retroceder a la infantería contraria que pudo reorganizarse en una ondulación del terreno, constituidos por contingentes frescos de la artillería de marina, hasta conseguir rodear el flanco izquierdo Perú boliviano. El Tarija con grandes claros en sus filas producidos por el efecto del fuego, se vio obligado a ceder el campo contrario.” (10) (Vidaurre, pág. 70).
Los valerosos tarijeños quedaban prácticamente diezmados por el fuego enemigo en aquella épica jornada del 26 de mayo de 1880.
Después de un año que las tropas tarijeñas salieron de sus hogares encontraron -muchas de esas tropas- su descanso eterno en el Alto de la Alianza. Lo que la lluvia, el granizo, la altura, hambruna, la politiquería, el frio, el abandono, las inmensas distancias no pudieron antes conseguir, lo hizo el fuego y la metralla del ejército enemigo.
Aproximadamente a las tres de la tarde el ejército chileno alcanzaba las cumbres de Tacna, quedando el ejército aliado en derrota y en retirada.
Días después sólo algunos jefes del Batallón Tarija aparecían en las listas de prisioneros hechas por el ejército chileno por ejemplo el Teniente Coronel Mariano Calbimontes, el Capitán Camilo Porcel, el Teniente Julián A. López y el teniente José B. Otermin, los más habían muerto en el campo de batalla.
Los pocos soldados sobrevivientes del épico Batallón Tarija, que marchaban en retirada hacia el suelo patrio, tomaban retorno por diferentes vías, unos por: “las serranías para salir al departamento de Oruro” (4) (Alba, 1882, pág. 46) entre ellos algunos jefes como: el capitán Rosendo Antelo, el sargento Sebastián Terán, Desiderio de la Vega; otros tomaron la ruta de Coro Coro - La Paz previa organización en el poblado de Yarapalca, entre ellos: el teniente tarijeño Alfredo Catoira, Juan C. Lagrava, el coronel Juan Bautista Ayoroa estos dos últimos vencedores en Canchas Blancas. Después de largo recorrido los supervivientes tarijeños un jueves 10 de junio de 1880, llegaban a La Paz después de casi dos semanas de marcha.
Desde La Paz, ya desmovilizados, se trasladaron a Tarija en grupos dispersos, concluyendo con ello la heroica y pocas veces recordada participación de fuerzas tarijeñas en la guerra del Pacífico. Su haber está anotado en las dos batallas en que se venció al ejército enemigo (Canchas Blancas - 12 de Noviembre 1879 y Tarapacá - 27 de Noviembre 1879) y ser los primeros en la inmolación patriótica en la última y más feroz batalla de aquella guerra.
¡Gloria eterna a esas tropas tarijeñas!
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